REVIEW | Pragmata - Otro bombazo de Capcom

La nueva IP de Capcom se presenta como una fantástica odisea espacial que arriesga por algo original y diferente con mucho corazón y un dúo protagónico entrañable

Pragmata - Capcom

Todavía recuerdo con nitidez cuando en la Gamescom 2025 tuve la posibilidad de probar Pragmata. El calor de las luces del stand se sumaba a una mezcla de escepticismo y esperanza, ya que no tenía idea de lo que me iba a encontrar, pero terminé encantado. En aquel entonces ya sentía que cada pieza, cada mecánica jugable, encajaba en su lugar y que si a dicha innovación se sumaba una narrativa potente, podríamos estar ante un videojuego muy interesante. Ahora, luego de haber experimentado el juego al completo, puedo decir que la nueva IP de Capcom me ofreció todo aquello que esperaba y más. Sin lugar a dudas, era uno de los juegos que más esperaba para este año y, tras terminarlo, sólo puedo decir que superó con creces mis propias expectativas.

Pragmata está ambientado en un futuro donde la Luna ya no es un satélite inerte, sino que se convirtió en una instalación de investigación donde se llevan a cabo experimentos con la ‘Fibraluna’, un material permite crear prácticamente cualquier objeto mediante impresoras 3D. No es mi intención entrar en el terreno de los spoilers ya que es un juego donde la narrativa tiene un gran protagonismo. La historia se construye como un rompecabezas donde tenemos a Hugh y Diana, además de una pieza clave como lo es IDUS, una inteligencia artificial cuya presencia es tan abrumadora como enigmática, que se presenta como una suerte de motor invisible que nos impulsa a avanzar. En este sentido, el guión maneja bien el misterio, soltando migajas de información que invitan a unir puntos y aún cuando no reinventa la rueda, sabe como mantener el interés.

Pragmata - Capcom

Más allá de la trama, el dúo protagónico funciona increíblemente bien y aporta una capa de profundidad a la narrativa que resulta maravillosa. Por un lado está Hugh, un astronauta resolutivo y dedicado a su trabajo. Técnicamente hablando, funciona como ‘el músculo’ o el muro de contención. Se preocupa por el bienestar de su pequeña compañera y busca protegerla de cualquier peligro. Por otro lado está Diana, el cerebro y la llave que puede abrir todas las puertas cerradas de este mundo hostil, metafóricamente hablando. Ambos funcionan como un sistema binario, orbitando uno alrededor del otro, creando una sinergia donde la pesadez mecánica y el poder físico de uno necesita deliberadamente de la ligereza y la chispa tecnológica del otro para no colapsar ante una IA fuera de control que pone a disposición todo tipo de recursos para quitarlos del medio.

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El vínculo entre Diana y Hugh evoluciona de forma orgánica, pasando de una necesidad pragmática de supervivencia a una conexión emocional profunda que se transmite a través de diálogos reflexivos y sumamente emotivos. El desarrollo de esta relación es sutil y conmovedor y se manifiesta en pequeños gestos como la forma en que Diana se sujeta al traje de Hugh durante los momentos de alta tensión, en cómo él responde a las preguntas de la niña con todo el amor y la paciencia, o como ambos chocan sus manos tras cada pequeño triunfo. Ninguno de los dos se presenta como el héroe invencible, sino como personas normales, con miedos y dudas. Es esa química la que dota al juego de una humanidad sorprendente, al punto de que sentí una responsabilidad real por el bienestar de Diana más allá de las mecánicas de juego.

Pragmata - Capcom

En lo puramente jugable, Pragmata gira en torno a la exploración, pero sobre todo en el combate. La mezcla entre la acción en tercera persona con las mecánicas de hackeo es realmente simple, pero profunda. Es como una danza del multitasking donde disparar, esquivar y poner en cortocircuito a un androide son acciones separadas pero que se llevan a cabo de manera unísona. La mezcla de todos estos elementos, sumado a la contundencia de los disparos y la satisfacción de desviar un proyectil o evitar un ataque en el último segundo habla de un trabajo magistral por parte de Capcom. Y no solo por el espectáculo visual, sino porque el sistema en su conjunto termina por premiar la inteligencia, la paciencia y táctica por encima de cualquier otra cosa. Es un juego que hace falta aprender a jugar, pero que pone todo de forma tan clara y sencilla que más que un reto, es un placer.

La mecánica de hackeo de Diana es el ingrediente que termina de redondear la propuesta jugable. Lejos de ser una interrupción molesta que rompe el ritmo, estos minijuegos se integran con una naturalidad pasmosa en el flujo de la batalla. Mientras con Hugh, mantenemos a raya las amenazas físicas, la interfaz de hacking permite activar elementos del entorno, desactivar escudos enemigos o sobrecargar sus sistemas. Esta dualidad obliga a que nuestro cerebro trabaje en dos planos diferentes de forma simultánea, generando una sensación de gratificación constante. Es justamente en este sistema donde el juego encuentra su identidad propia, alejándose de cualquier otra propuesta similar para ofrecer algo que se siente genuino, fresco y original.

Pragmata, de Capcom.

Este sistema de hackeo también se traslada a los puzzles los cuales están situados estratégicamente entre las secuencias de acción. En cierto modo, actúan como el respiro necesario y lógico para procesar la historia, pero tienden a repetirse bastante. Por lo general, consisten en presionar una serie de botones en secuencia o en el timing correcto, lo que no está para nada mal. El problema con esto, es que se nota cierto abuso y es el punto donde el título muestra señales de repetitividad. Me refiero a que llegamos a determinado punto de un nivel y encontramos una puerta bloqueada por 5 o 6 cerraduras, teniendo que buscar cada una de ellas, resolver el rompecabezas que toque y repetir. La primera vez es algo novedoso, pero a partir de la tercera, es el propio Hugh quien parafraseando nuestros pensamientos comienza a quejarse de ello.

Entiendo que esto último lo hace como una forma de ‘suavizar’ jocosamente un diseño simple y reiterativo, pero llega un punto en que el chiste también se gasta. Al final, si bien el diseño de niveles es muy interesante ya que esconden muchos secretos en espacios reducidos, los desafíos se ven venir a lo lejos debido a esta estructura. Pero con todo y ello, aún cuando es fácil darse cuenta que ‘ahora viene el combate, ahora la parte de la puerta bloqueada con 6 cerraduras, etc’, Capcom logró crear entornos que se sienten amplios y claustrofóbicos al mismo tiempo. La verticalidad de los escenarios y el uso inteligente de la gravedad cero en secciones específicas aportan una capa de profundidad a la exploración que rompen con la repetitividad.

Pragmata, de Capcom.

Pragmata quiere que recorramos la estación, que descubramos lo que se esconde a simple vista, pero siempre recordándonos que somos intrusos en un ecosistema que una vez fue el orgullo de la humanidad. Afortunadamente podemos mejorar las habilidades de los protagonistas en una especie de hub o base central. También es posible dedicar algo de tiempo a charlar con Diana, a dedicar recursos para desbloquear nuevas armas y módulos de hackeo, o incluso participar en un buen puñado de divertidas misiones de entrenamiento que nos dan acceso a jugosas recompensas. Eventualmente podemos ofrecer regalos a la pequeña, como hamacas, crayones o globos de helio, y ver como juega con todo ello. Puede que la magnitud de la obra no alcance la ambición de otras superproducciones contemporáneas, pero si hay algo con lo que la desarrolladora no escatima, es con el contenido que el juego tiene para ofrecer.

Otro de los aspectos donde el título brilla es en los combates contra los jefes finales. Me atrevo a decir que en Pragmata, Capcom ofrece algunos de los encuentros más memorables que puedo recordar. Ya de por sí los enfrentamientos son un espectáculo audiovisual de primer orden, pero lo más importante es que se sienten como un examen final de todo lo aprendido hasta ese momento. Cada batalla va mucho más allá de una simple prueba de reflejos, sino que obliga a pensar en estrategias, a probar diferentes combinaciones de armas, potenciadores y habilidades para derribar a estos titanes mecánicos. Sin exagerar, uno de los puntos álgidos del juego, aportando momentos épicos y de una escala monstruosa que hacen sentir a nuestro dúo protagónico realmente pequeño ante la amenaza.

Pragmata - Capcom

En el apartado técnico, el RE Engine es brujería pura. Capcom vuelve a demostrar por qué es dicho motor es uno de los mejores, versátiles y más potente herramienta de la actualidad. La calidad visual de Pragmata es una auténtica locura. Desde las texturas del traje de Hugh hasta cómo se mueven los cabellos de Diana, todo tiene un nivel de detalle que roza lo obsesivo. Además, es un placer destacar el mimo puesto en la localización para nuestra región, contando con un doblaje al español latino de altísima calidad que dota a los personajes de una calidez y unos matices emocionales excepcionales. El rendimiento es sólido como una roca, permitiendo que la belleza desolada de la Luna brille en cada fotograma sin que las caídas de frames empañen una experiencia que -por momentos- roza lo cinematográfico.

Viendo lo que Capcom puso sobre la mesa con Pragmata, me resulta imposible no valorar y destacar la valentía que supone apostar por una IP así. En una era donde la industria parece haberse refugiado en la seguridad de secuelas predecibles, remakes nostálgicos, y obras que demandan de ingentes cantidades de horas de nuestro escaso tiempo libre, dar vida a un juego con este nivel de pulido y riesgo creativo es un acto de amor al medio, por muy cursi que esto pueda sonar. Es un juego que aún cuando mantiene cierta familiaridad en la estructura de su jugabilidad, el hecho de añadir un sistema de combate muy original y una narrativa mucho más introspectiva de lo habitual dentro de lo que la casa de Osaka nos tiene acostumbrados, demuestra que todavía hay espacio para propuestas que se animan a ser diferentes sin renunciar al espectáculo que se espera de un gran estudio.

Cuando la pantalla se funde a negro y el tenue zumbido magnético de la estación lunar se desvanece, Pragmata no termina; simplemente se queda orbitando en la memoria. Más que un videojuego, es una obra con un alma que respira a través del visor pesado de Hugh y de la curiosa mirada de Diana. Es un viaje que si bien adolece de algunas mínimas fricciones, compensa cualquier aspereza con un sistema de combate muy original y un corazón inmenso. Sin lugar a dudas, un título que deja claro que, cuando se trata de diseñar experiencias que dejan huella, Capcom juega en una liga diferente.

9
Elegante y con estiloPragmata, la nueva IP de Capcom, es una experiencia fantástica cuyo dúo protagónico se roba las luces quedando por encima de un excelente apartado técnico y de una jugabilidad exquisita.
Revisado en PC
Plataformas:
PCPlayStation 5Xbox Series SXbox Series XNintendo Switch 2
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