La Fundación Navarro Viola puso el foco en un problema que suele quedar fuera de la agenda pública: la soledad no deseada en la vejez. Julieta Valiente Noailles, referente del programa, sostuvo que la Agenda Cultural FNV fue pensada para responder a ese aislamiento con talleres y espacios de encuentro, y en lo que va de 2026 ya reunió a más de 1.300 personas mayores.
El alcance de la iniciativa no quedó limitado a la Ciudad de Buenos Aires. La modalidad virtual permitió sumar participantes de catorce provincias, entre ellas Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Salta, Misiones y San Juan, mientras que este año ya se realizaron 35 talleres, de los cuales 15 fueron a distancia.
Valiente Noailles explicó que el objetivo del programa es “promover un envejecimiento activo, saludable y participativo, fortaleciendo los vínculos sociales, el bienestar emocional y el sentido de propósito”. La definición ordena el enfoque de la propuesta: no se trata solo de ofrecer actividades, sino de intervenir sobre situaciones de aislamiento asociadas a la jubilación, la viudez o la reducción de las redes sociales.
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La programación incluye talleres de escritura, filosofía, historia del arte, inteligencia artificial, mindfulness, yoga y qi gong, además de espacios vinculados con literatura, música y teatro. Cerca de la mitad de las actividades se organizó junto a instituciones aliadas como el Teatro Colón, la Universidad Nacional de Avellaneda y el Museo Roca.
Los objetivos y el alcance del programa
—¿Qué perfil tienen los asistentes y desde qué provincias se suman con mayor frecuencia?
Participan de la Agenda Cultural personas mayores de más de 60 años con trayectorias, intereses y realidades diversas. Aunque predominan las mujeres, cada vez vemos una mayor heterogeneidad de perfiles, lo que amplía los espacios de intercambio.
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—¿Qué actividades registran mayor nivel de interés o convocatoria?
En promedio, cada participante se inscribe en dos actividades por bimestre, y las propuestas vinculadas al movimiento y al bienestar suelen concentrar una alta convocatoria.
Talleres como yoga, qi gong y movimiento expresivo generan mucho interés porque combinan actividad física, disfrute y encuentro con otros. Estas propuestas combinan bienestar, aprendizaje y la posibilidad de encontrarse con otros.
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También se destacan propuestas culturales específicas, como los espacios de literatura y los talleres vinculados a Borges, que convocan a participantes con gran interés por la lectura y la reflexión.
Mindfulness es una de las actividades más valoradas desde su inicio en 2023. Todos los ciclos completan sus cupos y los participantes destacan especialmente su aporte al bienestar emocional y a la calidad de vida.
—¿Cómo se seleccionan los contenidos y los especialistas que coordinan los talleres?
La selección de contenidos y especialistas se realiza considerando la trayectoria, experiencia y calidad profesional de cada tallerista. Buscamos propuestas que aporten valor y estén alineadas con los intereses y necesidades de las personas mayores.
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Además, después de más de cuatro años de trabajo con este público, contamos con información relevada a través de encuestas y espacios de escucha que nos permiten identificar temáticas de interés y diseñar una programación cada vez más pertinente y atractiva.
Tratamos siempre de pensar una propuesta por bimestre diversa y que permita de alguna manera abarcar intereses distintos de los participantes.
—¿Qué indicadores utilizan para evaluar el impacto de las actividades en la calidad de vida de las personas mayores?
Realizamos encuestas al finalizar los ciclos, en las que analizamos distintos aspectos vinculados al bienestar y el grado de satisfacción con la propuesta general. Nos interesa conocer el impacto de las actividades en la generación de nuevos vínculos, la participación social, la disminución de la sensación de soledad, el aprendizaje, el bienestar emocional y la percepción general de calidad de vida.
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Además de los indicadores cuantitativos, los testimonios de los participantes son una fuente para comprender el alcance real de las propuestas.
—¿Podrían compartir alguna historia o caso que refleje el impacto de la iniciativa en la vida de los participantes?
Recibimos muchos testimonios que reflejan el efecto de estos espacios. Uno de ellos es el de una participante que llegó a la fundación atravesando el duelo por la pérdida de su marido durante la pandemia. Comenzó asistiendo al taller de mindfulness y, con el tiempo, logró retomar actividades que había dejado de hacer, generar nuevas amistades y volver a encontrar disfrute en su vida cotidiana. Según sus propias palabras, la Agenda Cultural la ayudó a “volver a sonreír”.
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—¿Cuál es el mensaje que busca transmitir respecto del valor social de la longevidad y la participación activa de las personas mayores?
Desde la Fundación Navarro Viola promovemos una mirada de la vejez centrada en las posibilidades y no en las pérdidas. Creemos que las personas mayores tienen mucho para aportar y que es necesario generar oportunidades para que sigan participando activamente en la vida social, cultural y comunitaria.
“La vejez no es una etapa para retirarse de la vida, sino una etapa para seguir viviéndola plenamente.”