¿Cuáles son los principales riesgos para la salud en temporada de calor y cómo prevenirlos?

Diferentes condiciones y elementos pueden intensificar el impacto del clima cálido sobre el bienestar general

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La llegada de la temporada
La llegada de la temporada cálida favorece el desarrollo de padecimientos vinculados con el exceso de calor. Foto: (iStock)

El aumento de las temperaturas durante la temporada de calor eleva el riesgo de enfermedades asociadas con el mismo, muchas de ellas prevenibles con hábitos sencillos.

Las altas temperaturas no solo intensifican la búsqueda de sombra o bebidas frías; también transforman el entorno en un terreno fértil para bacterias y aumentan el peligro de padecimientos graves, especialmente en grupos vulnerables como niños y adultos mayores.

El desenlace de una emergencia por golpe de calor puede derivar en daño irreversible en órganos si no se actúa de inmediato. Por ello, la recomendación prioritaria ante signos de deshidratación severa o alteración de la conciencia consiste en buscar atención médica inmediata. Ignorar la necesidad de hidratación o subestimar los síntomas puede tener consecuencias graves e incluso letales.

Las enfermedades más comunes en temporada de calor

El calor abre la puerta a las enfermedades gastrointestinales, que predominan en la época estival. El motivo es fisiológico: las altas temperaturas aceleran la descomposición de los alimentos y fomentan la reproducción de bacterias como Salmonella y Escherichia coli. La manifestación suele ser diarrea, vómitos, dolor abdominal y fiebre. La deshidratación rápida representa un riesgo particular para los menores y los ancianos.

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Con el aumento de las temperaturas es fundamental estar bien hidratados. Foto: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

El golpe de calor y la insolación constituyen urgencias médicas. Estas condiciones se presentan cuando la temperatura corporal supera los 40 ℃ y el organismo ya no logra regular el calor interno. Los síntomas incluyen piel seca y enrojecida, pulso acelerado, mareos, confusión y eventual pérdida del conocimiento. La atención médica temprana es vital.

Las afecciones cutáneas y oculares también cobran terreno. La exposición prolongada al sol puede producir quemaduras de primer grado, mientras que el uso de albercas mal higienizadas favorece infecciones oculares, como la conjuntivitis.

Estrategias de prevención: hábitos y cuidados esenciales

La clave para prevenir estas enfermedades reside en la anticipación y en incorporar rutinas dirigidas a reducir riesgos. Es fundamental no esperar la aparición de sed ni síntomas antes de actuar.

En materia de higiene alimentaria, el lavado de manos frecuente antes de comer, después del baño y tras manipular alimentos crudos limita la transmisión de bacterias. Cocinar completamente carnes y mariscos reduce la posibilidad de infecciones. Resulta aconsejable evitar consumir alimentos de vendedores ambulantes de dudosa higiene, porque el calor degrada rápidamente salsas y vegetales.

Es indispensable tomar medidas como
Es indispensable tomar medidas como la higiene para preservar la salud en temporada de calor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El consumo de agua segura —hervida, clorada o embotellada— es crucial. Se recomienda beber al menos 2 litros de agua por día, y restringir la ingesta de cafeína y alcohol, que aumentan la pérdida de líquidos.

Asimismo, para disminuir riesgos, la indumentaria debe ser ligera, de colores claros y tejidos transpirables como el algodón. Se aconseja el uso de gorras, sombreros y gafas que bloqueen los rayos UVA. Las actividades al aire libre deben evitarse entre las 11:00 y las 16:00 horas, cuando el índice de radiación solar es mayor.

El hogar necesita de buena ventilación. El uso de aire acondicionado requiere precaución: salir abruptamente al exterior desde un ambiente frío puede afectar las vías respiratorias.

El uso de bloqueador solar con un factor de protección solar mínimo de 30 es esencial, aplicándose cada cuatro horas incluso en días nublados.

La rápida identificación de síntomas graves y la consulta médica urgente pueden evitar desenlaces fatales. Numerosos casos de enfermedad por calor se pueden prevenir incorporando estas prácticas cotidianas, adaptando el entorno y reforzando la vigilancia, especialmente entre los grupos más propensos a complicaciones.