La violencia estructural y cotidiana en Honduras ha forzado el desplazamiento interno de cientos de mujeres a lo largo de los últimos años, visibilizando profundas desigualdades sociales que, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), no deben seguir normalizándose. El fenómeno, que ha sido registrado y denunciado de manera sistemática por organismos como el Comisionado Nacional de Derechos Humanos (Conadeh), configura un desafío persistente para la protección de los derechos humanos en el país, advirtió la oficina local de Acnur en declaraciones retomadas por la agencia EFE.
Entre 2016 y 2025, el Conadeh recibió 4,743 quejas de mujeres por desplazamiento forzado interno. La coordinadora de la Defensoría de Movilidad Humana del Conadeh, Elsy Reyes, detalló que las causas más frecuentes detrás de estas denuncias fueron amenazas con un 39 % de los casos, seguidas de violencia doméstica con 16 %, asesinato de familiares con 10 %, el despojo, usurpación y destrucción de bienes representa el 7 %, tentativa de homicidio 6 % y violencia intrafamiliar con 5 %. Esta casuística evidencia una multiplicidad de formas de violencia ejercidas tanto en el espacio doméstico como en el ámbito público.
Las mujeres desplazadas y su perfil en medio de la crisis
Las principales víctimas del desplazamiento forzoso en Honduras son las amas de casa, que representan el 38 % de los casos atendidos, seguidas por profesionales independientes como comerciantes hasta el 15 %, docentes agrupan el 12 %, trabajadores de la salud suman 4 %, abogados con 3 %, estudiantes con 2 % y defensores de tierra y medioambiente 1 %. La representatividad de estos grupos señala el carácter transversal de la violencia, que afecta a mujeres de distintas edades, profesiones y regiones.
De acuerdo con los datos recabados por el Conadeh, los principales responsables de las agresiones que desencadenan el desplazamiento en este sector son en primer lugar 28 % personas conocidas por la víctima, luego parejas o exparejas con 24 %, seguidos por desconocidos o delincuentes con 16 %, maras y pandillas 16 %, familiares 7 % y agentes policiales 7 %. Este perfil de victimario reafirma que la violencia contra la mujer adopta formas complejas y a menudo invisibles dentro de los lazos familiares o de confianza.
Alertas de la ONU y desafíos para el Estado hondureño
La representante de Acnur en Honduras, Kathryn Lo, subrayó en el contexto del Día Internacional de la Mujer que “ninguna mujer debería verse obligada a huir de su hogar para salvar su vida”, retomó EFE. Lo consideró que la violencia tiene un impacto estructural en la sociedad hondureña, desplazando a mujeres por causas derivadas de desigualdades profundas y sostenidas.
En cuanto a los retos institucionales, Lo propuso acelerar los mecanismos para garantizar una “protección efectiva” de las víctimas y resaltó la importancia de fortalecer la Ley de Prevención, Atención y Protección de las Personas Desplazadas Internamente por la Violencia, aprobada en 2022. Además, abogó por mejorar la Ley de Casas Refugios y por la optimización de los protocolos de atención para reducir la exposición de las mujeres en riesgo.
La defensora de derechos humanos, Elsy Reyes, enfatizó la necesidad de avanzar en la creación de entornos seguros y libre de violencia. Su diagnóstico alerta que “es fundamental fortalecer la investigación, la prevención integral de la violencia y fomentar una cultura de paz basada en el respeto hacia las mujeres y las niñas”, según enfatizó a EFE.