Miami y Cuba viven una reconfiguración de los flujos migratorios y comerciales tras la entrada en vigor del Decreto-Ley 108 vigente en Cuba desde el 21 de abril de 2026. La nueva legislación, presentada por el gobierno cubano como una modernización aduanera, impone controles mucho más estrictos y centralizados, lo que incrementa la preocupación de miles de familias y empresas del sur de Florida que dependen de estos canales para hacer llegar ayuda esencial a sus allegados en la isla.
Según reportes de medios estadounidenses como el Miami Herald, periódico estadounidense, y análisis del CiberCuba News, medio digital independiente, la normativa otorga a la Aduana General de la República facultades ampliadas para inspeccionar, retener y confiscar equipaje, paquetes y mercancías enviadas desde el exterior.
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El resultado inmediato es una mayor incertidumbre, demoras y riesgo de pérdidas definitivas para quienes envían o llevan artículos personales y de apoyo humanitario.
Qué cambia, quiénes resultan afectados
El nuevo marco legal redefine la función de la aduana: de ente regulador pasa a ejercer un control directo sobre viajeros, cargas y operaciones en frontera. La ley, publicada oficialmente en enero y vigente desde abril, permite a la máxima autoridad aduanera crear o eliminar unidades, autorizar regímenes especiales y decidir el destino de los bienes.
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Las consecuencias se sienten de inmediato en Miami, principal punto de salida de vuelos y paquetes hacia Cuba. Empresas de mensajería y residentes consultados por el Miami Herald describen un incremento de las inspecciones exhaustivas y una reducción de los márgenes para el ingreso de artículos destinados a familiares, lo que impacta la vida cotidiana de la diáspora cubana.
Dónde se concentran los controles y cómo operan
La nueva ley institucionaliza procedimientos de inspección mucho más estrictos en aeropuertos y puertos. El uso obligatorio de controles radiológicos, perros detectores y videovigilancia en áreas aduaneras es parte de la estrategia estatal. Según CiberCuba News, “el sistema permite incluso impedir el embarque de un pasajero que se niegue a ser inspeccionado”.
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Las sanciones se agravan: llevar drones, GPS, propaganda política o mercancías para terceros puede derivar en multas de hasta tres veces el valor de la carga y la confiscación total.
Un cambio central es la prohibición explícita de importar bienes para terceros fuera del equipaje personal. Esta medida golpea directamente al sistema informal de “mulas”, un mecanismo relevante para abastecer a familias y pequeños negocios en la isla.
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Según el portal Havana Times, la política favorece la concentración estatal y dificulta la subsistencia de quienes dependen de los envíos para sortear la crisis interna.
Cuándo y por qué se implementa, según las autoridades
El gobierno cubano justifica la nueva normativa como parte de un proceso de “mejora institucional” y alineación con estándares internacionales. En declaraciones recogidas por CiberCuba News, la Aduana General de la República sostiene que el enfoque central es “garantizar la seguridad de la sociedad socialista”, lo que en la práctica se traduce en mayor vigilancia y control político.
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El decreto reemplaza 41 regulaciones previas y otorga a la aduana poderes similares a los de una fuerza policial, permitiéndole actuar ante supuestos delitos y controlar almacenes, vehículos y personas en todo el territorio.
Repercusiones en la comunidad y respuestas en Estados Unidos
Las reacciones de la comunidad cubanoamericana en Florida han sido de alarma. Empresas de envío reportan una disminución en la cantidad de paquetes despachados y más consultas sobre los riesgos de decomiso. Líderes comunitarios y organizaciones humanitarias han solicitado a las autoridades estadounidenses intervenir diplomáticamente para garantizar la continuidad de la ayuda.
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El Miami Herald señala que la situación se agrava en un contexto donde la mayoría de las familias en la isla depende de estos envíos ante la escasez generalizada Las sanciones de Estados Unidos sobre el gobierno cubano han intensificado las restricciones en los intercambios comerciales.
En este contexto, desde Washington se han tomado medidas adicionales: un decreto firmado en enero de 2026 por la administración estadounidense permite imponer aranceles adicionales a productos de países que vendan petróleo a Cuba, como parte de la estrategia de presión sobre el régimen. Esta medida suma complejidad para quienes comercian o viajan entre ambos países.
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Pese al endurecimiento general, el Ministerio de Finanzas de Cuba ha extendido la exención de aranceles para la importación de alimentos, medicinas y productos de higiene en envíos no comerciales, hasta un valor de $500 o 50 kg.
Estas facilidades no compensan el impacto del nuevo régimen para quienes necesitan enviar bienes más allá de esas categorías o en cantidades mayores.
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