Explosión en Dos Bocas reabre el debate: ¿Cuánto costó, qué produce y a dónde va la gasolina?

La especialista Miriam Grunstein desmonta uno por uno los misterios de la refinería Olmeca: presupuesto desbordado, producción sin destino claro y una explosión que dejó cinco muertos

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(Infobae-Itzallana)
(Infobae-Itzallana)

La refinería Dos Bocas, oficialmente llamada Olmeca, volvió a estar en el centro del debate nacional, tras una explosión que cobró la vida de cinco trabajadoras. Pero más allá de la tragedia, el incidente reabre preguntas que llevan años sin respuesta clara: ¿Cuánto costó realmente?, ¿Está produciendo lo que dice producir? y, sobre todo, ¿A dónde va esa gasolina?

Del presupuesto original al doble del doble

Cuando se anunció el proyecto, el costo estimado rondaba los ocho mil millones de dólares. Hoy, según la especialista en energía Miriam Grunstein, la cifra ya se acerca a los veinte mil millones. Un sobrecosto que en parte explica por qué varias empresas constructoras rechazaron participar desde el principio: el presupuesto inicial simplemente no era factible.

300 mil barriles diarios... ¿Pero dónde están?

La presidenta Sheinbaum ha anunciado que la refinería Olmeca alcanzó una producción cercana a los trescientos mil barriles diarios de gasolina y diésel. Es una cifra sustancial. Sin embargo, el problema que indica la especialista es que no hay evidencia de que esos barriles estén llegando a los consumidores.

Las importaciones de combustible que realiza México no han registrado una caída ni han variado de manera significativa, algo que debería ocurrir si la producción nacional estuviera sustituyéndolas. Tampoco existe una ruta logística clara para trasladar ese producto desde Tabasco —donde está ubicada la refinería, en pleno manglar— hacia los grandes centros de consumo del país. Y la gasolina no ha bajado de precio: el gobierno acaba de renovar un pacto con los gasolineros para que no supere los 24 pesos el litro.

Si estamos entrando a un cuerno de abundancia debería ser la oferta y la demanda la que bajen el precio y no con acuerdos de los gasolineros

El video muestra el instante
El video muestra el instante en que inicia el incendio en Dos Bocas, en medio de lluvias e inundaciones que provocaron acumulación de hidrocarburos en la zona. (Capturas de pantalla)

Una refinería ¿En el lugar equivocado?

Grunstein señala algo que especialistas llevan años repitiendo: la ubicación de Dos Bocas nunca tuvo sentido logístico. Construirla en Ciudad Pemex, donde ya existe infraestructura para mover el producto, habría sido lo racional. En cambio, se eligió un manglar en zona de huracanes, con lluvias torrenciales como las que, según Pemex, provocaron el incidente: depósitos que se desbordaron, hidrocarburo que corrió por el piso y una explosión que se extendió hasta la barda perimetral. “¿Quién hizo los estudios socio-ambientales?, porque eso impacta toda una zona”

Para la especialista, esa explicación no exonera a nadie. Si los depósitos no estaban debidamente sellados y el sistema de contención falló ante una lluvia intensa —algo completamente previsible en esa región— hay una falla de seguridad industrial que deberá investigar la Agencia de Seguridad Energética y Protección al Medio Ambiente (ASEA), además de la Fiscalía General de la República.

A menos de 500 metros del sitio hay dos escuelas cuyos vecinos llevan tiempo pidiendo ser reubicadas. “Las refinerías no deberían de ser así de polémicas, ni así de opacas”.

Comunicado de la FGR sobre
Comunicado de la FGR sobre el incendio en refinería de Dos Bocas en Tabasco. (FGR)

Una caja negra llamada Pemex

El caso Dos Bocas es, en miniatura, el caso Pemex: opacidad, sobrecostos, decisiones políticas por encima de criterios técnicos y una empresa el cuál se asegura que lleva 25 años al borde del colapso financiero sin terminar de colapsar. “La llevamos sepultando desde hace veinticinco años y seguimos teniendo hidrocarburos. ¿Cómo le hace? Francamente, no sé”, admite Grunstein.

Lo que sí sabe es quién paga la cuenta: el erario público. Es decir, los contribuyentes mexicanos, que financian rescate tras rescate mientras esperan ver reflejada en el precio de la gasolina la prometida era de abundancia energética.