Un retrato de Hernán Cortés llega al Castillo de Chapultepec

La familia Pignatelli Aragona Cortéz donó el óleo sobre tela que durante generaciones resguardó en su colección

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Este retrato histórico presenta a Hernán Cortés a sus 32 años, aproximadamente (Imagen Ilustrativa Infobae) (Cortesía: INAH)

El Museo Nacional de Historia ha sumado a su patrimonio una obra singular: un retrato de Hernán Cortés, legado por la familia Pignatelli Aragona Cortéz, descendiente directa del conquistador. Esta incorporación responde al propósito de enriquecer el relato de la sala inicial, dedicada al contacto entre continentes, y de abordar la figura de quien, en palabras de Salvador Rueda Smithers, director del museo, “torció las líneas del devenir de la cultura occidental”.

El acto de donación, celebrado en el Castillo de Chapultepec, contó con la presencia de Ascanio Pignatelli y del cineasta Miguel Gleason, quien impulsó la gestión de la entrega. El retrato, óleo sobre tela, permaneció durante varias generaciones en la colección privada de la familia donante y en febrero de 2024, mediante la colaboración de las secretarías de Relaciones Exteriores y de Cultura, se integró formalmente al acervo nacional en una ceremonia en el Consulado General de México en San Francisco.

Familia Pignatelli Aragona Cortéz y el sentido público de la pieza

Para Ascanio Pignatelli Aragona Cortéz, la obra siempre estuvo rodeada de un halo de leyenda en el ámbito familiar. “Ese cuadro que vi desde niño en la residencia familiar, envuelto en leyenda para sí mismo, ahora se encuentra en un sitio donde trasciende el ámbito privado, para apelar al propio devenir del pueblo mexicano”, expresó durante la ceremonia.

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La familia Pignatelli donó la obra tras resguardarla durante varias generaciones (Cortesía: INAH)

Salvador Rueda Smithers: reconciliación y controversia en torno a Hernán Cortés

Según Salvador Rueda, la donación representa un gesto encaminado a “reconciliar la realidad con el alma de los mexicanos vivos”. No rehuyó las polémicas sobre el personaje: Cortés encabezó la caída de Tenochtitlan y Tlatelolco en 1521 y la posterior conformación del virreinato de Nueva España.

Rueda puntualizó que la percepción de Cortés ha variado con los siglos: “Ha oscilado entre la admiración y la antipatía, entre la caballerosidad y la caricatura ideológica”, advirtió. Destacó la obligación del museo de mantener la memoria con imparcialidad y buen juicio, subrayando la naturaleza ambivalente de su figura histórica.

En su análisis, el director del MNH recordó que Cortés fundó el Ayuntamiento en 1519 y se proyectó como capitán general y administrador, aunque nunca logró el poder político que deseó. “Como todo ser humano, el claroscuro fue su vida”, sintetizó Rueda.

El escudo del Marquesado del Valle de Oaxaca: símbolo y paradoja

El retrato muestra a Cortés en la mediana madurez, aproximadamente a los 32 años, pero el elemento más destacado es el escudo de armas del Marquesado del Valle de Oaxaca, otorgado por Carlos I en 1525.

El Museo Nacional de Historia
El Museo Nacional de Historia incorpora un retrato histórico de Hernán Cortés, donado por la familia Pignatelli Aragona Cortéz, enriqueciendo su colección permanente en el Castillo de Chapultepec (Cortesía: INAH)

El diseño del escudo ilustra la compleja red de símbolos políticos de la época: sobre un fondo negro, la corona del tlatoani Moctezuma se sitúa por encima de las de Cuitláhuac y Cuauhtémoc. Alrededor, aparecen las cabezas de siete señores regionales, encadenadas y truncadas: Tacuba, Texcoco, Coyoacán, Tlatelolco, Xochimilco, Churubusco, Chalco e Iztapalapa.

La filacteria incluye el lema en latín: “El Señor juzgó en sus actos y fortaleció mi brazo”. Según Rueda, sobre el escudo cortesiano pesa la paradoja histórica, pues la muerte de Cuauhtémoc, ordenada por Cortés, deterioró su relación con la monarquía española y marcó su última desventura política.

Restauración, contexto historiográfico y un encuentro simbólico

El director agradeció a los equipos de Restauración, Difusión, Museografía y Depósito de Colecciones del museo por el trabajo de conservación de la pieza, que podría reproducir un original del siglo XVII anteriormente ubicado en el Hospital de Jesús Nazareno de la Ciudad de México, donde reposan los restos de Cortés.

En el acto, el cineasta Miguel Gleason recordó que en 2019 logró reunir a Ascanio Pignatelli y a Federico Acosta Ruiz-Peinado en ese hospital, el mismo lugar donde se produjo el primer encuentro entre Cortés y Moctezuma II quinientos años atrás. De ese momento surgió su documental El Reencuentro. 500 años Moctezuma y Cortés, que utiliza el símbolo del abrazo como gesto de reconciliación histórica.

La llegada de este retrato al Castillo de Chapultepec busca propiciar una reflexión colectiva sobre el papel de la memoria y los matices en torno a figuras centrales de la historia de México.