Las autoridades informaron que los dos adolescentes responsables del tiroteo en el Centro Islámico de San Diego mantenían un manifiesto en el que expresaban odio hacia distintas religiones y razas.
La investigación, liderada por la Oficina Federal de Investigación (FBI), permitió descubrir dicho manifiesto y un arsenal de más de 30 armas en las viviendas de los sospechosos, de acuerdo con lo informado por Mark Remily, jefe del FBI en San Diego, en una conferencia de prensa.
Un manifiesto con mensajes de odio y una variedad de armas en los domicilios allanados
El agente especial Remily relató que se incautaron más de 30 armas de fuego: pistolas, rifles y escopetas, además de una ballesta, equipo táctico y municiones, en las residencias vinculadas a los jóvenes.
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Fuentes de la investigación citadas por CNN revelaron que una de las armas utilizadas presentaba grabados con mensajes de odio. Además, confiscaron dispositivos electrónicos que las autoridades analizan.
Por otro lado, se recuperó un “manifiesto” que abarca “una amplia gama de razas y religiones”. Respecto a ello, el agente explicó: “En el vehículo que usaban, también identificamos escritos y diversas ideologías que describían creencias religiosas y raciales sobre cómo imaginaban que debía ser el mundo. Estos individuos no discriminaban a quién odiaban”.
Remily afirmó que el FBI se niega a darles a esos individuos una plataforma para intentar imponer sus creencias de odio a otros y que, por ese motivo, no les otorgará credibilidad. También aseguró: “Dedicamos todos los recursos del FBI a analizar el manifiesto y a determinar qué motivó este ataque y, sobre todo, cómo evitar otros futuros”.
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La radicalización en línea
De acuerdo con Associated Press y ABC 7, se cree que Cain Clark y Caleb Vazquez fueron los tiradores responsables del ataque. Clark era estudiante de secundaria, cursaba sus estudios en línea y planeaba graduarse al mes siguiente. No registraba antecedentes disciplinarios en su escuela.
El FBI tiene la hipótesis de que los adolescentes, de 17 y 18 años, se conocieron por internet y compartían una visión de odio hacia múltiples grupos religiosos y étnicos. Remily puntualizó que el proceso de radicalización ocurrió en línea, aunque las pesquisas continúan para esclarecer detalles del vínculo.
“Seguimos revisando toda esa información, pero creemos que se conocieron en línea y, a través de esa comunicación, descubrieron que ambos residían en el área de San Diego. Se hicieron conocidos o socios y tuvieron contacto en persona en ese momento. Pero en cuanto a cómo se produjo la radicalización, todavía lo estamos investigando”, detalló el agente.
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Las autoridades informaron que no existía una amenaza específica previa contra el Centro Islámico de San Diego, la mezquita más grande de la ciudad, pero señalaron que los atacantes habían adoptado una “retórica de odio generalizada”.
Además, indicaron: “Las víctimas que murieron estaban allí para ayudar a otros, para integrarse en una comunidad que se unía en paz. En cambio, se encontraron con adolescentes que creyeron, erróneamente, que no pertenecían a ese lugar por su aspecto o creencias”.
La búsqueda de uno de los sospechosos inició antes del incidente
El operativo policial comenzó horas antes del ataque, cuando la madre de uno de los sospechosos denunció que su hijo estaba desaparecido, armado y con su vehículo. Las fuerzas de seguridad utilizaron lectores automáticos de matrículas para rastrear el automóvil hasta un centro comercial.
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La policía descubrió que el joven vestía ropa de camuflaje y que estaba con un amigo. Mientras los agentes entrevistaban a la madre, se recibieron los primeros reportes del tiroteo en la mezquita, según detalló Associated Press.
En la conferencia, se cuestionó cómo, pese a la tecnología disponible y la llamada previa, las autoridades no localizaron a los responsables antes de que ocurriera el ataque.
El policía explicó: “No teníamos una comprensión completa de la conexión entre el sospechoso 1 y el sospechoso 2. La madre del sospechoso 1 nos llamó y, a medida que empezó a comprender las circunstancias de la situación de su hijo y a proporcionarnos información, los detalles ampliaron nuestra evaluación de la amenaza y nuestra comprensión de la situación. Pasamos de considerar a un individuo fugado con tendencias suicidas a un posible homicida”.
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Tras el incidente, los sospechosos fueron hallados sin vida cerca del lugar del ataque, después de quitarse la vida dentro de un vehículo.