Malas noticias económicas para México, Moody´s también baja la calificación de CFE

Un respaldo financiero por parte del gobierno federal sustenta la visión de estabilidad de la empresa eléctrica

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Moody’s bajó la calificación de la CFE a Baa3 por el recorte en la nota soberana de México y modificó la perspectiva a estable. | (Crédito: Itzalla López/Infobae México)

Moody’s bajó la calificación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a Baa3 este 21 de mayo y cambió la perspectiva a estable, una decisión que sigue al recorte que la agencia aplicó a la nota soberana de México y que mantiene a la empresa eléctrica tres escalones por encima de su fortaleza crediticia propia por la expectativa de respaldo extraordinario del gobierno federal.

La agencia también confirmó la evaluación crediticia base de la CFE en ba3, que mide la calidad crediticia intrínseca de la empresa sin considerar apoyo extraordinario del Estado, según Moody’s. Esa nota incorpora un plan de inversión de aproximadamente 30 mil millones de dólares hasta 2030, que la calificadora asocia con riesgo de ejecución y con un aumento adicional de deuda.

De acuerdo con Moody’s, la perspectiva estable de la CFE se alinea con la del Gobierno de México y con la expectativa de que, si fuera necesario, la empresa reciba apoyo financiero extraordinario a tiempo. La agencia prevé además que el desempeño financiero de la compañía se mantenga adecuado para su nivel de calificación en los próximos 12 a 18 meses.

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La baja de la CFE sigue el recorte de la nota soberana de México

El plan de inversión de la CFE prevé destinar aproximadamente 30 mil millones de dólares hasta 2030. EFE/Antonio Ojeda

Moody’s explicó que la reducción de la nota de la CFE deriva de la baja previa a la calificación del Gobierno de México, que pasó también de Baa2 a Baa3. Bajo su metodología para emisores relacionados con gobiernos, la agencia considera al Estado mexicano como proveedor de respaldo para la empresa eléctrica.

Según Moody’s, la calificación Baa3 de la CFE surge de tres elementos: la nota Baa3 del gobierno federal, una expectativa de apoyo gubernamental implícito “muy fuerte en caso de tensión financiera y una dependencia de incumplimiento “muy alta entre la empresa y el gobierno mexicano.

Esa combinación deja la nota de deuda senior no garantizada tres escalones por encima de la calidad crediticia propia de la empresa, reflejada en su ba3.

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La calificadora señaló que la evaluación base de la CFE reconoce su posición dominante en el mercado eléctrico mexicano, su liquidez adecuada, una base de financiamiento diversificada y una mejora en sus métricas financieras.

Al mismo tiempo, indicó que esa evaluación sigue limitada por la exposición de la empresa a la volatilidad del precio del gas natural y al riesgo cambiario en un entorno de mercado inestable y de incertidumbre geopolítica.

Moody’s agregó que esos riesgos se mitigan parcialmente con coberturas sobre una parte de las compras de combustible, pero precisó que los flujos de efectivo de la empresa no están completamente protegidos ante un periodo prolongado de volatilidad en los precios globales de la energía o de interrupciones en el suministro.

CFE puede mejorar su calificación si mejora la del gobierno de México

La CFE enfrenta riesgos asociados a la volatilidad de los precios del gas natural, el tipo de cambio y la incertidumbre geopolítica, advierte Moody’s. | Jovani Pérez

La decisión responde de forma directa a la pregunta central sobre qué cambió para la CFE: su calificación final bajó a Baa3 por el ajuste a la nota soberana de México, pero su fortaleza crediticia propia se mantuvo en ba3, según Moody’s. Es decir, el recorte no provino de un deterioro nuevo en la evaluación intrínseca de la empresa, sino del menor perfil crediticio de su principal respaldo.

Para una mejora futura de la nota de la CFE, Moody’s indicó que primero tendría que mejorar la calificación de México. La agencia añadió que la evaluación base podría subir si el flujo de efectivo operativo antes de capital de trabajo sobre deuda se sostiene arriba de 8.0% y si la cobertura del mismo flujo frente al gasto por intereses permanece por encima 2.5 veces, junto con una reducción clara de los riesgos de ejecución de su programa de inversión.