Miles de nadadores, entre ellos funcionarios, periodistas y ciudadanos de todas las edades, se arrojaron el domingo 1 de marzo a las gélidas aguas de Lake Michigan durante el Polar Plunge.
Este evento anual está destinado a recaudar fondos para Special Olympics Illinois y que marca tanto el inicio de marzo como el comienzo del Mes de Concientización sobre Discapacidades del Desarrollo.
El objetivo de esto es sostener programas deportivos y recreativos inclusivos para personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, una tradición que caracteriza a Chicago desde que la ciudad organizó la primera edición mundial de los Juegos Special Olympics en 1968, según informó el diario Chicago Tribune.
En esta vigésima sexta edición, los termómetros del Servicio Meteorológico Nacional registraron una temperatura ambiente de poco más de 20 °F (-6 °C) y una temperatura del agua apenas superior a 34 °F (1 °C).
De acuerdo con los organizadores, unas 4.300 personas participaron en el desafío el 1 de marzo y lograron reunir cerca de USD 1,5 millones, con la meta de alcanzar USD 2 millones en donaciones antes de fin de mes.
Todos los aportes se destinan íntegramente a financiar los programas de Special Olympics Illinois en la ciudad.
Muchos de los participantes demostraron coraje y creatividad: algunos optaron por trajes de baño, mientras otros eligieron disfraces de personajes como The Lorax, un duende o un soldado de Star Wars.
El ingreso al lago fue precedido por una presentación de gaitas y tambores a cargo del grupo Shannon Rovers Irish Pipe Band.
Amy Taylor, directora ejecutiva de Special Children’s Charities, fue contundente y destacó ante los presentes: “Gracias a ustedes, cada dólar que recaudamos se queda en Chicago y va destinado a programas de recreación inclusiva y enriquecimiento de la vida para personas con discapacidad intelectual y del desarrollo”.
El evento, abierto desde niños y niñas preescolares hasta jubilados, reunió también a representantes de distintas instituciones.
Funcionarios electos, bomberos, policías y miembros del elenco de los programas televisivos Chicago Fire y Chicago Med compartieron la experiencia en condiciones extremas, habituales en la vida de los residentes locales.
Historias personales y dimensión comunitaria
Algunas historias individuales marcaron el tono de la jornada. Mary Dina, de 67 años, relató a Chicago Tribune que, pese a haber vivido toda su vida en la ciudad, esa mañana fue la primera vez que se sumergía en Lake Michigan con temperaturas bajo cero.
Motivada por su vínculo familiar con los programas de Special Olympics Illinois, anticipó su regreso el próximo año, definiendo la experiencia como su “locura” elegida.
Las sensaciones variaron entre quienes padecieron el rigor del frío y quienes lo asumieron como un desafío gratificante. Andrea Bejarano, de 35 años y habituada a los desafíos invernales en Lake Michigan, explicó al mismo medio: “Empecé porque amo el frío.
Así que cuando dijeron: ‘Puedes tirarte al agua y recaudar fondos para Special Olympics Illinois’, para mí fue un ganar-ganar”.
La dimensión comunitaria del Polar Plunge fue central para varios de los presentes. La Trell Washington, de 29 años, participó por quinta vez junto a otros clientes habituales del bar My Buddy’s, una organización que suele involucrarse en eventos sociales.
Ataviado con un disfraz completo de stormtrooper, subrayó el sentido de pertenencia: “Cualquiera de Chicago entenderá lo frío que está, y aun así estamos aquí apoyando”.
Cierre y expectativas de recaudación
Al término de la prueba, los voluntarios recibieron a los nadadores con toallas y música, mientras estos buscaban refugio en carpas y vestuarios.
Las donaciones continuarán abiertas hasta el final de marzo, con la perspectiva de alcanzar la meta de recaudación propuesta por la organización.