Los frutos secos constituyen una opción frecuente al buscar alimentos que aporten nutrientes esenciales y grasas saludables. Sin embargo, existe una preocupación extendida acerca de su contenido calórico y su perfil graso, lo que lleva a muchas personas a limitar su consumo sin conocer las diferencias existentes entre cada variedad.
Según la información difundida por la Academia de Nutrición y Dietética, no todos los frutos secos presentan el mismo nivel de grasa y algunos destacan por ofrecer beneficios adicionales en términos de proteínas, minerales y compuestos bioactivos que contribuyen a la salud de la piel, los huesos y las articulaciones.
De acuerdo con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), los pistachos, anacardos y cacahuates figuran entre los frutos secos con menor contenido graso. Además de su bajo aporte de lípidos en comparación con otras variedades, estos alimentos contienen nutrientes asociados a la síntesis de colágeno y a la protección de los tejidos corporales, lo que incrementa su valor nutricional y los convierte en aliados de una dieta equilibrada.
Pistachos: bajo contenido graso y aporte de colágeno
Dentro del grupo de frutos secos, los pistachos sobresalen por su contenido reducido de grasa total, con 44,4 gramos por cada 100 gramos, según el informe de la USDA. Esta cifra los ubica como una de las alternativas más ligeras en comparación con nueces, almendras o avellanas. Además, los pistachos aportan proteínas, vitamina E, magnesio y antioxidantes que favorecen la regeneración celular. Gracias a su perfil nutricional, contribuyen a la formación y el mantenimiento de colágeno en la piel y los tejidos conjuntivos, lo que resulta relevante para la elasticidad y la firmeza cutánea. La Academia de Nutrición y Dietética destaca su capacidad para incluirse en dietas saludables debido a su densidad de nutrientes y su bajo impacto calórico en porciones controladas.
Anacardos: versatilidad y nutrientes esenciales
Los anacardos presentan un contenido graso de 46,4 gramos por cada 100 gramos, lo que los sitúa por debajo de otras variedades tradicionales. Además de su bajo nivel de lípidos, proporcionan cobre, zinc y proteínas de alta calidad, nutrientes fundamentales para la síntesis de colágeno y la formación de estructuras óseas. El cobre, en particular, interviene en la producción de fibras elásticas y colagenosas que mantienen la integridad de la piel y los vasos sanguíneos. De acuerdo con la información recopilada por la USDA, los anacardos también constituyen una fuente de ácidos grasos insaturados, reconocidos por su efecto protector sobre el sistema cardiovascular y su capacidad para reducir marcadores inflamatorios.
Cacahuates: fuente accesible de proteínas y minerales
Con un aporte de 49,2 gramos de grasa por cada 100 gramos, los cacahuates se posicionan entre los frutos secos con menor contenido graso, según la USDA. Esta legumbre destaca por su elevado nivel de proteínas, así como por la presencia de arginina, un aminoácido que favorece la síntesis de colágeno y el desarrollo muscular. Los cacahuates contienen también magnesio, fósforo y vitamina B3, elementos esenciales para el metabolismo energético y el mantenimiento de la estructura ósea. La Academia de Nutrición y Dietética resalta que, pese a su perfil calórico, pueden incorporarse en una alimentación balanceada siempre que se controle la cantidad y se privilegie su consumo en forma natural y sin sal añadida.