La cábala de Mauricio Pochettino ya quedó definida para el Mundial: el entrenador argentino mantendrá el conjunto azul marino que usó en las dos victorias de Estados Unidos, una decisión en la que se mezclan preferencia personal, superstición futbolera y una imagen de banda que empieza a asociarse al avance del equipo hacia la fase eliminatoria.
La selección masculina estadounidense ganó sus dos partidos de la fase de grupos con ese mismo atuendo en la línea de cal: el 4-1 ante Paraguay en el debut y el 2-0 frente a Australia, resultado que aseguró la clasificación a dieciseisavos con un encuentro todavía por disputar, según The Athletic.
La pregunta sobre qué viste Pochettino, instalada incluso entre figuras del fútbol como Wayne Rooney, tuvo una respuesta concreta: se trata de un conjunto de Hugo Boss.
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La firma informó al medio que preparó dos versiones específicas del modelo, confeccionadas en lana virgen liviana azul marino y personalizadas con la insignia de la Federación de Fútbol de Estados Unidos.
El look se completa con una camiseta blanca, pantalones de pierna ancha del mismo tono, una sobrecamisa y zapatillas blancas Nike. De acuerdo con un vocero de la federación, la elección del vestuario corresponde por completo al técnico argentino.
El mismo atuendo seguirá ante Turquía
La continuidad del conjunto ya quedó decidida para el tercer partido. "Usará el mismo atuendo en el tercer encuentro“, dijo un portavoz de U.S. Soccer citado por la publicación. “¿Por qué? Hizo referencia a la filosofía de Crash Davis: nunca hay que interferir con una racha ganadora“.
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La prenda, además, puede lavarse. Eso evita que el cuerpo técnico deba elegir entre la higiene y la cábala si el seleccionado sigue avanzando, ya que el personal de la federación puede conservar en condiciones el uniforme de partido del entrenador.
Antecedentes de una superstición con traje
La relación entre superstición y fútbol no es nueva, y en el caso de Pochettino tiene antecedentes claros. El diario recordó que en agosto de 2018, cuando dirigía a Tottenham Hotspur, apareció en Old Trafford con un conjunto azul marino entallado mientras su equipo vencía 3-0 a Manchester United.
Después de aquel triunfo, el argentino explicó ante cámaras de Sky Sports el lugar que podía ocupar la ropa en una racha positiva: “Puede que el traje esté ayudando. ¡Con traje o con chándal me veo bien! ¡Soy guapo! El domingo volveré a usar el traje, aunque quizá con una camisa de otro color”.
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Un recurso repetido en un deporte atravesado por rituales
La semana siguiente dejó de lado esa combinación azul marino y eligió una camisa blanca para la visita a Watford. Tottenham perdió 2-1.
La asociación entre una cosa y la otra puede ser casual, pero el episodio quedó como uno de esos detalles que un entrenador no suele olvidar.
Por eso, ocho años después, no resultó extraño que repitiera la misma fórmula durante las dos victorias mundialistas de Estados Unidos. Para un técnico atento a la sastrería y, al mismo tiempo, habituado a la lógica irracional del juego, no tuvo demasiados incentivos para cambiar una imagen que coincidió con los triunfos.
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La superstición también atraviesa a la estructura de U.S. Soccer más allá del seleccionado masculino. Según The Athletic, la entrenadora de la selección femenina Emma Hayes empezó a usar una gorra de Hello Kitty en el amistoso de abril frente a Japón en Commerce City, Colorado, y el accesorio terminó convertido en amuleto a medida que se acumularon las victorias.
El medio señaló que las versiones comerciales de la colección de Hugo Boss, sin el escudo bordado de la federación estadounidense, estarán disponibles en tiendas de Estados Unidos y Europa.
Si el equipo supera a Turquía el jueves, el conjunto azul de Pochettino puede dejar de ser solo una elección de vestuario para convertirse en una de las imágenes más reconocibles de la campaña estadounidense en el Mundial.
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