Acusaron a un hombre de 22 años de asesinato agravado tras el hallazgo de tres mujeres muertas en el sur de Utah el miércoles, en un caso que involucra a víctimas sin relación alguna con el sospechoso y genera una alerta entre los vecinos de la región.
La policía identificó al presunto autor como Ivan Miller, originario de Blakesburg, Iowa, a quien localizaron en Colorado gracias al rastreo de uno de los vehículos de las víctimas y fue arrestado al amanecer del jueves sin oponer resistencia, informa el diario británico The Guardian.
El arresto de Miller se produjo tras una persecución que abarcó Utah, Arizona y Colorado. Según la agencia estatal de seguridad pública de Utah, el vehículo rastreado fue finalmente hallado abandonado en Pagosa Springs, Colorado, donde Miller fue encontrado y quedó bajo custodia de la policía local.
Estaba previsto que compareciera por primera vez ante un tribunal en Colorado la tarde del viernes.
Las víctimas fueron identificadas por rango de edad y localización
La investigación determinó que Miller habría matado a una primera mujer en su vivienda en el sur de Utah durante la tarde del miércoles, y luego habría conducido su vehículo hasta un paraje cercano al parque nacional Capitol Reef. Allí, según el comunicado oficial, el sospechoso asesinó a otras dos mujeres que estaban haciendo senderismo juntas.
Posteriormente, Miller huyó de la zona en el vehículo de una de estas últimas víctimas. Un portavoz de la patrulla de carreteras de Utah, el teniente Cameron Roden, afirmó que hasta el momento no se ha identificado ninguna conexión entre Miller y las víctimas, subrayando que todo indica que eran desconocidas para él.
Las autoridades indicaron que las edades de las mujeres fallecidas varían: la primera tenía unos treinta años, la segunda unos sesenta y la tercera, más de ochenta. Hasta el momento no se han difundido sus nombres, ya que se está notificando a los familiares.
La investigación movilizó a la comunidad y provocó medidas extraordinarias
El hallazgo de las dos mujeres muertas en la zona de senderismo se produjo cuando sus maridos, al no recibir noticias, acudieron al lugar y encontraron los cuerpos, explicó Roden a The Guardian. Durante esa misma jornada, la policía localizó a la tercera víctima tras identificar al propietario de un vehículo abandonado junto al sendero.
La situación generó una alerta entre los vecinos de la región. La oficina del sheriff del condado de Wayne recomendó la noche del miércoles que la población “tomara precauciones adicionales, mantuviera las luces encendidas y las puertas aseguradas, y permaneciera en sus hogares o acompañados de otros siempre que fuera posible”.
La inseguridad llevó al distrito escolar del condado de Wayne a suspender las clases el jueves y el viernes. Según el comunicado citado por The Guardian, la decisión se tomó “por precaución y pensando en la seguridad pública y de los estudiantes”.
El distrito agregó que contaría con apoyo de consejeros escolares al regresar la actividad educativa y mantendría informada a la comunidad.
El sospechoso confesó los crímenes y alegó motivos económicos
Durante el transcurso de la investigación, Miller declaró a la policía que en los días previos había atropellado un alce y por ello vendió su camioneta. Según documentos judiciales a los que tuvo acceso The Guardian, el detenido admitió los asesinatos y explicó que actuó porque necesitaba dinero.
En sus palabras: “No me gustó hacerlo, pero era necesario”.
La investigación continúa abierta en manos del departamento de seguridad pública de Utah, en coordinación con otras agencias locales, mientras los laboratorios estatales de criminalística procesan las dos escenas del crimen en las localidades de Lyman y Torrey.
Un hermano del sospechoso, consultado por el periódico estadounidense The New York Times, señaló que Ivan Miller tenía problemas de salud mental, aunque se mostró impactado por el nivel de violencia mostrado en estos hechos.
Las fuerzas de seguridad confirmaron que “varias escenas están siendo intervenidas y analizadas” en Torrey y zonas aledañas. Los agentes del buró estatal de investigación de Utah y de los laboratorios estatales de criminalística permanecen en los lugares de los hechos para reunir pruebas y reconstruir lo ocurrido.