Ivo Andrić, el único premio Nobel serbio que vivió en medio de la polémica: símbolo nacional o escritor islamófobo

El escritor, nacido en octubre de 1892, consiguió el máximo galardón de la literatura concedido por la Academia Sueca en 1961.

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El escritor Ivo Andric, autor de "Un puente sobre el Drina. © THE IVO ANDRIĆ FOUNDATION
El escritor Ivo Andric, autor de "Un puente sobre el Drina. © THE IVO ANDRIĆ FOUNDATION

Épocas y naciones diferentes, pero el día es el mismo. Un 9 de octubre nacieron John y Sean Lennon, con algunos años de diferencia; el presidente Roosevelt autorizó la creación de la Bomba Atómica; llegaron al mundo el futbolista argentino Jorge Burruchaga y el cineasta mexicano Guillermo del Toro; falleció el “Ché” Guevara. En España, se celebra el día de la Comunidad Valenciana, y hace unos 130 años, nacía en el antiguo Imperio Austrohúngaro, el escritor Ivo Andrić, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1961.

Andrić pasó su infancia en Travnik, la actual Bosnia y Herzegovina, y asistió a la escuela secundaria en Sarajevo. Durante su adolescencia, comenzó a tener sus primeros contactos con las organizaciones nacionales de jóvenes eslavos meridionales, lo que le permitió forjar la ideología que aparecería más adelante en varios de sus escritos.

Tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando, en junio de 1914, previo al estallido de la Primera Guerra Mundial, Andrić fue arrestado y encarcelado por la policía austrohúngara, por su cercanía a estas organizaciones, sospechosas del complot que condujo a la muerte del archiduque. Al no tener pruebas sólidas en contra del escritor, se le impuso un arresto domiciliario que duró gran parte de la guerra, y fue liberado en julio de 1917.

Tras este episodio, el futuro escritor se dedicó a estudiar historia y literatura en las universidades de Zagreb y Graz. Trabajó como diplomático en el Reino de Yugoslavia, entre 1920 y 1941. En esa época también se desempeñó como embajador de Yugoslavia en la Alemania nazi, pero tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la invasión a su país, dejó el cargo y regresó a Belgrado, en donde vivió asilado junto a un amigo suyo en un apartamento pequeño. Allí escribió algunas de sus obras más importantes, entre ellas Un puente sobre el Drina.

"Un puente sobre el Drina", de Ivo Andric. Cortesía: Penguin Random House.
"Un puente sobre el Drina", de Ivo Andric. Cortesía: Penguin Random House.

Considerada como la obra maestra de Andrić, esta novela ambiciosa recorre cinco siglos de historia para narrar el acontecer trágico de la región de los Balcanes, en la que confluyen culturas y religiones que, como placas tectónicas, friccionan y provocan terremotos. La trama se desarrolla en la ciudad de Visegrad (Bosnia), situada a orillas del río Drina. Una larga crónica que da cuenta de las tensiones y los enfrentamientos que heredados de una generación a la otra. Siglos y siglos de luchas, intentos de convivencia pacífica y fanatismos destructivos.

Entre 1920 y el año de su muerte, Andrić escribió nueve libros, entre novelas y relatos. En 1961 le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura, por la fuerza épica “con la que da forma a los motivos y destinos de la historia de su tierra”, como lo resaltó el Comité Nobel de la época, que lo seleccionó entre escritores de la talla de J.R.R. Tolkien, John Steinbeck y E.M. Forster.

En su discurso de aceptación del Premio Nobel, Andrić describió al país como “uno que, a toda velocidad y a costa de grandes sacrificios y prodigiosos esfuerzos, está intentando en todos los campos, incluido el campo de la cultura, compensar esas cosas de que ha sido privado de un pasado singularmente turbulento y hostil”.

Hasta ese momento, sus obras eran tan solo conocidas en algunos países de Europa, luego se convirtió en el autor de moda para varias audiencias internacionales, que consiguieron acceder a su literatura racias a las múltiples traducciones que se hicieron de sus libros.

Tras el Nobel, el autor consiguió varios premios en su país, como la Orden de la República en 1962, el Premio 27 de julio de Bosnia-Herzegovina, el Premio AVNOJ en 1967 y la Orden del héroe del trabajo socialista en 1972, además de varios doctorados Honoris Causa.

Ivo Andric (Foto tomada de: Keystone France).
Ivo Andric (Foto tomada de: Keystone France).

Andrić se convirtió en el escritor más prestigioso de Yugoslavia. Su reputación en las letras yugoslavas, como lo resalta Marc Casals en un artículo publicado por ‘Contexto y Acción’, se cimentó en sus narraciones históricas, ambientadas en los siglos que vieron a los Balcanes formar parte del Imperio Otomano. “Si bien abundan los personajes y hechos reales, fruto de una afanosa labor de documentación, Andrić trasciende la mera recreación histórica para convertirlos en representativos de la condición humana, conforme a su idea de que el arte empieza “cuando los hechos levitan”. Los protagonistas de sus relatos aparecen desvalidos frente a las arbitrariedades del poder, los vuelcos de la Historia y la irremediable precariedad de la existencia”, comenta.

Ningún otro escritor consiguió como Andrić narrar la historia de Bosnia, con su mezcla de pueblos y religiones, cuyo día a día osciló siempre entre la concordia y la hostilidad. “Me da pena”, dijo un día el escritor, “que cada día desaparece un poco más nuestra Bosnia antigua y extraña sin que nadie registre y preserve la belleza oscura de la vida de antes”.

Su obra es una amalgama de sucesos, paisajes y personajes. El lector consigue asistir a las historias de gobernantes otomanos, artesanos, comerciantes sefardíes, monjes franciscanos, campesinos serbios, funcionarios austrohúngaros, musulmanes y diplomáticos extranjeros. Todo lo que escribió constituyó entonces, y aún hoy, “un manantial inagotable de historias y relatos”.

Ivo Andric. Foto: Tim Pears, Bosnian Chronicle.
Ivo Andric. Foto: Tim Pears, Bosnian Chronicle.

Ivo Andrić falleció en marzo de 1975, en Belgrado. Cientro treinta años después, sigue siendo uno de los escritores más importantes de las naciones divididas en aquella época. Su obra ha sido considerada al lado de las más grandes y si bien no es un autor demasiado popular o renombrado en el mundo hispano, no cabe duda de que su literatura debe y necesita ser leída, porque solo en sus letras yace un fragmento importante de la historia de ese mundo antes del nuestro que aún no hemos conseguido entender del todo y por el que seguimos preguntando, con la esperanza de no repetir en este tiempo los errores de entonces.

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