
Estamos llegando a un junio donde se cumplirá el primer año de vida de la Nintendo Switch 2. Hemos tenido muchas cosas en este lapso de tiempo, desde grandes propuestas esperadas como Metroid Prime 4 Beyond hasta grandes sorpresas como Donkey Kong Bananza y Pokémon Pokopia. En el medio, Nintendo no ha dejado de apostar al regreso de muchas de las franquicias que el ciclo Nintendo Switch aún no había recibido.
En este caso, es el turno de Tomodachi Life, una franquicia que se caracteriza por el éxito que supo tener en Japón y también más en profundidad en el catálogo de consolas portátiles. Ese catálogo hoy está unificado con el de sobremesa y todo se une en Nintendo Switch. Esta franquicia regresa con Tomodachi Life: Living the Dream, apuntando a un público masivo de más de 170 millones de usuarios (ya que es un lanzamiento cross-gen, sale tanto para Nintendo Switch como para Nintendo Switch 2) y es posiblemente el lanzamiento más grande que la franquicia alguna vez vivió.
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Para quienes no estén familiarizados con la franquicia, Tomodachi Life es un simulador de vida. Tratándose de una isla caricaturesca, es inevitable pensar previo al juego que se trata de una experiencia similar a Animal Crossing, pero si bien creo que la similitud más grande que podemos encontrar a Tomodachi Life es la franquicia de The Sims, uno de los pilares fundamentales de la experiencia Tomodachi Life es que es única.
Todo es bizarro, todo es confuso y todo recae en los personajes que vos mismos creas con el sistema de “Mii” tradicional de Nintendo, haciendo que puedas incluir famosos, familiares, amigos, personajes inventados o lo que vos quieras. Michael Jordan puede cruzarse con Chayanne o Lionel Messi tomar algo en un bar con alguno de tus primos. Eso es lo que le agrega un condimento especial a todas las situaciones bizarras que ofrece Tomodachi Life.
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Para empezar a hablar de esto, hay que destacar que la herramienta de creación de Mii es increíble. Ya se había visto algo similar en la remasterización que Nintendo sacó con Miitopia, pero esta vez es completamente superior. Con una interfaz clara y muy amigable, podemos acercarnos a una interpretación de cualquier tipo de personaje o persona que se nos ocurra. A su vez, hay un modo “sencillo” que te va haciendo preguntas como si fuera Akinator y termina creando la base del personaje por vos. Todo está creado en pos de que sea divertido poder incluir más protagonistas en nuestra isla.
En ese sentido, la diversión no falla. La progresión en Tomodachi Life: Living the Dream se reduce a los encuentros entre personajes, que siempre intentan sacarnos una sonrisa o sorprendernos, sea por lo bizarro, como soñar con un alien y que después aparezcan, o por lo gracioso, como los encuentros similares a la vida real que ya he mencionado. En ese sentido, hay algo en la oferta de Tomodachi Life: Living the Dream que puede definir si el juego te gusta o no: es una experiencia de a ratos. Podés entrar 15 minutos por día y el juego va a progresar casi tanto como si jugás una o dos horas. Todo se cocina lento, como la vida misma, y es una experiencia pensada para acompañarte poco tiempo por día durante muchísimos meses más que muchas horas en un corto lapso de tiempo. Que te guste esta forma de jugar es indispensable para disfrutar lo que este juego propone.
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En este último punto me voy a detener un poco, porque la progresión de Tomodachi Life: Living the Dream se basa en los encuentros entre personajes y las relaciones de los mismos. Hay que alimentarlos, hay que jugar con ellos, hay que vestirlos y algunas pocas cosas más, pero los elementos a realizar siempre giran alrededor de las mismas situaciones y lo cómico que puede resultar algunas de ellas. Para quien encuentre algo interesante en este humor, será diversión garantizada, pero para muchas otras personas creo que el contenido les parecerá poco y repetitivo.
A su vez, el chiste de relacionar la vida de Tomodachi Life: Living the Dream con lo que pasa en la realidad es gracioso, pero requiere compartir. Nintendo no deja compartir directamente contenido en sus redes sociales de este juego, seguramente a raíz de no poder moderar fuertemente el contenido y lo que la gente haga con este juego, pero sí te deja hacerlo si pasás el material a la PC conectando la Nintendo Switch con cable. Todo termina siendo una traba completamente innecesaria que elimina uno de los factores más importantes del juego: lo social.
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Este tipo de situaciones entorpecen lo que hace a Tomodachi Life: Living the Dream divertido y, en mi caso particular, le saca la gracia a las pocas horas de juego. Ver la misma escena de dos personajes interactuando deja de ser gracioso a las pocas horas. Ni hablar jugar con los Mii o ver sus sueños: son divertidos hasta que los ves tres o cuatro veces y ya después empiezan a ser molestos. Salvo que, de vuelta, tengas con quien compartirlos. Algo que Nintendo se ocupó de dificultar.
Encuentro atractivo de Tomodachi Life: Living the Dream su identidad propia, en un momento donde Nintendo está intentando reflotar Animal Crossing con su Nintendo Switch 2 Edition y que han pegado un inesperado hit con Pokémon Pokopia, ambas experiencias que podrían acercarse a lo que este juego quiere ser. Acá hay identidad, hay otra forma de juego y una propuesta que puede extenderse por meses, pero sin dudas, no es un juego para cualquiera.
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Intentando ser lo más abierto posible que ha sido esta franquicia alguna vez, Tomodachi Life: Living the Dream no deja de ser un videojuego para el público al que apuntó en su origen y el que le dió de comer. Habrá que ver en base a esto si Nintendo tiene planes de seguir ampliando y expandiendo la franquicia o si esta saciedad momentánea le alcanza para dejar a Tomodachi Life con los pies sobre la tierra. También me interesa ver después de esto qué harán con algunas franquicias que aún no han impactado en el ciclo Nintendo Switch como el próximo Rythim Heaven Groove, o el nuevo Star Fox.

Tomodachi Life: Living the Dream es posiblemente la experiencia más grande y ambiciosa desde que se creó la franquicia. Se nota la intención de hacer algo más accesible y hasta en cierto punto “Occidental” para un público que ahora no es mayoritariamente japonés y también abarca millones de personas a lo largo del mundo. En ese sentido, creo que el juego cumple con su propuesta inicial.
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Sin embargo, Nintendo fue muy precavido respecto a diversos elementos sociales que creo que terminan de cerrar el círculo de la experiencia y hacen que el contenido termine siendo escueto y repetitivo. No es un mal juego de Tomodachi Life, pero es un Tomodachi Life. Sigue siendo una experiencia exclusiva para quienes disfruten de crear Miis por horas o quienes encuentren excesivamente divertidos los chistes que el juego les hace. Podría haber sido más.

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