EEUU enfrenta un futuro incierto ante el descenso sostenido de la natalidad entre millennials y Gen Z

Las nuevas prioridades personales, el contexto económico y transformaciones sociales profundas están redefiniendo las decisiones reproductivas de millones de jóvenes adultos, en un escenario que desafía las estrategias tradicionales de política pública

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La cantidad de hijos que planean tener los estadounidenses ha disminuido notablemente en la última década. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La planificación familiar en Estados Unidos ha dado un giro pronunciado en la última década. Jóvenes adultos entre los 20 y los 39 años ahora esperan tener menos hijos que hace apenas una generación, lo que incrementa la preocupación sobre la capacidad del país para mantener su tasa de reemplazo poblacional sin depender de la inmigración.

Según un análisis reciente del Pew Research Center, la cantidad promedio de hijos que los estadounidenses en esas edades planean tener pasó de 2.3 en 2012 a apenas 1.8 en 2023. La cifra está por debajo del umbral mínimo de 2.1 hijos por mujer necesario para sostener una población estable.

“Estas disminuciones en el número de hijos que los adultos planean tener ocurrieron casi por completo en la última década”, señaló el informe. Aunque las intenciones no garantizan los resultados demográficos, el cambio de percepción plantea desafíos para las políticas públicas y el futuro socioeconómico del país.

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Los adultos jóvenes priorizan trabajo, intereses personales y el impacto climático sobre la paternidad

Jake Hays, investigador asociado del Pew Research Center, advirtió que “las intenciones no necesariamente predicen el futuro”, pero si se concretan, es esperable que estas generaciones tengan menos hijos que las anteriores.

Las encuestas también revelan una transformación más profunda: entre los adultos menores de 50 años que actualmente no tienen hijos, cada vez más personas dicen que es poco probable que los tengan. Según explicó Hays a Newsweek, “muchos dijeron que simplemente no quieren tener hijos o prefieren enfocarse en otras cosas como su trabajo o intereses personales”.

Una encuesta realizada en noviembre por el Independent Center, en colaboración con Newsweek, encontró que el 30% de los millennials (nacidos entre 1981 y 1996) y la generación Z (nacidos entre 1997 y 2012) no tienen ni desean tener hijos. En contraste, el 62% dijo que ya tiene o quiere tener hijos, mientras que un 9% se mantuvo indeciso.

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La socióloga Amy Blackstone, profesora de la Universidad de Maine y autora de Childfree by Choice, señaló que este fenómeno no es nuevo: “Los millennials nos vienen diciendo desde hace años que están preocupados por el impacto de los humanos en el clima, especialmente en los países occidentales donde nuestras huellas de carbono son grotescamente altas”, dijo a Newsweek.

Cada vez más jóvenes expresan su deseo de no tener hijos, citando razones personales, económicas y ambientales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las políticas públicas para estimular la natalidad enfrentan límites culturales y estructurales

Los gobiernos estadounidenses han intentado revertir la tendencia sin éxito rotundo. El presidente Donald Trump promovió políticas de estímulo a la natalidad, y recientemente propuso una cuenta de inversión diferida en impuestos de 1.000 dólares para cada bebé nacido durante su hipotético segundo mandato presidencial.

La Casa Blanca explicó que estas “Trump Accounts” permitirían que una generación de niños experimente “el milagro del crecimiento compuesto” y comience su vida con mejores oportunidades de prosperidad.

En paralelo, el Congreso introdujo en mayo la Supporting Healthy Moms and Babies Act, una iniciativa bipartidista que busca hacer del parto un servicio esencial de salud bajo el Affordable Care Act, lo que permitiría cubrir los costos para familias con seguros privados.

Para Jake Hays, algunas soluciones son bien valoradas por la población: “En nuestras investigaciones, muchas personas consideran que el cuidado infantil gratuito sería extremadamente o muy efectivo para alentarlas a tener más hijos”, explicó. Otras medidas con amplio respaldo incluyen la licencia parental remunerada obligatoria para empleadores, más créditos fiscales para padres y pagos mensuales a quienes tengan hijos menores.

Un reto complejo que no se resuelve solo con dinero: las advertencias desde Oxford

Desde el Institute of Population Aging de la Universidad de Oxford, el investigador Cosco destacó que esta caída en las intenciones reproductivas es “una causa fundamental de la crisis de natalidad”.

“Al señalar las intenciones bajas como un problema aguas arriba, reconocemos que deben abordarse tanto los factores inmediatos como los de largo plazo antes de que ocurran los nacimientos”, dijo a Newsweek.

Cosco insistió en que “mejorar la fertilidad es inherentemente multifacético: ninguna política aislada será suficiente”, y propuso tratar los factores personales, socioeconómicos y culturales que determinan las decisiones familiares.

La vicepresidencia estadounidense también ha entrado en la discusión. En enero, J.D. Vance expresó una visión más cultural que estructural: “Fracasamos con una generación no sólo por permitir una cultura de aborto bajo demanda, sino también por no ayudar a los jóvenes padres a lograr los ingredientes que necesitan para una vida feliz y significativa”, declaró.

“Quiero más bebés en Estados Unidos”, remató el vicepresidente.

La caída en la intención de tener hijos plantea nuevos desafíos para el diseño de políticas públicas a largo plazo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El caso de Noruega: incluso las políticas familiares más avanzadas no garantizan nacimientos

El fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos. Noruega, país reconocido por sus políticas familiares avanzadas, también enfrenta una caída drástica en su tasa de fertilidad.

A pesar de ofrecer a los padres un año completo de licencia parental pagada y garantizar el acceso al kínder para todos los niños desde los 12 meses de edad (desde 2008), la tasa de fertilidad pasó de 1.98 hijos por mujer en 2009 a 1.44 en 2024, según cifras oficiales. El año 2023 marcó un récord histórico: 1.40 hijos por mujer, la cifra más baja jamás registrada.

Newsweek consultó a varios expertos noruegos, quienes señalaron que el descenso se debe a cambios culturales, más que a deficiencias en las políticas públicas. Esto refuerza la advertencia de Cosco: si se quiere revertir el fenómeno, será necesario un abordaje que trascienda lo económico.

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