El fenómeno ocurrido el pasado 25 de mayo en la comunidad de El Salitre, Michoacán, que generó alarma por la aparición de emisiones de vapor que provenían de la tierra, no corresponde al nacimiento de un volcán ni a la formación de un géiser, según concluyeron especialistas en geotermia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Michoacana.
Tras una visita a la zona, junto con autoridades de Protección Civil y del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), investigadores determinaron que se trata de un pozo de lodo, fenómenos hidrotermales superficiales relacionados con la circulación de fluidos calientes, según explicó Ruth Villanueva Estrada, investigadora de la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica de la UNAM.
Durante la inspección, el equipo identificó once pozas de lodo distribuidas a lo largo de la trayectoria de la falla de Ixtlán: tres dentro de la vivienda donde se reportó el incidente y ocho más en terrenos colindantes. Se registraron temperaturas cercanas a 86 °C en algunos puntos, así como concentraciones bajas de gases como amoniaco, dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno.
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La doctora Villanueva Estrada, especialista en geotermia, detalló que este comportamiento es característico de la región, que se encuentra sobre la falla de Ixtlán y dentro de la Faja Volcánica Transmexicana, una de las áreas geológicamente más activas del país.
Las manifestaciones observadas incluyen emisiones de vapor, agua caliente, gases y lodo, pero carecen de los elementos que identifican a un géiser, como la expulsión intermitente de agua y vapor a presión, y tampoco hay evidencia de magma ascendiendo hacia la superficie, por lo que también se descarta la formación de un volcán.
El Salitre, una zona con historia geotérmica
El fenómeno no es un caso aislado en la zona: desde 1906 se han documentado numerosas expresiones hidrotermales entre Ixtlán de los Hervores y El Salitre. En la década de 1950, la zona fue objeto de exploraciones geotérmicas por parte de la Comisión Federal de Electricidad, lo que dio origen al conocido “Géiser de Ixtlán”. Estudios recientes han identificado temperaturas profundas de entre 125 y 225 °C y la presencia de estructuras tectónicas que facilitan el ascenso de fluidos calientes.
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Ante la expectación de la población, las autoridades y especialistas recomiendan a la población vigilar el terreno, evitar acercarse a los orificios, no caminar sobre suelos agrietados o calientes, no introducir objetos en los pozos, mantener alejados a niños y mascotas y reportar cualquier anomalía a las autoridades municipales.
El análisis de este evento ofrece una oportunidad valiosa para seguir investigando los sistemas hidrotermales activos en México y mejorar la prevención de riesgos geológicos para las comunidades asentadas en regiones volcánicas y tectónicamente activas.
Finalmente, el grupo de expertas que investigó este llamativo fenómeno, estuvo conformado por las especialistas: Ruth Esther Villanueva Estrada, investigadora titular del Instituto de Geofísica Unidad Michoacán; Ana Teresa Mendoza Rosas, investigadora por México, SECIHTI-Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; Gemma Gómez Castillo, investigadora por México, SECIHTI-Instituto de Geofísica Unidad Michoacán; y Erika Aline Solano Hernández, profesora, Escuela Nacional de Estudios Superiores Morelia.
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