Los ministros de Salud de los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud en el Sudeste Asiático adoptaron en Colombo una declaración para impulsar el envejecimiento saludable mediante el fortalecimiento de la atención primaria, ante una transición demográfica que llevará a que la población de 60 años o más pase del 11,3% en 2024 al 20,9% en 2050, según la Declaración de Colombo.
El documento, adoptado en la 78ª sesión del Comité Regional de la OMS para Asia Sudoriental, parte de un diagnóstico doble: el aumento de la esperanza de vida y la expansión del acceso a la atención sanitaria conviven con problemas de salud y bienestar complejos entre las personas mayores.
Según la declaración, esa carga incluye enfermedades no transmisibles y transmisibles, pérdida de movilidad, deterioro cognitivo y psicológico, disminución de la audición y la visión, alteraciones metabólicas, aislamiento social e inequidades que afectan con más fuerza a mujeres mayores, personas con discapacidad, minorías, habitantes de zonas rurales o de difícil acceso y sectores económicamente desfavorecidos.
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El texto sostiene que las personas mayores son titulares de derechos y miembros de la sociedad, y que preservar su capacidad intrínseca y su capacidad funcional a lo largo de la vida es un eje central del envejecimiento saludable. También afirma que la cobertura sanitaria universal no puede alcanzarse sin incorporar las necesidades y perspectivas de esa población, según la Declaración de Colombo.
La decisión de los ministros de Salud de la región de la organización en Asia Sudoriental fue incorporar el envejecimiento saludable en las políticas nacionales y en sistemas de salud orientados a la atención primaria. El compromiso incluye servicios accesibles, equitativos, integrados y adaptados a la edad en todo el continuo asistencial: promoción de la salud, prevención, rehabilitación, cuidados de larga duración y cuidados paliativos, según el documento.
La declaración también fija como prioridad combatir el edadismo por medio de leyes, políticas inclusivas, campañas de sensibilización pública, educación e iniciativas intergeneracionales destinadas a cuestionar estereotipos y discriminación. El objetivo, según el texto, es reforzar el respeto, la dignidad y la solidaridad entre generaciones.
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Otro de los compromisos es asegurar el liderazgo del sector salud en la coordinación multisectorial, con especial articulación con bienestar social, finanzas, vivienda, transporte, educación y trabajo. Para eso, los ministros plantearon mecanismos específicos de coordinación y una alineación programática entre áreas del Estado.
El documento además plantea asignar recursos suficientes a las políticas y programas dirigidos a las personas mayores. Esa meta contempla explorar financiamiento innovador, asociaciones público-privadas y mecanismos de reparto de costos entre ministerios para sostener la protección financiera y la cobertura universal.
El plan incluye datos desagregados, cuidado comunitario y apoyo a cuidadores
La declaración define que la atención a las personas mayores debe ser integrada, basada en derechos, centrada en la persona y sensible al género, con intervenciones ajustadas a necesidades, preferencias y decisiones evaluadas. Según el texto, eso exige reforzar la atención primaria como primer punto de contacto, ampliar los servicios comunitarios y coordinar la atención sanitaria, el bienestar y los cuidados sociales, incluidos los cuidados de larga duración, sin imponer dificultades económicas.
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Los ministros también se comprometieron a fortalecer la fuerza laboral de salud y cuidados con competencias geriátricas y sensibles al género, apoyo a cuidadores remunerados y no remunerados, y equipos multidisciplinarios de base comunitaria. La meta es mejorar la calidad de los servicios de salud y cuidado para las personas mayores en todas las etapas.
En materia de información, el documento propone reforzar los sistemas de datos para recolectar y utilizar información desagregada por edad, sexo y discapacidad sobre capacidad intrínseca, capacidad funcional y acceso a servicios de salud y cuidado de calidad. Según la declaración, esos datos deben servir para diseñar políticas basadas en evidencia, seguir el avance de los compromisos, recalibrar programas existentes y aumentar la rendición de cuentas.
La hoja de ruta también prevé crear entornos inclusivos y amigables con la edad mediante colaboración multisectorial en vivienda segura, transporte accesible, protección social e infraestructura comunitaria inclusiva. A eso suma el uso de salud digital e innovación para mejorar el acceso, la eficiencia y la calidad del cuidado, con el requisito de garantizar inclusión digital para las personas mayores.
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La declaración pide apoyo técnico, político y financiero
El texto adoptado en Sri Lanka respalda la Estrategia Regional de la OMS para el Envejecimiento Saludable 2024-2030 y la enmarca junto con otros acuerdos internacionales y regionales, entre ellos el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento de 2002, la Estrategia Mundial y Plan de Acción sobre Envejecimiento y Salud de la OMS de 2016, la Declaración de Astaná sobre atención primaria de 2018, el Decenio de las Naciones Unidas del Envejecimiento Saludable 2021-2030, la Declaración de Delhi sobre atención primaria de 2018, la estrategia regional sobre atención primaria 2022-2030 y la declaración política de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre cobertura sanitaria universal de 2023.
La declaración señala además que alcanzar el envejecimiento saludable requerirá esfuerzos coordinados entre salud, finanzas, protección social, educación, trabajo, vivienda, transporte y comunicación, con participación activa de gobiernos nacionales y locales, sociedad civil, prestadores de servicios, academia, sector privado y de las propias personas mayores y sus cuidadores.
En ese marco, los ministros pidieron a la OMS, a agencias multilaterales, incluidos bancos de desarrollo, y a otros socios que movilicen apoyo técnico, político y financiero coordinado para impulsar la agenda de envejecimiento saludable y fortalecer la cooperación entre los Estados miembros. El llamado se extendió a fundaciones filantrópicas, al sector privado, a las comunidades y a individuos para que aporten recursos, compartan conocimiento e impulsen innovaciones orientadas a sistemas sostenibles y equitativos.
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La declaración fue adoptada en Colombo por los gobiernos de Bangladesh, Bután, India, Maldivas, Nepal, la República Popular Democrática de Corea, Sri Lanka, Tailandia y Timor-Leste, junto con la oficina regional de la OMS para Asia Sudoriental y la dirección general de la organización.