La plata de los cuadernos de las coimas: todos los caminos conducen a Carolina Pochetti

La viuda del secretario de Néstor Kirchner, acusada de ser la continuadora del esquema del lavado de los sobornos registrados por el chofer Oscar Centeno, fue detenida en 2019 y se convirtió en arrepentida de la Justicia. El juicio en su contra sigue pendiente

Perfil de arresto: Carolina Pochetti llega a Comodoro Py tras entregarse a la Justicia

Una historia en Comodoro Py puede durar años. La de Carolina Pochetti todavía no termina.

La viuda de Daniel Muñoz, el fallecido secretario privado de Néstor Kirchner, casi 20 años más joven que él, vivió entre lujos y buenos negocios, de acuerdo a los testimonios que la complicaron. Los arrepentidos alrededor de ella en la causa que la investigó, a cargo del fiscal Carlos Stornelli, la ubicaban en Miami, en departamentos comprados por millones de dólares en las zonas más caras de la ciudad, o en su domicilio porteño de la calle Williams, donde vivía junto a su marido y donde sus presuntos testaferros retiraban el dinero que luego llevaban a cuevas financieras para enviar al exterior, para convertirlo en 14 departamentos en Miami y New York, comprados por sociedades offshore por 69,8 millones de dólares. Ese dinero provenía, según la Justicia, de las coimas recolectadas por Roberto Baratta en el remise de Oscar Centeno, entre otros.

Así, Pochetti fue investigada por lavado de dinero, en la causa paralela al expediente principal de los cuadernos: se entregó en los tribunales de Comodoro Py en octubre de 2018, a más de dos años de la muerte de su marido. El también fallecido juez Claudio Bonadio había ordenado su captura. Junto a otros acusados, la viuda de Muñoz, “habría realizado diferentes transacciones comerciales de las que se destaca la constitución de empresas y la compra de inmuebles a nombre de éstas, operaciones que no se condicen con la capacidad económica” de los acusados, asegura la imputación en la causa. 14 departamentos, controlados por doce firmas, casi una decena de testaferros. “Sus verdaderos y reales titulares y beneficiarios”, aseveró Stornelli, eran Pochetti y Muñoz.

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Así, Carolina entró en el largo túnel de Comodoro Py, de una cuadra de largo, pero, en más de un sentido, casi interminable.

Círculo rojo: Néstor Kirchner junto a Daniel Muñoz, al pie de un avión oficial

Así, conformaron una supuesta máquina dedicada a lavar el dinero de los cuadernos de las coimas, recibido por Muñoz y convertido en departamentos en Miami y New York comprados por 69,8 millones de dólares y luego revendidos por 73,4 millones, girados a Hong Kong, México, Turks & Caicos en el Caribe.

Bonadio pidió su arresto junto con los de Sergio Todisco y Elizabeth Municoy, acusados de ser los testaferros originales del matrimonio, así como los de Carlos Gellert, primo de Pochetti y su mujer mexicana, Perla Resendez, los otros presuntos testaferros de la causa. Caerían todos en los meses sucesivos, junto con Isidro Bounine, ex secretario de Cristina Fernández de Kirchner y Miguel Plo, abogado de Pochetti, señalados como involucrados en el desmantelamiento de la red de negocios tras la muerte de Muñoz en 2016.

“En igual sentido, tenemos por probado que, a partir del mes de febrero de 2015, Carolina POCHETTI –junto con Héctor Daniel MUÑOZ fallecido el 25/05/2016- intervino en la reconversión del directorio societario de las firmas antes citadas, a los efectos de que sea más difícil descubrir el origen de los fondos y titulares reales de las sociedades", continuó Stornelli. Perla Resendez, la mujer del primo de Pochetti, terminó como presidente en nueve de las sociedades investigadas.

La viuda de Muñoz terminó con prisión preventiva y un embargo de $3 mil millones. Luego fue liberada. En abril de 2019, la Sala I de la Cámara Federal, con los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, confirmó su procesamiento. Dos meses más tarde, el fiscal Carlos Stornelli pidió su elevación a juicio. Años más tarde, su embargo fue multiplicado casi 20 veces, actualizado a $50 mil millones.

Carolina Pochetti, en una foto hallada por la Justicia federal

Hoy, siete años después de aquel arresto, la causa contra Pochetti y contra los supuestos lavadores de la fortuna de los cuadernos continúa abierta.

A mediados de agosto último, la Sala I, con los mismos jueces, analizó la situación de Franco Daniel Muñoz, hijo del fallecido secretario presidencial, entre otros, parte de la segunda ola de acusados en el caso de lavado. Franco había sido procesado por ser parte de sociedades radicadas en Santa Cruz que enmascararon la fortuna de su padre, con un embargo de $15 mil millones. La Sala I confirmó la medida. Lo mismo ocurrió para Alejandrina, hermana de Pochetti, acusada de lavado también, embargada por $15 mil milones.

Los acusados la complicaron. Pochetti, para la Justicia, está lejos de ser una viuda prestanombres. Sergio Todisco, el primer testaferro del caso, por ejemplo, aseguró que Pochetti tomó la decisión junto con Muñoz de que su ex pareja, Elizabeth Municoy, imputada también, continúe como frente del negocio tras la separación de ambos. Aseguró, también, que Pochetti desmontó el entramado societario junto a su ex abogado.

Y como tantos otros en la causa, la viuda de Muñoz declaró como arrepentida, imputada colaboradora, algo que, sin duda, gravitará a su favor en el tribunal oral federal que la juzgue, si es que esa elevación a juicio finalmente ocurre.

Adrián Escandar

Primero, negó todo. En octubre de 2018, aseveró:

“No formo ni formé parte de ninguna asociación ilícita. En tercer lugar, desconozco porque me veo involucrada en esta situación cuando yo solamente soy la viuda de quien fuera en vida el Secretario del ex Presidente de la Nación”, al que dijo conocer en 2007, para casarse en 2011. “Yo decidí tomar compromiso con él, precisamente después de que él dejara la función pública porque la realidad era que no lo veía nunca. Él trabajaba las 24 horas del día para el presidente. Muchas veces no dormía en casa, dormía en la residencia de Olivos. Y cuando volvía a casa o lo veía, no era mucho el diálogo que podíamos tener, porque venía cansado o de mal humor”, continuó.

“Luego del fallecimiento, los medios seguían hablando de la fortuna que había dejado Muñoz. La que yo desconozco, no sé si dejó una fortuna. Nunca entendí por qué hablaban de tanto dinero. Yo traté de averiguar si realmente mi marido tenía ese dinero que dicen los medios de comunicación que tenía y no, no pude llegar a ninguna conclusión, no tuve las herramientas para hacerlo”.

En enero de 2019, Pochetti finalmente declaró como arrepentida.

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