Amin Abdullah, padre de ocho hijos y guardia de seguridad del Centro Islámico de San Diego, fue asesinado mientras protegía la vida de más de una docena de niños y del personal que se encontraba en el interior del edificio, una acción que la comunidad y las autoridades han calificado como determinante para evitar una tragedia mayor, reportó NBC News.
La Policía de San Diego informó que el ataque ocurrió poco antes del mediodía, cuando dos adolescentes ingresaron armados y abrieron fuego. Hasta el momento, las autoridades confirmaron que los dos sospechosos, de 17 y 18 años, murieron por heridas autoinfligidas después del ataque.
El hecho se investiga como un crimen de odio y fuentes de ABC News declararon que en el vehículo de los agresores se hallaron escritos con retórica antimusulmana.
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El accionar heroico de Abdullah en el tiroteo y el impacto en la comunidad
Según The Washington Post, el director del centro explicó que, antes de morir, Abdullah alertó a los docentes de la escuela anexa a la mezquita para que aseguraran las puertas de las aulas. De acuerdo con su testimonio, este aviso resultó decisivo y permitió resguardar la vida de numerosos estudiantes y profesores.
Además, indicó en una conferencia de prensa que, sin la alerta de la víctima, los sospechosos habrían tenido acceso a todas y cada una de las aulas durante el tiroteo del martes.
El guardia era conocido por su amabilidad y su compromiso con la seguridad de quienes asistían a la mezquita. Era el primer rostro que veían fieles y visitantes, y su presencia diaria se volvió parte esencial de la vida comunitaria, reportó BBC.
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El portavoz del Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR) de San Diego, Tazheen Nizam, afirmó: “Amin era querido por todos; estaba allí día tras día, siempre sonreía, daba la bienvenida a todos, especialmente a los niños que acudían a la escuela. Era un ejemplo a seguir. Es un verdadero héroe, un mártir”.
Por su parte, el jefe de la policía de San Diego, Scott Wahl, señaló ante los medios: “Sus acciones fueron heroicas, sin duda salvó vidas”. En paralelo, el CAIR destacó que Abdullah “arriesgó su vida para alertar a la escuela y a quienes estaban dentro sobre el atacante activo. Es la definición de héroe que entregó su vida por los demás”.
Diversas plataformas de recaudación de fondos han reunido más de USD 1,4 millones para su familia, informó NBC News. El encargado de la recaudación de fondos sostuvo: “No huyó. Se mantuvo firme. En pocas palabras: Amin se interpuso entre los pistoleros y todos los que estaban dentro”.
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Personas que conocían a Abdullah declararon a medios estadounidenses que él cuidaba de la comunidad. Otros lo describieron en redes sociales como “el hombre más amable que jamás conocerás”.
Sam Hamideh, cuyo hijo asiste a la escuela contigua al Centro Islámico, declaró a KGTV que Abdullah habría hecho cualquier cosa por ayudar a quienes se encontraban dentro: “Incluso cuando el día iba mal, podías sonreír... tenía ese tipo de corazón y siempre se preocupaba de verdad”.
Otras víctimas del tiroteo: Mansour Kaziha y Nader Awad
Además de Amin Abdullah, las otras dos víctimas identificadas fueron Mansour Kaziha y Nader Awad, ambos miembros activos de la comunidad islámica local. Según NBC News y ABC News, Kaziha era conocido como “Abu el Ezz”, o padre de Ezz, apodo asociado a su hijo menor, Ezzat. Administró la tienda del centro religioso durante casi 40 años y tenía cinco hijos y catorce nietos.
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La nuera de Kaziha, Gaytan, explicó que su suegro fue esencial en su aprendizaje sobre el Islam y la acompañó en distintas etapas de su vida. Recordó: “Todo aquel que alguna vez puso un pie en la mezquita conoció a Abu el Ezz. Era la persona más acogedora y afectuosa del mundo”.
Además, agregó: “Él era mi padre, ¿sabes? Sin duda alguna, era mi padre. Me cuidó y quería mucho a mis hijos, y mis hijos lo querían mucho a él. Sigue siendo un shock. Todavía no sé si comprendemos del todo lo que pasó”.
Nader Awad también perdió la vida durante el ataque mientras intentaba poner a salvo a otros fieles. De acuerdo con CAIR, recogido por ABC News, Awad “alejaba a los miembros de la comunidad de las balas y salvaba vidas”.
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En una conferencia de prensa, el director del centro relató que la víctima asistía a las oraciones diarias en la mezquita y que su esposa trabaja como maestra en la escuela.
“Cuando oyó los disparos, corrió a proteger a la comunidad y se unió a Mansour Kaziha. Murieron juntos. Intentaron proteger a la comunidad, pero lamentablemente sacrificaron sus vidas para resguardar a todos dentro del centro”, explicó.
Por otro lado, en un comunicado conjunto, el Centro Islámico de San Diego, CAIR San Diego, el Consejo de Liderazgo Musulmán, la Alianza para el Avance de los Nuevos Estadounidenses (PANA) y la Sociedad Musulmana Estadounidense (MAS) afirmaron: “Los tres [Amin Abdullah, Mansour Kaziha y Nader Awad] protegieron a los niños dentro del centro y la escuela. No cabe duda de que las víctimas habrían sido mucho mayores sin su heroísmo”.
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