La industria automotriz siempre fue un termómetro de la tecnología disponible en cada época. Hoy, sin embargo, el ritmo de cambio superó cualquier ciclo anterior: los autos hablan, frenan solos, se actualizan como un teléfono y se fabrican en la mitad del tiempo que hace una década. De eso habló Pablo Sibilla, presidente y director general de Renault Argentina, en su participación en Infobae Talks Pensamiento Techie.
Para el entrevistado, el punto de partida es claro. “Hoy vivimos pegados a nuestros teléfonos y el auto se convirtió en una extensión de esos dispositivos”, afirmó el directivo. Esa premisa organiza buena parte de las decisiones de producto que la marca toma en el mercado local.
Tecnología al servicio del conductor
Uno de los cambios más concretos que describió tiene que ver con la conectividad embarcada. Hasta hace poco, replicar el celular en la pantalla del vehículo consumía datos del plan móvil del usuario. Con los nuevos modelos —como Koleos y Boreal—, el vehículo cuenta con datos propios. Eso le permite al conductor darle indicaciones al auto, trazar rutas con Google Maps o ajustar el aire acondicionado con comandos de voz, todo sin consumir el plan de datos del teléfono y, sobre todo, sin apartar la vista del camino.
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“Vos vas manejando y en lugar de ir a buscar el botón de la temperatura de cabina, le decís: ‘OK Google, subir dos grados’ y lo hace automáticamente”, explicó Sibilla. El directivo reconoció que este tipo de funciones puede parecer prescindible hasta que el conductor las incorpora a su rutina. “Cuando te acostumbrás, no querés no tenerlo”, señaló.
La interacción por voz también tiene una dimensión de seguridad. El sistema impide ejecutar ciertas funciones mientras el vehículo está en movimiento y obliga al conductor a detenerse para realizarlas. El objetivo es reducir la distracción al volante sin resignar la experiencia tecnológica que el usuario espera.
Inteligencia artificial, del diseño a la fábrica
Su impacto en esta industria no empieza cuando el conductor enciende el motor. Sibilla señaló que la IA ya transformó el proceso de diseño y desarrollo de vehículos. “Del momento en que las empresas presentan un concept car hasta que ese vehículo sale en producción, pasan solo dos años, cuando antes eran cuatro y medio. Eso es un impacto tremendo”, afirmó.
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En la planta Santa Isabel de Córdoba —la primera instalación automotriz de ciclo completo de la Argentina, con más de 70 años de historia— esa transformación es visible en el piso de producción. Los llamados AGVs (Vehículos de Guiado Automático, por sus siglas en inglés) recorren el espacio de forma autónoma, transportando piezas a la línea sin intervención humana.
“Me acuerdo cuando comencé a trabajar en Renault, había gente que lo llevaba con un vehículo, primero a combustión y después eléctrico”, recordó al trazar la distancia entre el pasado y el presente del lugar.
Para recibir la producción de la Niágara, el complejo fabril atravesó una reconversión profunda. El vehículo concentra un nivel de tecnología que exigió adaptar los procesos de manufactura. Las primeras pre-series ya están en marcha y el lanzamiento oficial está previsto para el 10 de septiembre de 2026, con una develación mundial que tendrá lugar en la Argentina, con la presencia del CEO global de la marca y transmisión en directo para todo el mundo.
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El futuro es electrificado y cada vez más autónomo
Al proyectar hacia adelante, el ejecutivo fue preciso: la propulsión del automóvil va a ser electrificada. No necesariamente 100% eléctrica, aclaró, sino con algún grado de ella que puede ir desde el híbrido hasta el eléctrico puro.
Los números del mercado local acompañan esa tendencia: en 2018, cuando Renault fue la primera marca en introducir vehículos eléctricos en la Argentina, el país vendía entre 150 y 200 unidades por año. El mes previo a esta entrevista, esa cifra llegó a 600 en un solo mes. “Ahí ya empieza a haber un cambio de hábito”, observó el directivo.
Para describir el avance hacia los vehículos sin conductor, el entrevistado recurrió a la imagen de la rana en agua tibia: el cambio ocurre de forma gradual, casi imperceptible. Los sistemas de control de crucero adaptativo, frenado de emergencia y mantenimiento de carril ya colocan a varios modelos actuales en el nivel 2 de conducción autónoma.
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“Sin darnos cuenta, estamos teniendo cada día vehículos más autónomos. Y cuando nos queramos dar cuenta, vamos a tener autos 100% autónomos”, anticipó en Infobae Talks Pensamiento Techie.
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