El presidente de downstream, midstream y químicos de Chevron, Andy Walz, recomendó a la población de Estados Unidos reducir la utilización del automóvil para enfrentar los altos valores del combustible. Según declaraciones recogidas por CBS News, el ejecutivo afirmó que “la gente debería tratar de conducir menos y ahorrar energía” en un contexto marcado por el encarecimiento global de la gasolina.
La principal petrolera estadounidense considera que el ahorro individual constituye una de las pocas alternativas inmediatas para contrarrestar el impacto del conflicto con Irán en el mercado energético.
Walz subrayó ante CBS News que no existe una “solución rápida” para revertir la tendencia alcista mientras el precio internacional del crudo se mantenga elevado. En sus palabras, “es un mercado global para el crudo. Tenemos producción local, lo que ayuda a moderar el precio para los estadounidenses, pero si esto se prolonga, la situación podría empeorar”.
La cotización del barril de Brent se estabilizó en torno a los 100 dólares, cifra que no se registraba desde crisis energéticas previas, y que se explica por la fuerte reducción del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz.
Estrategias oficiales y contexto internacional
Funcionarios de la administración Trump reconocieron el efecto del conflicto en los precios del combustible, asegurando que se trata de una “situación temporal” y que el gobierno trabaja para contenerla.
Según informó Fox Business, el vicepresidente JD Vance destacó que Estados Unidos produce más petróleo que cualquier otro país, lo que permite amortiguar en parte el impacto local respecto a otras naciones dependientes del petróleo de Medio Oriente.
En los últimos días, el ejecutivo federal liberó cientos de millones de barriles de las reservas estratégicas para apuntalar la oferta nacional y frenar la escalada de precios, según datos de la Agencia de Información Energética (EIA).
El propio Walz advirtió en CBS News sobre posibles problemas en la cadena de suministro global si la crisis se prolonga. “Estados Unidos depende en mayor medida de la producción local, pero países de Asia y otras regiones requieren crudo de Medio Oriente. Ya no pueden obtenerlo, refinarlo ni elaborar los productos esenciales; algunos están quedándose sin reservas”, expresó el directivo, citando la gravedad de la situación fuera de las fronteras estadounidenses.
Impacto en el consumidor y reacción política
El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó los USD 3,84 por galón en abril, frente a los USD 2,92 de hace apenas un mes, según cifras de la American Automobile Association (AAA). La percepción pública refleja inquietud: una encuesta de Reuters-Ipsos indica que casi siete de cada diez estadounidenses temen que los precios sigan subiendo a corto plazo.
Las declaraciones de Walz se producen en medio de un debate político intenso. Sectores opositores piden subsidios y controles de precios, mientras el oficialismo insiste en que los costos actuales responden a objetivos de seguridad nacional y a la interrupción del comercio petrolero con Irán.
Walz, por su parte, insistió en que el ahorro energético y la moderación en el consumo son medidas necesarias ante la volatilidad global, destacando la vulnerabilidad de los sistemas de abastecimiento internacionales.
Producción local y antecedentes de crisis
De acuerdo con la EIA, Estados Unidos incrementó su producción interna en los últimos años, logrando cubrir gran parte de la demanda nacional y reduciendo su dependencia de las importaciones.
Sin embargo, el bloqueo parcial del Estrecho de Ormuz, que transporta cerca del 20 % del suministro mundial de petróleo y gas, mantiene la presión sobre los mercados y restringe la disponibilidad internacional. El precio del Barril Brent no superaba los 100 dólares desde crisis previas, afectando a sectores clave como el transporte, la logística y la agricultura.
Mientras persista la tensión geopolítica, tanto Chevron como las autoridades federales recalcan la importancia de conservar energía y ajustar hábitos de consumo para atravesar la coyuntura.
El futuro inmediato del mercado dependerá, según fuentes oficiales y empresariales, de la evolución del conflicto y de la capacidad de Estados Unidos para sostener la oferta interna frente a los desafíos del comercio global.