En noviembre de 2025, Frontenac, la pequeña localidad de Kansas con 3.000 habitantes, inauguró su primera biblioteca pública gracias a una histórica donación anónima de USD 4,6 millones.
La aportación, proveniente del legado de Jeanette y Richard Tavella, permitió no solo la construcción del edificio, sino también la superación de obstáculos legales: la existencia de una ley estatal de 1984, poco conocida, limitaba el capital que los municipios podían recibir para bibliotecas.
Desde el inicio, el Ayuntamiento sorteó esta traba con el impulso del administrador municipal John Zafuta, quien, en plena pandemia de coronavirus, testificó ante una comisión legislativa para habilitar el uso pleno de la herencia.
Finalmente, la derogación fue aprobada por unanimidad, lo que destrabó el proyecto y marcó un antes y un después para la comunidad, según informó la cadena estadounidense de noticias CBS News.
El nuevo centro cultural y su impacto inmediato
La biblioteca de Frontenac alberga hoy más de 17.000 títulos, además de actividades para todas las edades: clubes de lectura, narraciones infantiles y clases culinarias para adolescentes. En el mismo predio funcionan la cafetería McKay Street Coffeehouse y el museo Heritage Hall, completamente dedicado a la historia local.
Al frente del establecimiento se encuentra el director Seth Nutt, historiador y docente oriundo de Frontenac.
Según Nutt, ejercer este cargo significó devolverle algo concreto a su ciudad natal: “Cuando surgió la oportunidad de ponerle el corazón a mi comunidad como director, supe que debía dar ese salto de fe”.
El propio Nutt destaca el cambio generado por la apertura: ahora, nuevos y antiguos residentes encuentran en la biblioteca un punto de encuentro regular. Explicó: “La localidad no sabía lo que se estaba perdiendo hasta la llegada del centro”.
El equipo que llevó adelante el proyecto
La gestión y construcción de la biblioteca requirieron un esfuerzo coordinado. Jayme Mjelde, secretaria municipal, lideró junto a Nutt y otros vecinos cada etapa: “Ha sido una tarea enorme, pero increíblemente significativa. Es asombroso haber formado parte de esto desde el principio hasta el final”, afirmó.
La concreción de la biblioteca se vivió como un logro colectivo y motivó el compromiso de toda la comunidad.
El caso de la herencia Tavella tuvo trazos enigmáticos. No existen obituarios públicos ni familiares directos reconocidos de la pareja, que tras crecer en Frontenac migró a Kansas City. Jeanette trabajó como bibliotecaria hasta 2019 —año de su fallecimiento— y Richard murió en 2018.
El investigador de la historia fue Nutt, quien identificó la tumba del matrimonio cerca de la biblioteca y reconstruyó parte de su vida por un hallazgo fortuito: un álbum de fotografías y el testimonio de la hija de unos viejos amigos. “Fui la niña de las flores en su boda”, recordó la mujer a Nutt.
Reacciones y perspectivas en la comunidad
La biblioteca superó interrogantes iniciales sobre su necesidad. Justin Ziesenis, teniente de bomberos y supervisor de obras, asistió junto a su hija a la apertura y relató a CBS News: “Una vez que ves cómo se involucra la comunidad, comprendemos realmente cuánto la necesitábamos”.
Para muchos habitantes, la biblioteca ahora es indispensable.
La presencia activa de jóvenes acrecienta su papel educativo. Rylinn Girth-Barnow, estudiante de octavo grado de educación secundaria, subrayó: “El espacio atrae a más personas y motiva a los estudiantes a leer”.
El equipo gestor considera que el proyecto apenas comienza. “No sabemos aún el verdadero potencial ni de qué manera influirá en las generaciones futuras”, sostuvo Nutt. El homenaje a los Tavella permanece vigente: “Quiero que estén orgullosos de lo que hemos construido”, afirmó el director.