Esta es leyenda maya por la que el escarabajo es considerado símbolo del amor

La historia entre la princesa Cuzán y un joven de nombre Chalpol está detrás de esta creencia

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El escarabajo es considerado un
El escarabajo es considerado un símbolo de amor en la mitología maya (Foto: FRANCISCO BALDERAS /CUARTOSCURO)

En la mitología maya el escarabajo es conocido como Makech, un insecto longevo que habita el Mayab desde hace miles de años, al que no se le ha visto comer ni beber.

El Makech es considerado un símbolo de amor y se cree que se alimenta de los suspiros de los enamorados. Detrás de esta creencia hay una leyenda protoganizada por una princesa de nombre Cuzán, que en español significa golondrina y Chalpol, un joven del que se enamoró.

Cuenta la leyenda que Cuzán era la hija predilecta de Ahnú Dtundtunxcaán, conocido como el Gran Señor que se sumerge en el cielo. Su existencia se iluminaba ante los regalos que su padre le brindaba, tesoros que eran fruto de victorias en combate.

Al llegar a la edad de casarse, su padre decidió unir su destino al del príncipe Ek Chapat, heredero del poderoso Halach Uinic de la ciudad de Nan Chan. Cuzán aceptó la decisión paterna con serenidad.

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Cuzán, una princesa maya se negó a casarse con el hombre que su padre eligió para ella (Imagen ilustrativa Infobae)

Un giro inesperado tuvo lugar cuando, tras una campaña militar, el rey compartió con Cuzán los botines de guerra. Fue entonces cuando la princesa conoció a Chalpol, un joven de cabello rojizo, cuya presencia encendió una chispa incontrolable en su corazón.

Juntos, bajo la protección de una ceiba sagrada, lugar donde los dioses prestan oído a las súplicas humanas, se juraron amor eterno. Pero la noticia de su amor prohibido se esparció rápidamente, llegando a oídos del rey.

Sabiendo que Cuzán estaba comprometida con el príncipe Ek Chapat, el monarca dictó la pena de muerte para Chalpol. La princesa imploró clemencia para su amado, sin éxito.

El día del sacrificio llegó, y con él, el desesperado ruego de Cuzán a su padre por la vida de Chalpol. Al final, el Halach Uinic cedió, condicionando la vida de Chalpol al encierro perpetuo de Cuzán. Si ella osaba salir de sus habitaciones, su amado sería ejecutado.

El amado de la princesa
El amado de la princesa Cuzán se convirtió en un escarabajo, conocido como Makech (Foto: Mauricio Marat, INAH)

En la profunda soledad de su encierro, Cuzán fue convocada por su padre. Ante el temor de que su amado hubiera sido sacrificado, se encontró con un hechicero que le entregó un escarabajo, revelándole que era Chalpol, transformado por voluntad de su padre para evitar el sacrificio, pero condenándolo a vivir como insecto.

Cuzán, fiel a su promesa de amor eterno, aceptó esta nueva realidad. Engalanó al escarabajo, ahora llamado Makech con joyas y lo ató cerca de su corazón, prometiéndole amor incondicional y eterno.

“Makech, amado mío, juré amarte toda la vida y voy a cumplir mi promesa, nunca me separaré de ti”, se dice que la joven mencionó con lágrimas en los ojos.

La princesa llevó a Makech sobre su pecho incluso durante su boda con el príncipe Ek Chapat, el hombre que su padre eligió para ella.

Fue así que Cuzán y Makech trascendieron las barreras del tiempo y de las formas, amándose más allá de las convenciones del mundo y los dioses, en una unión que se convirtió en leyenda.

¿Cómo es el Makech maya?

La leyenda del Makech trascendió a la realidad, ya que las mujeres de Yucatán tradicionalmente lo han utilizado este insecto como ornamento vivo, en algunos casos cubierto con oro, plata y piedras preciosas, en familias de mayor estatus.

El insecto en realidad no es un escarabajo sino un coleóptero tenebriónido (Zopherus chilensis) que pertenece a la familia la familia Tenebrionidae, de acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.

Se trata de un insecto que no vuela, tiene la coraza dura y tiene las alas pegadas al cuerpo. Es de color café y presenta puntos negros y amarillos brillantes que son una de sus características distintivas.