Mercedes Funes y Cecilio Flematti en Tierra del Fuego. Fotos: Juan Manuel Santana.
Mercedes Funes y Cecilio Flematti en Tierra del Fuego. Fotos: Juan Manuel Santana.

"Nos cuesta horrores dormir separados. Por ejemplo, en estas mini vacaciones Cecilio tuvo que viajar un día antes –para hacer su programa de radio– y cuando volví del teatro no tenía sueño. ¡Estuvimos toda la noche hablando por WhatsApp!". La anécdota bien podría ser de una quinceañera que, después de entregar su corazón al primer amor, vive pendiente de sus besos, abrazos, llamados, mensajes…

Por eso sorprende que sea Mercedes Funes (39) quien habla con tanta pasión de Cecilio Flematti (44), su pareja desde hace un año. "El hombre de mi vida", según describe.

Se conocieron en 2017, cuando él la invitó a De caño vale doble, su programa de radio Rivadavia y luego a De noche vale doble, su espacio en el canal Magazine. Bastó que el taxi que debía llevarla a su casa se demorara para que Cecilio le confesara su amor. Era una noche de otoño y Mercedes se rindió a sus pies.

"Fue un flechazo al corazón, porque desde que empezamos a salir nos volvimos inseparables. Además, ella aceptó desde el primer día a mi hijo Lorenzo (16). Es increíble… Descubrí la mujer de mi vida cuando ya pasé los cuarenta", confiesa Cecilio.

Mercedes Funes y Cecilio Flematti en Tierra del Fuego. Fotos: Juan Manuel Santana.
Mercedes Funes y Cecilio Flematti en Tierra del Fuego. Fotos: Juan Manuel Santana.
Mercedes Funes y Cecilio Flematti en Tierra del Fuego junto a Lorenzo, el hijo del periodista. Fotos: Juan Manuel Santana.
Mercedes Funes y Cecilio Flematti en Tierra del Fuego junto a Lorenzo, el hijo del periodista. Fotos: Juan Manuel Santana.

La actriz de Perfectos desconocidos (teatro Metropolitan, dirigida por Guillermo Francella, con Agustina Cherri, Gonzalo Heredia y Alejandro Awada, entre otros) siente algo similar: "Hace unos pocos meses alquilamos un departamento en Las Cañitas y desde ese momento nos volvimos inseparables. Es todo muy mágico lo que estamos viviendo. Nos encontramos en armonía… Parece que nos conociéramos de toda la vida. Queremos casarnos y tener un hijo, porque sabemos que lo nuestro es para siempre".

LUNA DE MIEL EN EL FIN DEL MUNDO. El objetivo era desenchufarse de la rutina de Buenos Aires. Aprovecharon que todo se fue dando. Primero, Cecilio acordó emitir su programa de radio desde Tierra del Fuego; luego, su hijo Lorenzo cumplía 16 años; además, la pareja celebraba su primer año de amor. Y no lo dudaron: pasaron una mini luna de miel en la que vivieron tres días a pura adrenalina.

En brindis entre Mercedes Funes, Cecilio Flematti y su hijo Lorenzo en Tierra del Fuego. Fotos: Juan Manuel Santana.
En brindis entre Mercedes Funes, Cecilio Flematti y su hijo Lorenzo en Tierra del Fuego. Fotos: Juan Manuel Santana.

¿Primera aventura? Observar este paraíso desde el aire. "Fue como ir a Disney de grande. Ni Mercedes ni yo habíamos subido nunca a un helicóptero y nos decidimos", cuenta el periodista.

Además de recorrer los lugares típicos del punto más austral del país, navegaron por el canal de Beagle, disfrutaron del paseo en trineo con perros y de la caminata con raquetas por la nieve. "Una de las cosas más hermosas fue cuando aterrizamos con el helicóptero en una montaña nevada y el piloto sacó una botella de champagne y clavó dos copas en la nieve. Ahí brindamos por esta linda locura, por el cumple de Lolo y por este amor, que crece todos los días un poco más", revela la actriz.

–Recién confesaron que tienen ganas de ser padres. ¿Están practicando?
Cecilio: En mi caso "nuevamente padre" (carcajadas). Y… te digo que sí. Sería hermoso darle un hermano a Lorenzo, y tener un hijo con la mujer que más amé en mi vida.

Mercedes: Yo siento lo mismo. Lo hablamos mucho; hace tiempo que tengo ganas de ser madre. Dejamos un poco que el destino nos sorprenda. Aunque este momento nos encuentra a los dos con mucho trabajo, lo estamos evaluando. Tengo al lado a un hombre hermoso, que tiene ganas de ser el padre de mi hijo, y a mí también me gustaría que él lo sea.

Por Sergio Oviedo