El juicio de la causa Cuadernos se retomará esta semana con declaraciones de testigos de alta relevancia. Este martes continuará el interrogatorio de Jorge Bacigalupo, el ex policía que recibió de parte del chofer Oscar Centeno las anotaciones que revelaron el circuito de coimas. Una vez que finalice, está prevista la testimonial de Julio César Silva, encargado del edificio donde vivieron los Kirchner en la calle Juncal, barrio porteño de Recoleta.
Bacigalupo se presentó el jueves ante el Tribunal Oral Federal N° 7 y respondió preguntas durante casi ocho horas. Lo dispensaron de seguir declarando ese mismo día dado que tiene 81 años.
El ex agente ratificó que el entonces chofer del subsecretario Roberto Baratta, de quien era amigo, le entregó una caja cerrada para guardar porque temía que trascendiera el contenido por los problemas que tenía por entonces con su esposa, Hilda Horovitz.
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Bacigalupo dijo que entendía lo que había en esa caja, pero afirmó haber visto el contenido recién un año y medio después, cuando se la dio al periodista Diego Cabot.
El policía retirado fue procesado por haber modificado las anotaciones originales de Centeno, pero la Cámara Federal revocó esa decisión el mes pasado, para que se profundizara la investigación sobre el verdadero autor de la adulteración de los cuadernos.
“Yo jamás puse mano en los cuadernos, en ningún momento”, sostuvo Bacigalupo durante el juicio que se lleva adelante en Comodoro Py.
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El encargado que vio los bolsos
Una vez que concluya el interrogatorio de Bacigalupo, está prevista la testimonial del encargado de edificio Julio César Silva. Estiman que podrá declarar este mismo martes.
La acusación fiscal sostiene que al departamento del matrimonio Kirchner en la calle Uruguay llegaban bolsos con dinero proveniente de las coimas, y que eran recibidos por Daniel Muñoz, ex secretario de Néstor Kirchner.
“He visto movimiento de bolsos y valijas con una frecuencia semanal o a veces de quince días, pero no puedo precisar cuántas veces. Muñoz arribaba al edificio, venía con dos o tres personas y luego se retiraban”, declaró Silva en 2018, durante la investigación.
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Ahora tendrá la oportunidad de ratificar sus dichos y, a su vez, las defensas podrán confrontar su versión.
Por último, el jueves se espera que declare Hilda Horovitz, expareja de Centeno. Hace ya casi nueve años, su testimonio encendió la mecha del caso.
El 1 de noviembre de 2017 se presentó en Comodoro Py para declarar en una causa por presunta defraudación contra la administración pública que tenía como principal imputado al exministro de Planificación Federal, Julio De Vido, por las irregularidades en la compra de 11 buques de gas natural licuado (GNL). Eligió hablar justo después de separarse de Centeno, a quien acusó por maltratos físicos y psicológicos.
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Aquel día, Horovitz aseguró que el remisero trasladaba bolsos con dinero en efectivo en recorridos vinculados a funcionarios del Ministerio de Planificación. También sostuvo que esos movimientos incluían visitas a “cuevas financieras” y domicilios particulares, y que el dinero habría sido entregado en distintos puntos, entre ellos propiedades vinculadas al matrimonio Kirchner.
Además, durante la investigación salieron a la luz mensajes que Horovitz le habría enviado a Baratta en 2016, en los que advertía que Centeno “anotaba todo” en cuadernos, con fechas, direcciones y detalles de los supuestos traslados.
En el juicio, a cargo de los magistrados Fernando Canero, Germán Castelli y Enrique Méndez Signori, la expresidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner está acusada de haber sido jefa de una asociación ilícita que habría funcionado dentro del Poder Ejecutivo Nacional entre 2003 y 2015.
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Le imputan 205 hechos de coimas, vinculados al supuesto pago por parte de empresarios para obtener adjudicaciones de obra pública.
Junto con la exmandataria se juzga a 19 exfuncionarios, dos de sus choferes y 65 empresarios.