Chen Pao-Her, de 89 años, y Chen Yue-Mei, de 91 años, captaron la atención tras ser reconocidas en plena rutina de entrenamiento en un gimnasio de Taipei, Taiwán. Las imágenes de ambas mujeres mayores ejecutando ejercicios de fuerza con disciplina y constancia convirtieron a las dos abuelas taiwanesas en un símbolo global del envejecimiento activo.
De acuerdo con la agencia internacional de noticias Associated Press (AP), las mujeres mayores realizan ejercicios de fuerza, movilidad y coordinación bajo supervisión profesional. Ambas mantienen esta rutina de manera habitual, demostrando constancia y disciplina a pesar de su avanzada edad. La repercusión del caso abarca medios de todo el mundo, donde la presencia de mujeres mayores en gimnasios desafía los estereotipos ligados a la edad.
Según detalló la agencia estadounidense, las rutinas están adaptadas a sus necesidades y buscan mejorar el equilibrio, prevenir caídas y conservar su autonomía. La práctica regular en gimnasios por parte de adultos mayores, como las protagonistas de esta historia, se inscribe dentro de un proceso en expansión en Taiwán.
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Ejercicio y longevidad en los adultos mayores de Taiwán
El creciente interés de la población mayor de Taiwán por el ejercicio físico está vinculado a un proceso de envejecimiento demográfico acelerado. Según reporta el medio, esta transformación llevó a las personas de la tercera edad a buscar opciones para preservar la salud y la independencia por más tiempo.
Los gimnasios de la isla registraron un crecimiento sostenido del 25 % en la cantidad de adultos mayores asistentes durante los últimos cinco años, según datos relevados por el Ministerio de Salud y Bienestar de Taiwán. Esta tendencia contribuye a modificar la percepción social sobre el ejercicio en edades avanzadas.
Taiwán clasificó oficialmente como sociedad super envejecida en 2025, cuando la proporción de personas mayores de 65 años superó el 20% de la población total, según datos del Ministerio del Interior de la isla. El gobierno taiwanés respondió con una serie de políticas públicas orientadas a promover el envejecimiento activo, entre ellas subsidios para que los adultos mayores accedan a centros de actividad física y programas de ejercicio supervisado en comunidades locales.
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Según el Consejo Nacional de Desarrollo de Taiwán, se estima que para 2030 uno de cada tres habitantes de la isla tendrá más de 65 años, lo que convierte el caso de Chen Pao-Her y Chen Yue-Mei en un reflejo de una transformación demográfica sin precedentes en la historia del país.
Cultura del gimnasio y envejecimiento en la isla
La presencia de adultos mayores en gimnasios y centros deportivos, como lo documentan casos como el de ambas mujeres, responde a un cambio cultural de fondo esta comunidad. Cada vez más personas mayores comparten espacios de entrenamiento con jóvenes, integrándose a actividades colectivas e individuales bajo seguimiento profesional. Este fenómeno desafía los imaginarios tradicionales sobre las capacidades físicas en edades avanzadas y normaliza la participación activa de los mayores en escenarios vinculados históricamente a las generaciones jóvenes.
Las cifras reflejan que la membresía de adultos mayores en centros de ejercicio se duplicó entre 2018 y 2023, impulsada por políticas de incentivo al envejecimiento saludable y campañas de prevención de enfermedades crónicas.
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Pruebas científicas sobre los beneficios del ejercicio
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos mayores realicen al menos ciento cincuenta minutos de actividad física de intensidad moderada a la semana, incluyendo ejercicios de fortalecimiento muscular por lo menos dos días semanales. Las pruebas acumuladas durante décadas demuestran que el ejercicio regular en la vejez reduce el riesgo de caídas, mejora la densidad ósea y permite preservar la masa muscular.
Un estudio publicado en la revista científica British Journal of Sports Medicine concluyó que el entrenamiento de fuerza en mayores de 80 años genera mejoras significativas en la función física, el ritmo de la marcha y la autonomía diaria, incluso en quienes presentaban condiciones de fragilidad previas.