La investigación judicial por el presunto desvío de fondos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) hacia cuentas en el exterior sumó un capítulo clave en las últimas horas. Martín Eduardo Delloca, señalado en diversas investigaciones periodísticas como la cara visible de sociedades constituidas en Miami que recibieron giros millonarios, se presentó formalmente ante la Justicia para intentar despegarse del escándalo.
Lo hizo a través de un escrito que presentó ante el Juzgado Federal de Campana, a cargo del juez Adrián González Charvay, quien asumió la competencia del expediente tras una disputa con el fuero penal económico que este martes zanjó la Cámara Federal de San Martín.
Asistido por su abogado, Andrés Agustín Gramajo, Delloca manifestó su decisión de concurrir por “derecho propio” y con un “espíritu estrictamente colaborativo”.
El objetivo central del escrito es técnico: aclarar su rol frente a las acusaciones mediáticas que lo señalan como “dueño, presidente o supervisor” de las sociedades investigadas. El empresario, ciudadano norteamericano con domicilio en Florida, sostiene que su función se limitó a tareas administrativas y que no tuvo control sobre el dinero.
La estrategia del “Manager”
El núcleo de la defensa de Delloca se basa en una distinción propia del derecho societario de los Estados Unidos. En su descargo, explica que la figura del “manager” —rol que él desempeña— es sustancialmente diferente a la de los “members” o dueños del capital.
Según detalló al juez González Charvay, el manager tiene dos particularidades que lo eximirían de responsabilidad penal en la maniobra investigada:
- No conoce el objeto comercial de la sociedad que representa.
- No tiene disposición ni poder de administración sobre los fondos bancarios de la compañía.
“Básicamente, el manager no es dueño de la sociedad y menos aún de su patrimonio”, sentenció Delloca en el documento. Para que se entienda su posición en la Argentina, utilizó una analogía directa: afirmó que su tarea de gestoría y liquidación de impuestos equipara su función “a la de un contador en la República Argentina”.
8 millones de dólares y empresas disueltas
La presentación judicial de Delloca intenta poner una barrera de contención ante los datos que surgieron de investigaciones periodísticas y que motivan las sospechas sobre su estructura. Según los registros, la AFA realizó transferencias por cerca de 8 millones de dólares a cinco sociedades con sede en Miami que actualmente figuran como disueltas o sin actividad, y que carecen de estructura operativa identificable.
Estas compañías emitieron facturas por presuntas tareas de marketing digital, logística y asesoramiento “Lean”, concentrando los pagos entre 2019 y 2021. El vínculo con Delloca radica en el esquema de control: MIA BIZ GROUP LLC aparece concentrando la gestión de varias de estas firmas, mientras que la supervisión recaía en Bluemax Partners Corp, presidida por él.
El detalle de las firmas bajo la lupa complica la versión de la “ajenidad”:
- DICETEL: Fue la que recibió el mayor volumen de fondos, con pagos por u$s5,2 millones. Facturó desde “consultorías administrativas” hasta logística para Qatar 2022. Fue disuelta en julio de 2023 y compartía dirección con otras ocho sociedades inactivas.
- SAMKAT: Cobró u$s400.000 por marketing digital desde una oficina en Brickell Avenue, sin tener presencia digital. Fue controlada por Bluemax Partners Corp.
- ARCOFISA y MLS Global Trading: Ambas compartían dirección con más de 110 empresas. MLS facturó servicios logísticos y Arcofisa consultorías; las dos cesaron su actividad el mismo día de 2023.
- SCH Consulting Group: Emitió facturas por más de u$s700.000 por “servicios de consulta”. Su administración estaba, al igual que las otras, en manos de MIA BIZ GROUP LLC.
Un dato que llamó la atención de los investigadores es que MIA BIZ GROUP LLC, la pieza clave que gerenciaba este entramado, fue dada de baja hace apenas seis días, el pasado 6 de enero. La disolución lleva la firma del propio Delloca.
“Son los bancos quienes velan por el origen de los fondos”
Pese a este volumen de dinero y la repetición de nombres en el directorio, Delloca intentó correrse del eje de la sospecha en su escrito judicial. “Quienes desempeñamos este rol, no conocemos la actividad comercial de nuestros representados, su flujo económico, u origen de fondos”, aseguró.
Según su versión, la información para los balances es suministrada directamente por los clientes y la ley estadounidense no lo obliga a indagar más allá. En cambio, apuntó a la responsabilidad del sistema financiero: “Son los bancos norteamericanos quienes velan por el origen de los fondos que reciben y solicitan la información y/o documentación respaldatoria”, enfatizó.
Para intentar legitimar su actividad frente a las acusaciones de operar con “empresas fantasma”, Delloca brindó detalles sobre su firma, Blue Max Partners Corp. Aseguró ante el magistrado que su empresa tiene más de seis años de antigüedad, cuenta con veinticinco empleados y representa a “más de mil empresas en todo el mundo”, principalmente de Francia, España, Argentina y Brasil.
Ahora, será el juez de Campana quien deberá evaluar si esta explicación técnica es suficiente para desvincularlo de una trama donde se movieron millones de dólares a través de sociedades que él administraba y que hoy ya no existen.