
La ciudad fronteriza de Brownsville, ubicada en el Valle del Río Grande, ha sido recientemente señalada con una distinción nada deseada: es la ciudad menos saludable de Estados Unidos. Esta clasificación, elaborada por el sitio web de finanzas personales WalletHub, coloca a Brownsville en el último lugar de una lista que evaluó a las 182 principales ciudades del país. La falta de espacios verdes y el acceso limitado a servicios de salud han sido factores determinantes en este resultado, afectando de manera directa el bienestar de quienes habitan en esta urbe texana.
El impacto de esta clasificación no se limita a Brownsville. En el contexto regional, el sur de Texas aparece reiteradamente en los puestos más bajos del ranking. De las 16 áreas metropolitanas del estado incluidas en el análisis, solo cuatro lograron posicionarse en la mitad superior de la lista. Las 12 restantes, entre ellas Corpus Christi y Laredo, se ubicaron firmemente en el grupo de las ciudades menos saludables del país, evidenciando un patrón preocupante en la región sur texana.
Para llegar a estos resultados, WalletHub desarrolló una metodología basada en la recopilación y ponderación de datos provenientes de diversas fuentes oficiales y privadas. El análisis se centró en cuatro grandes indicadores, denominados por la organización como “dimensiones clave”: atención médica, alimentación, actividad física y acceso a espacios verdes. Cada ciudad fue evaluada en función de estos criterios, recibiendo una puntuación específica para cada uno. La muestra incluyó a las 150 ciudades más pobladas de Estados Unidos, además de al menos dos de las más grandes de cada estado, con el objetivo de garantizar representatividad incluso en los estados menos poblados.

El proceso de evaluación consideró aspectos tan variados como el costo de una consulta médica, la disponibilidad de frutas y verduras, el porcentaje de adultos que practican actividad física y la cantidad de espacios verdes accesibles para la población. Según Chip Lupo, analista de WalletHub, “el lugar donde vive la gente puede influir mucho en su capacidad para mantenerse sana”. Por eso, el análisis premió a aquellas urbes que logran ofrecer acceso fácil a servicios médicos de calidad, infraestructura recreativa y alimentos saludables.
Brownsville obtuvo las peores calificaciones en varios de estos indicadores clave, lo que la llevó al fondo de la lista nacional. En el apartado de actividad física, la ciudad registró el puntaje más bajo de todas las evaluadas. También se ubicó en la penúltima posición en los rubros de atención médica y alimentación. Además, Brownsville quedó en el puesto 172 en el acceso a espacios verdes, un factor que contribuyó directamente a su mala ubicación en la clasificación general. Estos déficits pueden explicar, en parte, que Brownsville esté entre las cinco ciudades con menor porcentaje de adultos físicamente activos en el país.
El análisis de WalletHub revela que la falta de espacios verdes y de instalaciones recreativas limita las posibilidades de los habitantes de Brownsville para llevar una vida activa y saludable. Esta carencia, sumada al bajo acceso a servicios médicos y opciones alimenticias saludables, crea un panorama difícil para revertir las tendencias negativas en salud en la ciudad. Con una población cercana a los 195.000 habitantes, Brownsville enfrenta desafíos estructurales que demandan respuestas integrales por parte de las autoridades locales y estatales.
La situación de otras ciudades del sur profundo de Texas tampoco resulta alentadora. Laredo, por ejemplo, ocupó el último lugar nacional en acceso a consejeros de salud mental, con una disponibilidad nueve veces menor por habitante que ciudades como Worcester (Massachusetts), Missoula (Montana), Colorado Springs (Colorado), Richmond (Virginia) y Manchester (Nuevo Hampshire), todas ellas empatadas en el primer puesto de este indicador. Además, Laredo figuró en la penúltima posición respecto a la cantidad de restaurantes saludables por habitante, lo que refuerza la tendencia negativa en materia de salud pública en la región.

En contraste, solo un pequeño grupo de ciudades texanas logró posicionarse en la mitad superior del ranking de WalletHub. Austin destacó como la ciudad con mejor acceso a dietistas y nutricionistas per cápita, empatando en el primer lugar nacional en este aspecto. Por su parte, Plano, un suburbio de Dallas con un perfil acomodado, alcanzó el tercer lugar en la tasa de mortalidad prematura, reflejando mejores condiciones de salud general. Otras urbes como Houston y Dallas también se ubicaron en posiciones relativamente mejores, aunque sin alcanzar los primeros puestos de la lista.
El ranking completo de las ciudades texanas según WalletHub fue el siguiente: Austin (9), Plano (63), Houston (70), Dallas (83), San Antonio (101), Fort Worth (116), Lubbock (130), Garland (133), El Paso (136), Arlington (145), Irving (147), Grand Prairie (154), Amarillo (162), Corpus Christi (175), Laredo (180) y Brownsville (182). Esta distribución deja en evidencia la concentración de bajas calificaciones en el sur del estado.
McAllen, la segunda ciudad más grande del Valle del Río Grande y nombrada la segunda urbe con mayor índice de obesidad del país, no fue considerada en la clasificación de WalletHub sobre las ciudades más y menos saludables de Estados Unidos.
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