Nazareno Casero en el lago San Roque. (Foto Fabián Uset/GENTE)
Nazareno Casero en el lago San Roque. (Foto Fabián Uset/GENTE)

"Ahora que estamos a orillas del lago San Roque, me acuerdo de cuando practicaba vela en Puerto Madryn. Aunque ahí hay mar, se trata del mundo acuático, que me apasiona", apunta Nazareno Casero (31).

La rapidez con que logró hacer equilibrio sobre la tabla de paddle surf da cuenta de su facilidad y destreza en este hábitat. "Estamos tan de visitantes en el agua que todo lo que hagamos, como por ejemplo remar de pie, es un acto de supervivencia", reflexiona el actor que, además, es amante del buceo.

Nazareno Casero. (Foto Fabián Uset/GENTE)
Nazareno Casero. (Foto Fabián Uset/GENTE)

PASO A PASO. El apellido –probablemente– le abrió las puertas –y seguramente le cerró otras–. Todo lo que vino después lo fue construyendo con esfuerzo y a base de talento. Con apenas veinte años, en 2006 ganó los Premios Sur y Clarín por su labor en Crónica de una fuga, película de Adrián Caetano, sobre un centro de detención clandestino durante la dictadura.

Luego tuvo participaciones especiales en diferentes tiras, como Los vecinos en guerra (Telefe), Farsantes (El Trece) y Señores Papis (Telefe).

Nazareno Casero, un actor versátil.  (Foto Fabián Uset/GENTE)
Nazareno Casero, un actor versátil.  (Foto Fabián Uset/GENTE)

Versátil, volvió al cine, probó con el teatro y también se animó a hacer conducción de radio y televisión. Sin embargo, fue su interpretación de Daniel "Maguila" Puccio en la miniserie Historia de un clan (producida por Underground, dirigida por Luis Ortega y emida en Telefe) la que le valió un Premio Tato, consagrándolo como uno de los mejores actores sub-30 de nuestra tevé.

Un año después, en 2016, vino Educando a Nina (Telefe), y en 2017 brilló en Las Estrellas (El Trece). Fue precisamente grabando en Pol-ka que Pedro Alfonso le propuso hacer temporada en Villa Carlos Paz. "Acepté porque me gusta cambiar el eje de lo que voy haciendo. Pasar de la tele al teatro está bueno", sintetiza el actor, instalado en la Villa.

Sobre el escenario en La isla encantada. Nazareno Casero. (Foto Fabián Uset/GENTE)
Sobre el escenario en La isla encantada. Nazareno Casero. (Foto Fabián Uset/GENTE)

–¿Primera temporada de tu carrera?
–Sí (piensa). En realidad, vine en el verano 2003-2004 con mi padre, Alfredo, y con Alacrán. Estuvimos durante enero y parte de febrero (N. de la R.: en el teatro Variedades Concert, con la obra Flanes de flores). Yo tenía 17 años y hacía una pequeña participación. Alacrán y mi papá se conocen desde los ochenta, incluso antes de Cha Cha Cha.

–En La Isla encantada, tu personaje se queda con el torso descubierto y se ve un físico bien trabajado. ¿Cuál es tu rutina de entrenamiento?
–En Buenos Aires voy al gimnasio y ando en bicicleta. Acá salgo a correr. Empecé a entrenar por una cuestión estética: quería cambiar mi cuerpo, que es mi herramienta de trabajo. En el mientras tanto, me di cuenta de que estaba bueno: me sentía mejor y amanecía con más energía. Obviamente, lo acompaño con buena alimentación. Dejé de comer porquerías, como chocolates o alfajores. Trato de vivir sin tanto consumismo. Me refiero a comer porque tenés la comida a mano y no por hambre.

Junto a su papá, Alfredo. (Foto Archivo GENTE)
Junto a su papá, Alfredo. (Foto Archivo GENTE)

–¿Esos cambios de hábitos tienen algo que ver con el bypass gástrico que se colocó tu padre?
–No. Como te decía antes, lo hice por una cuestión estética, apuntando a lo laboral. La mayoría de los actores del mundo se sacan la remera y tienen los abdominales marcados. No es un invento: sucede. Si estás en buen estado físico, podés engordar rápidamente para un personaje. Pero construir un cuerpo trabajado lleva tiempo y es lo que estoy haciendo. Necesito forjar una buena base.

–¿Cómo está tu papá? (N. de la R.: tras la operación, estuvo un mes en terapia intensiva).
–Hace un tiempito que no lo veo, pero hablamos seguido. Está bien. Se guarda, porque está ocupándose de él y de su salud. Me parece súper sano que lo haga.

–¿Cuál fue el mejor consejo que te dio cuando le contaste que venías a hacer temporada?
–Papá siempre me da buenos consejos. Me dijo: "Andá a laburar. No te acuestes tarde". ¡Tiene razón! Acá hay joda y, si entrás en esa vorágine, no descansás. Igual, a mí me encanta estar en casa con mis perros, Yeso y Rulo, o leyendo. No siempre, obvio. A veces salgo, pero tengo en claro que no estoy de vacaciones, sino trabajando.

Brilló durante el 2017 en Las Estrellas. (Foto Archivo GENTE)
Brilló durante el 2017 en Las Estrellas. (Foto Archivo GENTE)

–¿Cómo estás del corazón?
–Bien. Noventa latidos por minuto. No hay arritmias ni soplos… Nada congénito (risas).

–Te acusan de ser el tiburón de Carlos Paz. ¿Estás de acuerdo?
–Noooo. En realidad, fue así: un día me agarraron mientras cenaba en un restaurante con una compañera de elenco (N. de la R.: la bailarina y contorsionista María Belén Pouchán), pero no estábamos solos. Ahí vamos a comer todos los de La isla encantada después de cada función. Entiendo que se puede jugar con eso y no reniego, pero no es el caso. Hoy estoy soltero. De todas formas, no descarto encontrar a alguien. ¿Cómo soy cuando me enamoro y estoy de novio? Súper atento y caballero. Me desvivo por darle a la otra persona todos los gustos.

–¿Qué planes tenés para este año?
–Fantaseo con ir al Mundial. No conozco Rusia, ni tampoco fui a una Copa del Mundo, así que sería una gran oportunidad.

Por Flor Illbele