Consejos de una actriz de 90 años para ser felices en la madurez

Lola Herrera no solo es una de las grandes damas de la escena española. Es, sobre todo, una mujer que ha decidido que la fecha de nacimiento en el documento no es un contrato de retirada, sino una invitación a la reinvención

Lola Herrera y Héctor Alterio (fallecido en diciembre de 2025 a los 96 años) durante la Gala de aoertura del Teatro Cervantes durante el Festival de Cine de Málaga, España, 1° de marzo de 2024 (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images)

Mucho más vinculada al teatro que al cine, esta artista nonagenaria es una de las más grandes actrices de habla hispana de la última mitad del siglo XX, y se ha convertido en una fuente de inspiración para la generación que peina canas.

En un mundo que a menudo intenta archivar a las personas en cuanto cruzan el umbral de la jubilación, Lola Herrera se planta con una lucidez aplastante para recordarnos que la curiosidad no es un privilegio de la juventud, sino una estrategia de supervivencia.

En una entrevista realizada por Olga Viza en Charlas Generación+, citada por la revista española Cuerpo y Mente, esta actriz reivindica el papel del arte en su larga y fructífera vida: “El arte sana, crear sana”. Y lamenta que este principio no tenga suficiente lugar en la educación formal. Es un “error grandísimo que en todos los colegios no haya una escuela de teatro en serio”. Y es que para Herrera el teatro es mucho más que una profesión; es una forma de habitar el mundo.

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La pasión como motor de vida

Lola Herrera es el ejemplo viviente de que lo que mueve la existencia no es el trabajo, sino la pasión. Ella misma, rozando el siglo de vida, sigue negándose a jubilarse del todo. En este tiempo de “descuento” —que para ella es de regalo— ha comenzado a pintar, a estudiar historia del traje y a profundizar en todas aquellas inquietudes que el ritmo frenético de la profesión le obligó a postergar.

La actriz española Lola Herrera en 2021

Su consejo es directo y carece de adornos innecesarios: “Hay que abrazar pasiones nuevas”. No es una sugerencia romántica, es una necesidad vital. Según la actriz, la curiosidad y la pasión son, sencillamente, una cuestión de supervivencia. Y es que, si dejamos de interesarnos por el mundo, el mundo empieza a desdibujarse para nosotros.

Esta filosofía tiene un respaldo que va más allá de lo espiritual. La psicología moderna coincide con la actriz: aprender nuevos hobbies a partir de los 60 es una de las mejores herramientas para prevenir el deterioro cognitivo, mejorar la memoria y fortalecer la concentración. Además, tener algo que nos ilusione al despertar reduce drásticamente el sentimiento de soledad, la ansiedad y los episodios depresivos que a veces acechan tras el cese de la vida laboral.

El “entorno”: ¿aliado o freno?

Uno de los puntos más valientes y honestos de la reflexión de Herrera es el papel que juega nuestro círculo cercano. A menudo, el freno para empezar algo nuevo no está en nuestra falta de ganas, sino en las personas que nos rodean.

Lola es tajante al respecto: “Si tienes amigas, tres o cuatro, a las que no les interesa nada, tienes que buscar amigas nuevas. Es muy importante que la gente pueda compartir algo con sus semejantes”. Suena duro, pero es una defensa de la salud mental. Rodearse de personas que ya se han “rendido” puede ser contagioso. El entorno es crucial para dar pasos hacia adelante en esta etapa.

Incluso la familia, con la mejor de las intenciones, puede convertirse en un juez de nuestras capacidades. Herrera aconseja firmeza ante los hijos que cuestionan la idoneidad de empezar un proyecto a cierta edad: “Si los hijos te reclaman que cómo vas a hacer eso ahora, responde: ‘Sí, lo voy a hacer’. Porque los hijos a veces son jueces de lo que tú puedes hacer o no puedes hacer, y eso no es así. Tú ya tienes una edad como para saber lo que quieres”.

Lola Herrera aconseja alejarse de las amigas "a las que no les interesa nada" y no permitir que los hijos opinen sobre lo que sus padres adultos mayores deben o pueden hacer

Rescatar aquello que nos inspiró en la infancia

¿Cómo encontrar esa chispa si sentimos que se ha apagado? Lola Herrera no cree en la falta de intereses. Para ella, “todo el mundo tiene curiosidades, no puedo creer que nadie ande por la vida sin curiosidades con 65 años”. La clave, dice, está en la memoria. Si hoy no sientes ese impulso, búscalo en tu pasado.

“Que eche mano al recuerdo, pero es absolutamente primordial para la supervivencia. Uno, cuando se jubila, necesita tener algo que no sea ir a Benidorm a bailar”. Mirar atrás nos permite reconectar con lo que nos entusiasmaba de niños. ¿Esa caja de pinturas que abandonaste? ¿Esas ganas de bailar que el pudor frenó? ¿El teatro que nunca te atreviste a probar? A partir de los 60, el tiempo se convierte en el aliado perfecto para rescatar esos tesoros.

Consejos para una nueva etapa

Para aquellos que se sientan inspirados por las palabras de la actriz pero no sepan por dónde empezar, el camino se construye paso a paso, con los pies bien plantados en el suelo. No se trata de correr una maratón de inmediato, sino de encender la mecha.

  • La lista de las deudas pendientes: No pienses en lo que “deberías” hacer por salud o compromiso social. Haz una lista de curiosidades que tiuviste antes: idiomas, música, escritura o historia.
  • La regla de lo mínimo: No hace falta perfección ni cursos intensivos. Una clase a la semana o un taller corto bastan para activar la motivación.
  • Buscar “gente inquieta”: La pasión es contagiosa. Busca espacios donde otras personas tengan tus mismas ganas de aprender.
  • Armarse de tiempo: Reserva un espacio en tu agenda para tu nueva pasión. Trátalo como algo sagrado, con sus rutinas y horarios.
  • Gestión de la energía: Es cierto que con los años uno se cansa antes; el tiempo es el único factor en contra. Pero la solución es simple: ajusta el ritmo, no el deseo. Descansar con más conciencia no significa dejar de explorar.

El mayor error, cuando uno se hace mayor, es pensar que ya es tarde, dice Lola Herrera. “Con 65 años eres jovencísimo, muy joven”. La edad no es una excusa para la inacción, sino el motivo más poderoso para lanzarse a lo nuevo. Porque, al final del día, lo que nos mantiene realmente con vida no es el pulso cardíaco, sino la llama de una curiosidad que se niega a apagarse.

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