Estados Unidos impuso este miércoles nuevas sanciones al régimen iraní para frenar las ventas de petróleo y el desarrollo de misiles balísticos, ampliando el alcance de sus medidas restrictivas a más de 30 personas, empresas y navíos vinculados a la financiación del programa militar de Teherán.
La decisión, anunciada por el Departamento de Estado, responde al objetivo de bloquear los recursos que sostienen la estrategia armamentística iraní y se produce en vísperas de una nueva ronda de negociaciones nucleares en Ginebra.
La autoridad estadounidense identificó redes de individuos y compañías establecidas en Irán, Turquía y Emiratos Árabes Unidos, que actúan como facilitadores logísticos y financieros de los programas de defensa de Irán.
“Estamos designando a individuos y entidades involucrados en diversas redes de adquisición de armas que respaldan el desarrollo de misiles balísticos y armamento avanzado del régimen iraní”, detalló Thomas Pigott, portavoz del Departamento de Estado, mediante un comunicado.
Las sanciones afectan también a los propietarios y operadores de cerca de cien buques que conforman la denominada flota en la sombra, utilizada para transportar millones de dólares en crudo y productos petroquímicos iraníes a mercados internacionales, sorteando restricciones anteriores.
De acuerdo con el Departamento del Tesoro, estos ingresos ilícitos resultan fundamentales para financiar tanto el programa nuclear como el apoyo a grupos armados regionales.
Scott Bessent, secretario del Tesoro, advirtió que Irán utiliza los sistemas financieros globales para vender petróleo de forma ilegal, blanquear los beneficios y adquirir componentes destinados a sus programas nucleares y convencionales. Bessent remarcó que estos fondos “sostienen la actividad de grupos terroristas y las ambiciones militares desestabilizadoras de Teherán”.
La medida forma parte de la estrategia de máxima presión implementada por la administración Trump, orientada a aislar económicamente al régimen y frenar el desarrollo de sus capacidades nucleares y balísticas. La Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Tesoro precisó que las nuevas sanciones contemplan la congelación de activos, la prohibición de transacciones y el veto al acceso a servicios financieros internacionales para los designados.
Estados Unidos agregó que las redes sancionadas han facilitado la adquisición de materiales y maquinaria esenciales para la producción de misiles y otros sistemas de armas.
“Estas acciones apoyan la reimposición de medidas restrictivas y sanciones de Naciones Unidas sobre Irán, como respuesta directa al incumplimiento significativo de sus compromisos nucleares”, señala el comunicado.
El anuncio de las sanciones se produjo pocas horas después de que el presidente Donald Trump, durante su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso, reafirmara su postura frente al régimen iraní.
“Irán alberga siniestras ambiciones nucleares”, advirtió Trump, quien reiteró la posibilidad de una respuesta militar si no se alcanza un acuerdo satisfactorio en materia nuclear. El mandatario ordenó un despliegue militar reforzado en torno al Golfo Pérsico para incrementar la presión sobre Teherán.
La administración estadounidense aseguró que continuará utilizando todos los medios a su alcance para exponer, interrumpir y contrarrestar la capacidad del régimen iraní para obtener recursos y desarrollar armas.
Según la Casa Blanca, estas designaciones buscan reducir el margen de maniobra de los líderes iraníes y evitar que los ingresos petroleros financien actividades desestabilizadoras en Oriente Medio.
En reacción, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, adoptó un tono optimista respecto al futuro de las negociaciones nucleares. Pezeshkian consideró que existe una “perspectiva favorable” para avanzar en el diálogo con Washington y alcanzar un acuerdo que alivie las sanciones y permita a Irán ejercer su derecho al uso pacífico de la energía nuclear.
Las sanciones estadounidenses han intensificado el cerco financiero y logístico sobre los sectores estratégicos del régimen iraní, dificultando las exportaciones de petróleo y el acceso a tecnología militar avanzada. La presión internacional se mantiene como herramienta clave para condicionar la política exterior de Teherán, en un contexto de elevada tensión regional y de incertidumbre sobre el resultado de las negociaciones nucleares.
(Con información de EFE y AFP)