La soledad es un problema que afecta a millones de adultos mayores con repercusiones en su salud emocional y mental. Diversos estudios internacionales coinciden en que tener mascotas genera beneficios concretos y medibles para quienes viven en aislamiento.
A continuación, un ranking con cinco ventajas principales, respaldadas por investigaciones recientes y especialistas en el área.
1. Reducción del sentimiento de soledad
La convivencia diaria con una mascota reduce notablemente la sensación de aislamiento en la vejez. De acuerdo con PubMed, un estudio sobre más de 800 personas mayores de 60 años halló que quienes poseían animales tenían un 36% menos de probabilidad de experimentar soledad, incluso considerando variables como edad y estado de ánimo. Este vínculo contribuye directamente al bienestar emocional.
2. Disminución del estrés y mejora del estado de ánimo
Interactuar con mascotas provoca efectos fisiológicos positivos en los adultos mayores. Tanto Atria Senior Living como PubMed subrayan que acariciar o jugar con animales domésticos disminuye las hormonas de estrés y promueve la liberación de oxitocina, relacionada con sensaciones de bienestar. Estos cambios ayudan a contrarrestar la depresión y favorecen estados de ánimo más estables.
3. Establecimiento de rutinas y sentido de propósito
La obligación de cuidar a un animal implica horarios definidos para alimentación, paseos e higiene.
Estas rutinas estructuran el día, dan un sentido de propósito y combaten el aburrimiento en quienes viven solos y pueden carecer de motivación. El cuidado diario refuerza la percepción de ser útil y necesario.
4. Beneficio cognitivo y desaceleración del deterioro mental
La influencia de las mascotas en las funciones cognitivas de los adultos mayores ha sido documentada por medios especializados.
Tener un animal se asocia a una disminución en la velocidad del deterioro cognitivo, mejoría en la memoria y mayor fluidez verbal. Si bien no sustituye el tratamiento médico, el compromiso cotidiano con la mascota estimula la mente a través de la interacción y la planificación.
5. Facilitación de la interacción social
Convivir con una mascota crea oportunidades para ampliar la red de apoyo social. Especialistas señalan que actividades como pasear al perro o compartir tiempo con un animal doméstico favorecen el contacto casual con otras personas, ayudando a derribar barreras de aislamiento. La mascota puede actuar como catalizador de encuentros y conversaciones, especialmente para mayores que viven solos.
Además de ofrecer compañía y afecto, las mascotas permiten a los adultos mayores abrirse a nuevas relaciones, convirtiendo la rutina diaria en una experiencia más activa y conectada con su entorno.