La conmemoración del Día de la Higiene Menstrual, celebrado el 28 de mayo, marca un momento clave para reflexionar sobre la realidad que enfrentan miles de personas en la Ciudad de México.
El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) dio a concoer que la gestión menstrual no es solo un tema de salud, sino un asunto que involucra derechos humanos, justicia social y equidad en el acceso a la educación y el trabajo.
Este proceso biológico permanece envuelto en prejuicios, estigmas y obstáculos estructurales que afectan de manera desigual a niñas, adolescentes, mujeres, hombres trans, personas no binarias y a todas las personas menstruantes. Estas barreras se traducen en discriminación y limitan las oportunidades de desarrollo y participación social.
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Pobreza menstrual y desafíos en el acceso
El acceso a productos menstruales, agua potable, espacios de saneamiento adecuados e información científica, continúa siendo insuficiente para muchas personas.
Según la encuesta sobre Gestión Menstrual en la Ciudad de México, elaborada por el COPRED, al menos 40% de las mujeres en la capital enfrenta pobreza menstrual. Esta cifra revela la magnitud de la problemática, quienes la padecen deben recurrir a trapos, calcetines o papel higiénico para sobrellevar sus ciclos, exponiéndose a riesgos para la salud.
La carencia de insumos y servicios apropiados afecta especialmente a quienes viven en condiciones de vulnerabilidad: personas privadas de la libertad, con discapacidad, indígenas, en situación de calle, estudiantes y otros grupos históricamente discriminados.
Asimismo, la falta de recursos para una higiene menstrual digna no solo afecta el bienestar físico, sino que perpetúa prácticas discriminatorias que normalizan el silencio y la vergüenza alrededor de la menstruación. Este fenómeno mantiene el ciclo de desigualdad y excluye a quienes ya se encuentran en situaciones de desventaja.
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El problema en la capital del país evidencia la urgencia de implementar soluciones integrales. Se requiere garantizar que todas las personas menstruantes cuenten con insumos adecuados, infraestructura apropiada y educación enfocada en el respeto y la inclusión.
Política pública transformadora para la menstruación en la Ciudad de México
Desde 2023, el COPRED trabaja en conjunto con organizaciones civiles y activistas para diagnosticar y visibilizar la relación entre la gestión menstrual, la discriminación y la desigualdad. Estos esfuerzos han permitido avanzar en la construcción de una agenda que priorice una menstruación libre de estigmas y discriminación.
Para responder a la pregunta sobre qué implica la pobreza menstrual, basta con observar cómo la falta de acceso a productos y servicios de higiene afecta el ejercicio de derechos básicos y profundiza la exclusión. Superar esta situación exige políticas públicas contundentes y el compromiso social para transformar las demandas del activismo menstrual en marcos normativos efectivos.
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