El plato de comida de perros y gatos es uno de los objetos que más bacterias acumula dentro del hogar, según investigaciones científicas.
Millones de mexicanos conviven a diario con sus mascotas sin saber que ese recipiente, lavado a medias o dejado con restos de comida, puede convertirse en un foco de contaminación para toda la familia.
En México, el Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud (CENAPRECE) advierte en uno de sus Programas de Acción que la convivencia estrecha con perros y gatos incrementa el riesgo de contraer zoonosis, enfermedades que se transmiten de animales a humanos.
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Entre los objetos señalados como vectores de transmisión están los comederos y todo utensilio que haya tenido contacto con el animal.
Lo que pasa cuando no lavas el plato de tu mascota
Cada vez que un perro o gato come, deposita en el plato saliva, restos de alimento y microorganismos de su boca.
Esos residuos, en contacto con la humedad y la temperatura ambiente, crean las condiciones para que las bacterias se multipliquen con rapidez.
Un estudio publicado en en la revista científica BMC Veterinary Research analizó 96 platos de perros y gatos en hogares italianos y midió la presencia de bacterias aerobias mesófilas y enterobacterias.
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Los resultados mostraron que los platos usados con alimento húmedo registraron niveles de contaminación significativamente más altos que los usados con croquetas.
El material del plato también importa
No todos los platos se contaminan igual. El mismo estudio de BMC Veterinary Research encontró que los platos de metal acumularon más bacterias totales que los de plástico.
La razón tiene que ver con la porosidad y las microrrayaduras que se forman con el uso: en esas grietas microscópicas se alojan y proliferan los microorganismos, incluso después de un lavado superficial.
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La forma de lavar también marca una diferencia. Los platos lavados a mano registraron mayor contaminación por enterobacterias (organismos saludables dentro de los humanos y animales, pero indicadores de riesgo sanitario fuera de ellos), que los lavados en lavavajillas.
La investigación atribuye esto a que el agua caliente a alta temperatura del lavavajillas elimina cepas que el lavado manual no alcanza a destruir.
El riesgo no es solo para la mascota
Las bacterias que se acumulan en el plato no se quedan ahí.
Cuando el dueño recoge el recipiente, lo mueve a la cocina o simplemente toca la superficie sin lavarse las manos después, los microorganismos se transfieren a otras superficies del hogar: la barra de la cocina, el fregadero, los trastes.
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El estudio científico señala que los platos contaminados pueden actuar como vehículos de transmisión bacteriana en el entorno doméstico, con riesgo particular en hogares donde hay niños pequeños, adultos mayores o personas con el sistema inmune comprometido.
El plato de tu mascota puede ser el objeto más contaminado de tu casa
Estudios de microbiología doméstica han ubicado al plato de la mascota entre los primeros cinco objetos con mayor carga bacteriana dentro del hogar, por encima de superficies que la mayoría consideraría más sucias, como la manija del baño o el control remoto.
En algunos análisis supera incluso al inodoro en conteo de colonias bacterianas.
El Cenaprece enmarca este riesgo dentro del enfoque “Una Sola Salud”, que reconoce que la salud humana, animal y ambiental están interconectadas.
Bajo esa lógica, la higiene de los objetos de la mascota no es un asunto menor: es parte de la salud pública del hogar.
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Cada cuánto hay que lavar el plato
Los expertos recomiendan lavar el plato después de cada comida, en especial cuando se usa alimento húmedo.
Para la desinfección profunda, el lavavajillas a alta temperatura es la opción más eficaz.
Si se lava a mano, debe usarse agua caliente con jabón y una esponja exclusiva para los utensilios de la mascota, nunca la misma que se usa para los trastes de la familia.
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