El juicio por los “cuadernos de la corrupción” se reanudó este jueves con la expectativa puesta en el pedido del acusado ex funcionario kirchnerista Roberto Baratta para volver a hablar ante el Tribunal Oral Federal 7. El exjefe del remisero autor de los escritos Oscar Centeno buscará salir al cruce de dichos de testigos en las últimas audiencias.
Ejecutivos de la empresa Techint declararon bajo juramento de verdad que le entregaron sobres con dinero que el entonces funcionario buscaba en persona llevado por Centeno en las cocheras del edificio de esa empresa.
En pocas líneas:
Declara una ex abogada del Ministerio de Transporte
La letrada Gabriela Winick trabajaba en el Ministerio de Transporte en 2018 y recibió los oficios con pedidos de informes del juzgado federal de Claudio Bonadio sobre subsidios al transporte público.
“Pudimos constatar todas las planillas presentadas al banco”, explicó y se aportaron al juzgado. Explicó que el pago de subsidios se había a través del Banco Nación. Desde el 2019 se empezó a pagar con un fideicomiso, relató. Con anterioridad se pagaba a través del Tesoro Nacional. Confirmó que se pagaban subsidios a Ferrovías y Metrovías.
Había “una contribución política” que los contratistas estaban “obligados a hacer” dijo un testigo
El testigo Huergo recordó sus encuentros con Clarens, el financista vinculado a los Kirchner, y dijo que le pidió una “contribución política que los contratistas estábamos obligados a hacer”.
Era “una pequeña contribución que hacíamos de tipo político”, agregó.
“¿La hacían alegremente esa contribución? ¿Le salía del corazón? ¿Estaban de acuerdo?”, quiso saber la fiscal ante el Tribunal Oral Federal 7 Fabiana León.
“No, pero hay muchas cosas que uno tiene que hacer, no por que está de acuerdo sino por usos y costumbres”, respondió el testigo y dijo que no lo interpretó como una exigencia del acusado Clarens sino como un “uso y costumbre”.
En esta etapa del juicio declaran empresarios que figuran en los listados entregados por Ernesto Clarens con supuestos pagadores de sobornos cuando se convirtió en arrepentido en la causa.
Declara otro empresario que estuvo acusado y fue sobreseído
Se trata de Enrique Huergo, un ingeniero jubilado de 83 años que presidió la firma DICASA y estuvo acusado en el caso pero luego fue sobreseído. Dijo que conoció al financista Ernesto Clarens, a quien vio “un par de veces” en un hotel y se remitió a lo que recordó que declaró en su declaración indagatoria durante la investigación, cuando estaba acusado.