El Tribunal Oral Federal 8 condenó a dos de los cuatro acusados por el encubrimiento del crimen de Mariano Ferreyra, el joven militante del Partido Obrero que fue asesinado en el marco de una protesta en las inmediaciones de las vías del ferrocarril Roca, en octubre del 2010.
De acuerdo al veredicto, el abogado y exjuez penal Octavio Luis Aráoz de Lamadrid recibió una pena de 5 años de prisión e inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos, en calidad de autor del delito de tráfico de influencias agravado. Además, se le prohibió la salida del país y hasta que quede firme la resolución deberá presentarse cada tres meses ante el tribunal.
Para el ex funcionario de la Cámara Nacional de Casación Penal, Luis Ameghino Escobar, el TOF 8 impuso una condena de 3 años de prisión condicional como partícipe necesario de tráfico de influencias agravado. Le ordenó también someterse a un cuidado de un patronato y cumplir 8 horas mensuales de trabajos comunitarios fuera de sus horarios de trabajo.
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Además, el tribunal consideró que la conducta del ex vicepresidente de Belgrano Cargas, Ángel Luis Stafforini, era constitutiva de “cohecho activo agravado” en calidad de partícipe secundario, aunque se declaró la prescripción de la acción penal y resultó absuelto.
En el mismo sentido, absolvió a la ex directora suplente de Belgrano Cargas, Susana Rita Planas.
Asimismo, el veredicto fijó el decomiso de 50 mil dólares que se secuestraron en el marco de la causa y que se consideran producto del delito.
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Los jueces Nicolás Toselli, Sabrina Namer y Gabriela López Iñiguez dispusieron que los fundamentos de la sentencia se darán a conocer el 5 de agosto a las 16 horas.
El juicio
Durante el debate oral se analizó la denuncia por pago de sobornos para direccionar el expediente hacia la Sala III de la Cámara de Casación, que en el año 2010 estaba integrada por los jueces Eduardo Riggi, Gustavo Mitchell y Liliana Catucci.
El CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), que representa como querellante a la familia de Mariano Ferreyra, opinó que “este juicio sirvió para que salieran a la luz estos pactos subterráneos y que no quede ninguna duda sobre la necesidad de desarmarlos”.
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Mientras esperan la lectura de la sentencia para evaluar eventuales planteos en Casación, destacó que “para llegar a este día la causa recorrió durante años todo el sistema federal y más de una decena de jueces se excusaron de actuar”.
Según la acusación, el dinero lo aportó la Unión Ferroviaria y lo cobró Aráoz de Lamadrid por medio de facturas por servicios que no ocurrieron. Stafforini se encargó de realizar esos pagos, mientras que Ameghino Escobar manipuló el sistema de la Oficina de Sorteos.
En este expediente también estuvieron imputados José Pedraza y el ex agente de la Secretaría de Inteligencia, Juan José Riquelme. Ambos fallecieron antes del inicio del juicio.
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El caso se inició el 12 de enero de 2011, cuando la jueza de instrucción Susana Wilma López detectó el entramado judicial a partir de una serie de escuchas telefónicas ordenadas en el marco de la investigación que tenía a su cargo.
El fiscal Marcelo Colombo había solicitado para Aráoz de Lamadrid cinco años de cárcel al acusarlo de ser coautor de tráfico de influencias agravado y partícipe necesario de cohecho pasivo.
En cuanto a Ameghino Escobar, había requerido cuatro años de prisión, mientras que para Stafforini pidió tres años de cárcel de ejecución condicional.
Para Susana Planas, en tanto, había solicitado la absolución porque la acción penal en su contra se encontraba prescripta.
Con todo, por el crimen de Mariano Ferreyra fueron condenados -entre otros- el ex secretario general de Unión Ferroviaria, José Ángel Pedraza; y los ex policías Luis Mansilla y Jorge Ferreyra.
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Final de juicio
En el momento de las últimas palabras, Araoz de Lamadrid defendió su inocencia y dijo que los acusadores “construyeron una ilusión de realidad” y que “se nos obligó a nosotros a probar nuestra inocencia”.
Por otra parte, cuestionó que el proceso de este caso se haya prolongado por 15 años. Remarcó “he cargado con el estigma penal durante todo este tiempo (...) el sufrimiento de este estilo deja huellas físicas y psíquicas”.
En su exposición leída subrayó que “hemos demostrado las arbitrariedades de la destrucción y descubierto nuevas nulidades”, entre las que mencionó “la ausencia de oficiales autorizados en el allanamiento, la intervención ilegal de contrainteligencia, la falta de fundamento de las órdenes judiciales”.
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A su vez, otra de las acusadas que se acercó al banquillo fue Susana Planas, quien se limitó a decir “soy inocente, totalmente inocente, gracias”.