El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este jueves que la reunión en la Casa Blanca con su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, “transcurrió muy bien” y confirmó que ambos gobiernos avanzarán en nuevas conversaciones centradas en comercio y aranceles. El encuentro se desarrolló a puertas cerradas y se extendió durante más de dos horas en Washington.
Tras la reunión, Trump publicó un mensaje en Truth Social en el que destacó el tono del intercambio y calificó a Lula como un presidente “muy dinámico”.
“Acabo de concluir mi reunión con Luiz Inácio Lula da Silva, el muy dinámico presidente de Brasil. Discutimos muchos temas, incluido el comercio y, específicamente, los aranceles. La reunión transcurrió muy bien”, escribió el mandatario estadounidense.
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Trump agregó además que representantes de ambos gobiernos volverán a reunirse para discutir “elementos clave” de la relación bilateral.
“Se programarán reuniones adicionales en los próximos meses, según sea necesario”, señaló.
El encuentro se produjo en un momento de tensión entre Washington y Brasilia, especialmente por las disputas comerciales surgidas tras el regreso de Trump a la Casa Blanca. El gobierno estadounidense había impuesto aranceles del 50% a productos brasileños y vinculó esas medidas al proceso judicial contra el ex presidente Jair Bolsonaro, aliado político del republicano.
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Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión por liderar un intento de golpe de Estado contra Lula, una situación que provocó fuertes cruces diplomáticos entre ambos países durante el último año.
Aunque el vínculo bilateral atravesó meses de deterioro, las relaciones comenzaron a recomponerse tras encuentros previos entre Trump y Lula en la Asamblea General de Naciones Unidas y posteriormente en Malasia. Desde entonces, ambos gobiernos retomaron contactos diplomáticos y conversaciones telefónicas para intentar estabilizar el vínculo.
La reunión en Washington también estuvo atravesada por diferencias sobre política exterior. Brasil cuestionó posiciones estadounidenses respecto de Irán, las presiones contra Cuba y el operativo militar que terminó con la captura del narcodictador Nicolás Maduro en Venezuela.
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Pese a esas diferencias, ambos gobiernos mantienen interés en ampliar la cooperación en áreas estratégicas. Entre los temas abordados aparecen la lucha contra organizaciones criminales transnacionales, el intercambio de inteligencia y el acceso a minerales críticos.
Funcionarios de ambos países trabajan actualmente en mecanismos conjuntos contra redes de narcotráfico, lavado de dinero y tráfico de armas. Además, Estados Unidos busca fortalecer su acceso a minerales estratégicos presentes en territorio brasileño, especialmente tierras raras utilizadas en industrias tecnológicas, energéticas y militares.
Brasil posee una de las mayores reservas mundiales de esos recursos, considerados clave para reducir la dependencia estadounidense de China en las cadenas globales de suministro.
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La posibilidad de que Washington designe como organizaciones terroristas extranjeras a las facciones criminales brasileñas Primer Comando de la Capital y Comando Vermelho también genera preocupación dentro del gobierno de Lula. Sectores políticos y académicos brasileños consideran que una decisión de ese tipo ampliaría la capacidad de intervención estadounidense en asuntos internos del país sudamericano.
Otro episodio reciente que tensó el vínculo fue la expulsión de un policía brasileño asignado en Miami, medida que llevó posteriormente a Brasil a retirar las credenciales de un funcionario estadounidense en Brasilia.
La reunión en la Casa Blanca inicialmente iba a incluir acceso de periodistas al Despacho Oval, aunque finalmente el encuentro se realizó sin cobertura de prensa. Fuentes brasileñas indicaron que Lula solicitó que cualquier interacción pública ocurriera únicamente después de las conversaciones con Trump.
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El viaje de Lula a Washington ocurre además en un contexto político complejo dentro de Brasil. En los últimos días, el mandatario sufrió reveses legislativos vinculados a decisiones judiciales y nombramientos para el Supremo Tribunal Federal, mientras continúa preparando una eventual candidatura presidencial para 2026.
Pese a las diferencias acumuladas en los últimos meses, el mensaje posterior de Trump mostró un tono de acercamiento y dejó abierta la posibilidad de nuevas negociaciones entre ambos gobiernos en materia comercial y estratégica.
(Con información de EFE y AFP)
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