El consumo de búlgaros de leche, conocidos también como kéfir, se ha popularizado por sus beneficios probióticos y su aporte nutricional.
Sin embargo, no todas las personas pueden incluir este alimento en su dieta con seguridad.
Existen ciertos grupos que, debido a condiciones de salud específicas, pueden experimentar efectos adversos tras ingerir productos fermentados a base de leche.
Identificar a estas personas y comprender los posibles riesgos resulta fundamental antes de recomendar el kéfir como parte de una alimentación saludable.
Quiénes son las personas que no pueden consumir búlgaros de leche
A pesar de sus beneficios, existen personas que deben abstenerse de consumir búlgaros de leche debido a que pueden tener efectos adversos en su salud.
De acuerdo con información de Cleveland Clinic, entre dichas personas se encuentran los siguientes grupos:
- Personas con alergia a la proteína de la leche (caseína): El kéfir contiene proteínas lácteas, por lo que quienes presentan alergia a la leche pueden experimentar reacciones adversas como urticaria, erupciones o problemas respiratorios, incluso si el producto está fermentado.
- Personas inmunodeprimidas: Aquellas con sistemas inmunológicos debilitados (por ejemplo, pacientes con VIH/SIDA, quienes reciben quimioterapia o toman medicamentos inmunosupresores) tienen mayor riesgo de infecciones por las bacterias y levaduras vivas presentes en el kefir.
- Personas con intolerancia severa a la lactosa: Aunque el kefir tiene menos lactosa que la leche, puede causar molestias digestivas a quienes tienen intolerancia marcada. En estos casos, se puede optar por kéfir de agua u otras alternativas sin lácteos.
- Personas que están tomando medicamentos que interactúan con el alcohol: El kefir puede contener pequeñas cantidades de alcohol (entre 0,5% y 2%) como resultado de la fermentación. Esto puede ser relevante para personas que toman medicamentos como disulfiram (Antabuse) o que evitan el alcohol por motivos médicos, religiosos o personales.
- Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia: Aunque no hay evidencia clara de riesgo, se recomienda precaución y consultar con un profesional de la salud antes de consumir kéfir durante el embarazo o la lactancia.
- Niños menores de 1 año: No se recomienda el consumo de productos lácteos fermentados en menores de 12 meses.
- Personas con enfermedades gastrointestinales graves o en tratamiento oncológico: En casos de colon irritable severo, tratamientos recientes con quimioterapia o enfermedades intestinales graves, el kéfir puede aumentar los efectos secundarios digestivos.
Ante cualquier duda, siempre es recomendable consultar a un profesional de la salud antes de incorporar kéfir o búlgaros de leche a la dieta, especialmente en personas con condiciones médicas particulares.
Que alternativas a los búlgaros de leche hay para las personas que no pueden consumirlos
Existen diversas alternativas para quienes no pueden consumir búlgaros de leche debido a alergias, intolerancias u otras condiciones médicas.
Estas opciones permiten obtener beneficios probióticos y nutricionales similares sin recurrir a productos lácteos fermentados:
- Kéfir de agua: Se elabora con cultivos específicos que fermentan agua con azúcar, frutas secas y a veces jugos naturales. No contiene lácteos y es apto para veganos y personas con intolerancia a la lactosa.
- Yogur vegetal: Se produce a partir de bebidas vegetales como soja, almendra, coco o avena. Al ser fermentados con cultivos probióticos, ofrecen beneficios similares al yogur tradicional sin proteína animal ni lactosa.
- Suplementos probióticos: Disponibles en cápsulas, polvos o tabletas, contienen diversas cepas de bacterias beneficiosas. Son útiles para quienes requieren controlar con precisión las dosis y tipos de probióticos.
- Alimentos fermentados no lácteos: Productos como el chucrut, kimchi, kombucha, miso y tempeh aportan bacterias vivas y nutrientes que favorecen la salud intestinal sin lácteos en su composición.
- Bebidas fermentadas caseras: Opciones como el tepache (fermentado de piña) o el rejuvelac (agua fermentada de granos) también ofrecen probióticos sin derivados lácteos.
Cada alternativa presenta distintas características nutricionales y perfiles de sabor, por lo que conviene elegir la opción más adecuada en función de las necesidades personales y bajo la orientación de un profesional de la salud.