La población mayor de India ya supera los 150 millones y seguirá creciendo con rapidez durante las próximas décadas. En paralelo, el mercado de viviendas para adultos mayores gana escala: ronda los US$3.300 millones y podría superar los US$11.000 millones en 2030, según estimaciones de consultoras especializadas.
La discusión no se limita a un aumento de la esperanza de vida. Según el análisis publicado por Hindustan Times, el desafío es la “vida saludable”: los años en que una persona sigue siendo físicamente capaz, mentalmente activa, socialmente conectada y en condiciones de tomar sus propias decisiones.
Esa diferencia redefine el papel de la casa. Para una población que vivirá hasta los 80 y 90 años, el hogar deja de ser solo un bien inmobiliario medido por metros cuadrados, dormitorios, terminaciones y ubicación, y pasa a ser parte de la infraestructura de salud y autonomía cotidiana.
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La población mayor crece mientras se debilitan las redes tradicionales de apoyo
Los mayores de 60 años de hoy no se parecen a los de una generación atrás. Muchos llegan a esa etapa con independencia financiera, experiencia internacional, conexión digital y una atención mucho más marcada sobre la salud y el bienestar.
Eso modifica las expectativas sobre la vejez. En lugar de querer ser cuidados de forma permanente, una parte creciente de esa población busca seguir aprendiendo, viajando, ejercitándose, encontrándose con otras personas y tomando decisiones por cuenta propia.
Al mismo tiempo, el entorno familiar y social que históricamente acompañó el envejecimiento en la India cambia con rapidez. Los hijos viven cada vez más en otras ciudades o en otros países, las familias nucleares reemplazaron en gran medida a los hogares multigeneracionales y los barrios ya no ofrecen el mismo nivel de compañía informal y apoyo diario.
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De ahí surge una paradoja central: más longevidad y mayor independencia económica conviven con menos contención cotidiana. La respuesta no puede reducirse a más atención médica, sino que exige una nueva infraestructura de longevidad que combine privacidad con comunidad, independencia con apoyo y seguridad con libertad.
El mercado inmobiliario responde a una demanda que crece
La evolución del mercado muestra que esa transición dejó de ser una hipótesis. No se trata solo de residencias geriátricas: el modelo se desplaza hacia comunidades para adultos mayores que integran vivienda, servicios, atención sanitaria, seguridad, actividades y vida social.
En este contexto, la empresa Vera Vita Living anunció una inversión de unos US$70 millones durante los próximos cinco años para desarrollar comunidades residenciales destinadas a adultos mayores en distintas ciudades de India, según The Times of India. La apuesta muestra cómo el envejecimiento de la población comienza a generar nuevas oportunidades para el mercado inmobiliario.
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El trasfondo demográfico explica por qué ese segmento gana peso. Una estimación difundida este año sostiene que la proporción de población en edad de trabajar comenzará a caer después de 2030 y que, para 2036, la población de adultos mayores podría alcanzar 230 millones, cerca del 15% del total.
La proyección más ambiciosa ubica esa cifra en 300 millones para 2047, cuando la India cumpla 100 años de independencia. Dos décadas más tarde, el país podría tener la mayor población de adultos mayores del mundo.
La longevidad también redefine el consumo
La economía de la longevidad no describe solo una necesidad de cuidado. También nombra la expansión de un grupo de consumidores con demandas específicas en vivienda, salud, seguros, viajes, tecnología y servicios diseñados para su etapa de vida.
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El dato global que empuja esa discusión es de escala. Según el World Economic Forum, organización internacional,, en 2026 los consumidores del mundo gastarán cerca de USD 70.000 millones y las personas de 60 años o más concentrarán alrededor de USD 19.000 millones de ese total, cerca del 27% del consumo global.
Ese volumen cuestiona una mirada tradicional que asocia el envejecimiento solo con dependencia. Los mayores no aparecen solo como población que necesita asistencia, sino como uno de los grupos de consumo más grandes del planeta.
La propia reflexión sobre la longevidad en India avanza en ese sentido. Nandan Nilekani, cofundador de Infosys y una de las figuras más influyentes del sector tecnológico indio, planteó que “vivir más tiempo parece menos importante que vivir mejor”. Desde esa perspectiva, sostuvo que el envejecimiento no debe verse como un problema a resolver, sino como una oportunidad para rediseñar sistemas, narrativas e instituciones.
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Ese cambio de enfoque también altera el concepto de “silver economy”. En la India, la longevidad ya no se presenta únicamente como una cuestión demográfica: empieza a convertirse en una fuerza capaz de reorganizar el mercado inmobiliario, la oferta de servicios y la forma en que el país piensa la vejez.
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