En octubre de 2024, la presidenta Claudia Sheinbaum se reunió con empresarios estadounidenses y celebró públicamente la inversión de la naviera Royal Caribbean en el sur de Quintana Roo. “El sur de Quintana Roo requiere desarrollo, es una inversión turística que va a estar vinculada con el Tren Maya”, se le escucha decir en la grabación que hoy circula en redes sociales.
Ese clip revivió esta semana en medio de un escenario completamente distinto: el 18 de mayo de 2026, Sheinbaum señaló que el gobierno federal priorizaría la protección ambiental por encima de cualquier inversión turística, y un día después, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) canceló definitivamente el proyecto “Perfect Day México”.
El giro no ocurrió en el vacío. Ocurrió porque la ciudadanía lo exigió con una contundencia que pocas veces se ve en México.
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Qué era “Perfect Day” y por qué alarmó a tantos
El proyecto “Perfect Day México” buscaba construir un complejo turístico impulsado por Royal Caribbean en Mahahual, una zona costera de Quintana Roo cercana al Sistema Arrecifal Mesoamericano. Según la empresa, sería un “destino moderno y sostenible”. Según los datos, era otra cosa.
El proyecto contemplaba más de 82 hectáreas de intervención, incluyendo zona federal costera, la instalación de 31 toboganes acuáticos y una afluencia de hasta 21,000 visitantes al día —casi diez veces la población total de Mahahual, que ronda los 2 mil 600 habitantes. Organizaciones como Greenpeace demostraron que la construcción implicaba la remoción de 17 hectáreas de manglar protegido, en colindancia directa con el segundo arrecife de coral más grande del planeta.
La pregunta que se instaló en el debate público fue simple y demoledora: ¿Quién se beneficia de 21 mil turistas por día en una comunidad de 2 mil 600 personas?
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La presión que movió al gobierno
La movilización contra “Perfect Day” no siguió los canales tradicionales del activismo ambiental mexicano. Fue masiva, digital y transversal.
A través de la plataforma Change.org, la petición “Salvemos Mahahual: detengamos el proyecto destructivo de Royal Caribbean” acumuló poco más de cuatro millones de firmas. Activistas de Greenpeace escalaron los andamios del Palacio de Bellas Artes para desplegar una manta que interpeló directamente a la Semarnat. Las declaraciones de la mandataria federal se produjeron horas después de esa acción, lo que dibuja con claridad la línea de causalidad: la presión pública llegó primero, la postura oficial llegó después.
Un día antes del anuncio de Semarnat, Sheinbaum había señalado que ningún proyecto turístico avanzará si pone en riesgo los ecosistemas del Caribe mexicano. Al día siguiente, la titular Alicia Bárcena fue más directa aún: “Me permito informarles que no se va a aprobar el proyecto de Perfect Day de Royal Caribbean. Sabemos que la empresa está buscando desistirse del propio proyecto, pero nosotros como Semarnat no lo vamos a aprobar.”
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¿Qué falta para que sea definitivo?
Para que la cancelación de Perfect Day en Mahahual sea irreversible, necesitan ocurrir al menos tres cosas:
- Que la resolución negativa se publique en el Diario Oficial de la Federación. Mientras no esté publicada formalmente, la empresa puede interponer recursos legales para revertirla o reabrir el proceso.
- Que Royal Caribbean renuncie explícitamente al terreno o a sus planes en México. Hasta ahora, la naviera únicamente dijo que “respeta” la decisión, pero anunció que en los próximos días se reunirá con personal de la dependencia para visualizar un nuevo proyecto. No se fue: está negociando.
- Que el terreno reciba una protección legal adicional. Las más de 45 hectáreas de manglar ya contaminadas en la propiedad adquirida por la naviera siguen en manos privadas. Sin una declaratoria de protección o una acción de Profepa, el riesgo sobre ese suelo persiste independientemente de lo que diga Semarnat sobre este proyecto específico.