Los alimentos que favorecen la acumulación de placa en las arterias y aumentan el riesgo de aterosclerosis incluyen productos ricos en grasas saturadas, grasas trans, sodio y azúcares añadidos.
Según la Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Cardiología, reducir el consumo de estos productos disminuye la aparición de enfermedades cardiovasculares y protege la salud del corazón.
Carnes procesadas y rojas elevan el colesterol LDL
El consumo frecuente de embutidos, como salchichas, jamón, chorizo, tocino y cortes grasos de ternera o cordero, aporta grandes cantidades de grasas saturadas. Estos alimentos son comunes en la dieta mexicana, especialmente en tacos y antojitos, y su ingesta cotidiana favorece la formación de placas que obstruyen las arterias. La Secretaría de Salud recomienda preferir carnes magras y retirar la grasa visible antes de cocinarlas.
Grasas trans y saturadas están presentes en productos comunes
Las grasas trans y grasas saturadas se encuentran en mantequilla, margarina, manteca de cerdo, aceite de coco y palma, crema y productos industriales para untar.
Según el Instituto Nacional de Cardiología, estos lípidos elevan el colesterol LDL y aumentan la inflamación vascular. El organismo recomienda sustituirlos por aceites vegetales como el de oliva y girasol, y evitar la reutilización de aceites en frituras.
Bollería, snacks industriales y harinas refinadas
El consumo de galletas, pasteles, donas, pan dulce y frituras en bolsa, todos elaborados con harinas refinadas y grasas no saludables, incrementa el riesgo de obstrucción arterial. Estos productos tienen alto contenido de hidratos de carbono, azúcares y sodio, lo que afecta negativamente la salud cardiovascular. Se conseja limitar la bollería industrial y optar por versiones integrales.
Lácteos enteros: queso, leche y helados
Los lácteos enteros, como quesos curados, leche entera y helados, contienen grasas saturadas y lípidos que propagan el colesterol en el organismo. De acuerdo con el Instituto Nacional de Cardiología, es preferible elegir versiones descremadas o bajas en grasa para reducir el riesgo de aterosclerosis. El consumo de lácteos con alto contenido graso debe ser ocasional y en pequeñas cantidades.
Comida rápida y alimentos congelados, altos en sodio y grasas
Las pizzas, hamburguesas, cenas congeladas y otros alimentos ultraprocesados tienen altos niveles de sodio y grasas saturadas. Según la Secretaría de Salud, estos productos contribuyen al aumento de la presión arterial y favorecen el desarrollo de placas en las arterias. Preparar comidas en casa con ingredientes frescos y evitar la comida rápida ayuda a proteger la salud cardiovascular.
Bebidas azucaradas elevan triglicéridos y dañan el sistema vascular
El consumo de refrescos y jugos industriales con azúcares añadidos incrementa los triglicéridos en sangre, lo que acelera la acumulación de grasa en las paredes arteriales. La Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Cardiología recomiendan sustituir estas bebidas por agua natural o infusiones sin azúcar.
Moderar los alimentos de riesgo y mantener dieta balanceada
La evidencia señala que una dieta alta en productos de origen animal, ultraprocesados y azucarados acelera la formación de placas ateroscleróticas.
Tanto la Secretaría de Salud como el Instituto Nacional de Cardiología insisten en la importancia de reducir estos alimentos, aumentar el consumo de frutas, verduras, cereales integrales y legumbres, y realizar actividad física regular para prevenir enfermedades del corazón.