El impacto del trabajo nocturno y de los esquemas de turnos rotativos se plasma en alteraciones profundas del ritmo biológico, incrementando el riesgo de accidentes, errores graves y diversos trastornos de salud, según se analizó durante el Segundo Congreso Internacional de Psicología del Trabajo, reportado por UNAM Global.
Entre las consecuencias observadas de trabajar de noche, destaca una mayor incidencia de fatiga, problemas metabólicos y cardiovasculares, así como afectaciones cognitivas y emocionales.
¿Cómo afecta el turno nocturno al cuerpo?
El origen de estas alteraciones del sueño se remonta al funcionamiento del reloj biológico, regulado por el núcleo supraquiasmático.
Esta estructura cerebral organiza los procesos vitales guiándose por los ciclos de luz y oscuridad del planeta. El Dr. Fructuoso Ayala Guerrero explicó:
“Este reloj recibe información a través de la luz que entra por los ojos, y a partir de ella organiza el funcionamiento de todo el cuerpo: desde los niveles hormonales hasta el estado de ánimo, la capacidad de concentración, la fuerza muscular y el ritmo cardíaco. Cuando hay luz, el reloj activa funciones asociadas con la vigilia y la actividad; cuando hay oscuridad, inicia los procesos que conducen al descanso y al sueño”.
El funcionamiento hormonal resulta clave en este sistema. De acuerdo con el especialista de la UNAM: “El cortisol es una hormona que se libera principalmente durante el día. Su función principal es aportar energía al cuerpo para que pueda realizar sus actividades. Su liberación sigue un patrón diario y está estrechamente vinculada a la presencia de luz”.
Por el contrario, la melatonina entra en juego al anochecer, preparando al organismo para el sueño y el ahorro energético. El Dr. Ayala Guerrero precisó:
“La melatonina, en cambio, es conocida como la ‘hormona de la oscuridad’. Comienza a liberarse al anochecer y su función es preparar al cuerpo para dormir, reduciendo la actividad cerebral y fisiológica. Indica que ha llegado el momento de descansar y ahorrar energía”.
Los riesgos de rotar turnos matutinos y nocturnos
El trabajo nocturno o por turnos descompensa los ritmos naturales del cuerpo. La liberación hormonal puede producirse al revés de lo que requiere el organismo: la melatonina aparece cuando el individuo necesita mantenerse alerta, mientras que el cortisol se activa fuera de su horario natural, modificando la energía y la concentración.
Esta desincronía genera un cuadro similar al “jet lag”, con consecuencias acumulativas en el sueño, el ánimo y el rendimiento físico y mental. El Dr. Ayala Guerrero revela que los empleados sujetos a rotaciones frecuentes sufren una tasa mayor de fatiga crónica, trastornos digestivos, ansiedad, depresión y enfermedades cardiovasculares.
Importancia de tener un sueño de calidad
La calidad del descanso desempeña un papel esencial. De acuerdo con el doctor de la UNAM:
“La cantidad varía según la edad (por ejemplo, un adulto joven necesita en promedio unas 7.5 horas diarias), pero también es esencial que el sueño sea profundo y continuo. La falta de sueño o un sueño interrumpido, como ocurre con frecuencia en quienes trabajan por turnos, tiene consecuencias acumulativas: irritabilidad, falta de concentración, disminución de la memoria, fatiga crónica e incluso un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas”.
UNAM Global subraya que, aunque no es posible eliminar el trabajo nocturno ni los turnos rotativos, sí existen pautas para paliar su impacto. Entre las recomendaciones se incluyen:
- Mantener los horarios lo más estables posible, evitar cambios frecuentes.
- Fomentar hábitos de higiene del sueño.
- Asegurar ambientes propicios para el descanso.
- Utilizar estrategias de gestión de la exposición a la luz.
Además, se propone programar las labores más demandantes en los momentos de mayor rendimiento y promover la capacitación de empleadores y trabajadores sobre la importancia del ritmo circadiano.