(Enviado especial a Miami, Estados Unidos) Donald Trump lanzó hoy en Miami la iniciativa Escudo de las Américas, una alianza regional apoyada por mandatarios de doce países que tiene como principal objetivo enfrentar a los carteles de la droga asociados con el terrorismo de Irán y la constante ofensiva comercial de China.
La alianza es inédita porque combina la acción diplomática anunciada por Trump a través del Escudo de las Américas con un acuerdo militar firmado hace dos días por el Pentágono y veinte países de la región.
En la actual coyuntura global, a Washington le interesa combatir un crimen trasnacional en sistemático ascenso: la profunda relación que une a los carteles de la droga de América Latina con las células encubiertas del grupo terrorista Hezbollah, que operan en la región por cuenta y orden de Teherán.
En este contexto, Trump desplegó cuatro conceptos esenciales de su corolario a la Doctrina Monroe, que exhiben su agenda geopolítica para la región.
El líder republicano, en un discurso de 40 minutos con referencias directas a Irán, Cuba, México y Venezuela, sostuvo:
-“Durante décadas, los líderes de esta región han permitido que grandes extensiones de territorio en el hemisferio occidental caigan bajo control directo de las pandillas transnacionales, que se apoderaron de áreas de sus países”.
-"No vamos a permitir que eso suceda. Los ayudaremos a enfrentar a los carteles sanguinarios que imponen su voluntad mediante el asesinato, la tortura, la extorsión, el narcotráfico, el soborno y el terror”.
-“La única forma de derrotar a estos enemigos es desatando el poder de nuestros ejércitos. Tenemos que usar nuestro ejército. Ustedes tienen que usar el suyo".
-“El corazón de nuestro acuerdo es un compromiso de usar fuerza militar letal para destruir los siniestros carteles y redes terroristas de una vez por todas”.
En cerrado silencio escuchaban los 12 mandatarios de América Latina. El líder republicano nombró a cada uno de ellos, que ocuparon las primeras dos filas de un pequeño salón del hotel Trump Doral.
Javier Milei -Argentina-, Rodrigo Paz -Bolivia-, José Antonio Kast -Chile-, Rodrigo Chaves -Costa Rica-, Luis Abinader -República Dominicana-, Daniel Noboa -Ecuador-, Nayib Bukele -El Salvador-, Tito Asfura -Honduras-, Mohamed Irfaan Alí -Guyana-, José Mulino -Panamá-, Santiago Peña -Paraguay- y Kamla Persad-Bissessar -Trinidad y Tobago- son los socios fundadores de la iniciativa Escudo de las Américas.
La arquitectura diplomática y militar del Escudo de las Américas fue diseñada por Marco Rubio -secretario de Estado- y Pete Hegseth -secretario de Guerra- bajo las órdenes directas de Trump.
Rubio mantuvo diálogo directo con los cancilleres de los doce países para explicar la posición diplomática de la Casa Blanca, mientras que Hegseth organizó hace dos días la Conferencia de las Américas contra los carteles, que estableció la estructura militar que se aplicará para combatir al narcoterrorismo.
Cuando Trump terminó su discurso, convocó a Rubio.
El secretario de Estado explicó en inglés los objetivos del Escudo de las Américas, y al promediar su participación le preguntó al presidente de Estados Unidos si podía hablar en español.
Trump se encogió de hombros y le sonrió.
“Estos son países que tienen una gran población, mucho potencial y queremos ser sus socios”, sostuvo Rubio.
El aplauso de los presidentes fue espontáneo.
Rubio coronó así un silenciosa victoria política en la Casa Blanca: el secretario de Estado es cuestionado por JD. Vance -vicepresidente de los Estados Unidos-, que critica entre bambalinas su estrategia frente al conflicto con Irán.
Trump permitió que Rubio ocupara el centro del escenario ante los 12 presidentes de América Latina: Vance no fue invitado al lanzamiento del Escudo para las Américas. Y nadie lo menciono: ni Trump.
Antes de concluir la ceremonia, Trump firmó la declaración política que inicia formalmente al Escudo de las Américas.
Esa declaración establece lo siguiente:
“1) Los cárteles criminales y las organizaciones terroristas extranjeras en el hemisferio occidental deben ser demolidos en la mayor medida posible, de conformidad con la legislación aplicable“.
(2) Estados Unidos y sus aliados deberían coordinarse para privar a estas organizaciones de todo control territorial y de acceso al financiamiento o a los recursos necesarios para llevar a cabo sus campañas de violencia.
(3) Estados Unidos entrenará y movilizará a los ejércitos de los países socios para lograr la fuerza de combate más efectiva necesaria para desmantelar los cárteles y su capacidad de exportar violencia y buscar influencia mediante la intimidación organizada
(4) Estados Unidos y sus aliados deben mantener a raya las amenazas externas, incluidas las influencias extranjeras malignas procedentes de fuera del hemisferio occidental".
El punto cuatro de la declaración formal de Trump explicita sin nombrar al principal enemigo global de Estados Unidos: China.