5 mitos sobre la diabetes que muchos mexicanos siguen creyendo y pueden ser peligrosos

La desinformación sobre la diabetes puede dificultar la prevención y el manejo temprano de esta enfermedad crónica

Distinguir los mitos de la realidad es esencial para evitar complicaciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las creencias erróneas sobre la diabetes persisten en la población mexicana y representan un riesgo real para la salud, ya que dificultan la prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado de millones de personas.

Distinguir entre mito y realidad resulta clave para controlar la diabetes y reducir complicaciones asociadas, advierte el Instituto Nacional de Salud Pública. Esta enfermedad crónica afecta a millones en México y su manejo correcto depende de información confiable. A continuación, cinco mitos comunes sobre la diabetes y la verdad detrás de cada uno.

1. La diabetes solo afecta a personas mayores

Uno de los mitos más extendidos en México es que la diabetes únicamente afecta a personas mayores. En realidad, esta enfermedad puede presentarse en cualquier etapa de la vida, incluso en la infancia o adolescencia.

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Suponer que la diabetes es exclusiva de adultos mayores puede retrasar el diagnóstico en jóvenes, quienes también pueden verse afectados.

La evidencia indica que la diabetes tipo 1, de origen autoinmune, suele iniciar durante la niñez o juventud. Además, la diabetes tipo 2, antes considerada exclusiva de adultos, se identifica cada vez con mayor frecuencia en adolescentes y jóvenes, impulsada por factores como el sedentarismo y el exceso de peso.

Otros factores de riesgo, como los antecedentes familiares, la alimentación poco saludable y la falta de actividad física, elevan la probabilidad de desarrollar la enfermedad sin importar la edad. Ignorar los síntomas en personas jóvenes puede retrasar el diagnóstico y favorecer el desarrollo de complicaciones.

La evidencia indica que la diabetes tipo 1, de origen autoinmune, suele iniciar durante la niñez o juventud. (Infobae México)

2. Creer que el azúcar causa diabetes directamente

Existe la creencia de que consumir grandes cantidades de azúcar provoca diabetes de forma directa. Sin embargo, la relación es más compleja: el consumo elevado de azúcar o de productos azucarados no causa por sí solo la enfermedad.

Lo que realmente ocurre es que una dieta con alto contenido calórico favorece el sobrepeso y la obesidad, factores de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2.

La confusión probablemente surge porque los niveles altos de glucosa en sangre son la característica principal de la diabetes, pero la causa radica en cómo el cuerpo procesa ese azúcar.

En la diabetes tipo 1, el sistema inmunológico afecta a las células productoras de insulina; en la tipo 2, el organismo no utiliza eficazmente la insulina, acumulándose la glucosa en la sangre.

Entre los verdaderos factores que incrementan el riesgo de diabetes se encuentran:

  • Antecedentes familiares del padecimiento
  • Sobrepeso u obesidad
  • Falta de actividad física suficiente
  • Consumo habitual de calorías en exceso

Reducir el azúcar es útil para evitar el aumento de peso, pero suprimirlo por completo no garantiza la prevención si existen otros factores de riesgo.

El consumo elevado de azúcar o de productos azucarados no causa por sí solo la enfermedad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

3. Dietas para la diabetes: ¿prohibidos los carbohidratos?

Se piensa, erróneamente, que quienes tienen diabetes deben eliminar los carbohidratos de su alimentación. En realidad, los carbohidratos son una fuente fundamental de energía y, con la orientación adecuada, pueden formar parte de una dieta saludable para personas con diabetes.

Lo importante es seleccionar carbohidratos saludables y controlar el tamaño de las porciones. Alimentos como cereales integrales, tortillas, frutas, verduras y leguminosas pueden incluirse en el plan alimenticio bajo supervisión profesional. Eliminar por completo los carbohidratos puede generar deficiencias nutricionales y desajustes metabólicos.

La dieta indicada para personas con diabetes es parecida a la de la población en general: rica en vegetales, frutas y cereales integrales, con bajo consumo de grasas saturadas, trans, sal y azúcares añadidos.

El apoyo de un especialista en nutrición permite definir la cantidad y tipo de carbohidratos adecuados para cada caso.

Lo importante es seleccionar carbohidratos saludables y controlar el tamaño de las porciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

4. La ausencia de síntomas no significa control de la diabetes

Muchas personas creen que, si ya no presentan síntomas, su diabetes está controlada o ha desaparecido. Esta interpretación puede resultar peligrosa, ya que la diabetes es una enfermedad crónica que exige control permanente.

Especialmente en la diabetes tipo 2, la enfermedad puede no manifestar síntomas evidentes durante un tiempo, lo que aumenta el riesgo de complicaciones. La desaparición de molestias iniciales, como sed excesiva o fatiga, no indica necesariamente que los niveles de glucosa se hayan estabilizado.

Detener el tratamiento o suspender las visitas médicas solo porque los síntomas han disminuido puede causar daños graves e irreversibles en órganos como los riñones, los ojos, el corazón y los nervios.

La supervisión médica regular es necesaria para ajustar medicamentos y evitar riesgos mayores.

5. Mitos sobre la insulina y su uso en el tratamiento de la diabetes

Persisten ideas erróneas que señalan a la insulina como un recurso peligroso o solo para “casos graves”. En realidad, la insulina es fundamental para tratar la diabetes tipo 1 y también puede requerirse en personas con tipo 2, sobre todo conforme avanza la enfermedad.

La insulina no debe considerarse un “último recurso”. Cuando otros medicamentos no corrigen adecuadamente los niveles de glucosa, su uso resulta esencial para evitar complicaciones.

Retrasar la administración de insulina puede generar mayores problemas, mientras que utilizarla en el momento adecuado ayuda a prevenir daños severos.

Algunos temores sobre la insulina, como relacionarla con ceguera o amputaciones, no tienen sustento científico. Al contrario, es la falta de control de la enfermedad lo que aumenta el riesgo de esas complicaciones.

La insulina es fundamental para tratar la diabetes tipo 1 y también puede requerirse en personas con tipo 2. (Freepik)

Lograr un buen manejo de la diabetes depende de información precisa y de mantener un seguimiento médico continuo ajustado a las necesidades de cada paciente.

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