Estudio revela una rara variante genética puede alterar la sensación de hambre y causar obesidad

Un descubrimiento reciente vincula una mutación poco común con la alteración de señales reguladoras del apetito. La ciencia avanza, pero las preguntas sobre prevención y salud pública persisten

Nuevos hallazgos sugieren que pequeños cambios genéticos alteran el equilibrio corporal desde la juventud. El debate sobre el futuro del diagnóstico y la intervención se intensifica ante datos inesperados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una variante genética poco común en un gen llamado gen TUB podría aumentar el riesgo de obesidad temprana en adultos jóvenes debido a su efecto sobre la leptina, conocida como “la hormona del hambre”.

El hallazgo, publicado en Science Translational Medicine revela que ciertas mutaciones genéticas pueden modificar la respuesta del cuerpo ante la sensación de hambre, lo que supone posibles repercusiones para la salud pública por el avance sostenido de la obesidad en el mundo.

De acuerdo con la investigación liderada por el Centro Nacional de Investigación para Enfermedades Metabólicas de China, el porcentaje de adultos jóvenes con obesidad que presentan la variante p.R364G en el gen TUB es de 1,83 %, frente al 1,35 % de estos controles que tienen un peso considerado dentro de lo normal.

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Estos datos surgen a partir de una secuenciación genética profunda en 2 mil 295 pacientes chinos con obesidad de aparición temprana y en 2 mil 292 personas delgadas.

El nuevo hallazgo conecta una mutación en el gen TUB con un apetito descontrolado en ciertos jóvenes adultoss. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La variante TUB p.R364G altera la respuesta a la leptina y favorece el sobrepeso temprano

El estudio identificó cinco genes —TUB, NR4A3, HIST1H4D, DXO y TELO2— con mutaciones potencialmente vinculadas al desarrollo de obesidad.

El equipo de investigación se concentró en la variante TUB p.R364G, dado que su presencia estaba notablemente aumentada en quienes desarrollaron obesidad joven.

La función de TUB en el cuerpo es potenciar la vía de señalización STAT3, lo que regula la acción de la leptina tras los alimentos. En personas sin la mutación, la leptina actúa para disminuir el apetito una vez finalizadas las comidas.

Pero, según los resultados en modelos de ratón, la variante p.R364G provoca que la proteína TUB se localice en zonas incorrectas dentro de la célula, lejos de la membrana y el citoplasma.

Esta alteración dificulta la señalización de la leptina. En consecuencia, los ratones portadores de la mutación comen en exceso y desarrollan obesidad rápidamente. El estudio afirma: “La mutación p.R364G debilitaba la respuesta del organismo a la leptina, lo que predisponía a los ratones a la obesidad.”

La variante genética TUB p.R364G se asocia a un mayor riesgo de obesidad temprana en adultos jóvenes, según un estudio publicado en Science Translational Medicine. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pocos genes conocidos y una carga creciente para la salud

Hasta la fecha, solo se han identificado 14 genes asociados a la obesidad, por lo que estos resultados amplían el mapa genético conocido.

El mismo estudio advierte que la muestra utilizada es limitada. Por ello, los autores proponen realizar investigaciones más amplias para validar el papel de TUB y de los otros genes candidatos en la obesidad.

Para sus autores, el trabajo representa “un gran avance en la definición de los orígenes genéticos de la obesidad”.

Actualmente, la obesidad representa un problema para la salud pública a nivel global, situación que motiva estos esfuerzos por descifrar mejores mecanismos de prevención y tratamiento.

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