La moda (y el negocio) de ‘retirarse’ en el mundo de la música: Vetusta Morla, Quevedo y todos los artistas que se despidieron para volver al poco tiempo

La decisión anunciada de abandonar “temporalmente” los escenarios es cada vez más frecuente, en una industria donde la atención es cada vez una moneda de mayor valor y las redes exigen una mayor exposición emocional de nuestros ídolos

De izquierda a derecha: Juan Pedro 'Pucho' Martín, Pablo Alborán, Quevedo, Lola Índigo y Ca7riel y Paco Amoroso. (Montaje de Infobae España)

Retirarse. Dice la RAE que esta palabra se utiliza para decir que “abandonamos” un trabajo, aunque entre los múltiples significados de la palabra, también se utiliza como sinónimo de “refugiarse”, “aislarse” o, simplemente, “distanciarse”. Una variedad de definiciones a las que, quizá, habría que añadir una nueva que haga referencia a la nueva tendencia de muchas de las grandes estrellas de la industria musical.

Y es que, en el mundo de los conciertos y escenarios, las retiradas se han multiplicado en los últimos años, al mismo tiempo que la duración de ese ‘adiós’ se ha reducido cada vez más. El último caso se ha visto con Vetusta Morla. La banda madrileña anunció un “receso” (“pausa, descanso, interrupción”, según la RAE) de dos años, adelantando ya que en 2026 regresarían tras esa parada por “motivos de salud”.

Pero si la banda del cantante Juan Pedro Pucho Martín fijaba así una fecha de vuelta, lo cierto es que muchas otras despedidas han sido “indefinidas”, si bien su prolongación ha sido la misma o incluso más breve. “Hemos decidido que es hora de bajar el telón por un tiempo”, anunciaba a principios del mes pasado Love of Lesbian, otra de las grandes bandas del indie español, que dejaba la puerta abierta a las expectativas de un futuro regreso: “No es un adiós, pero sí un hasta pronto de largo aliento”.

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Vetusta Morla anuncia su regreso con 'Gira de vuelta', un tour tras dos años de parón. (@vetustamorla/Instagram)

La “industria del retiro”

Solo en el último lustro, en España hemos vivido la marcha y el regreso de artistas como Dani Martín (dio el anuncio en 2022, sacó álbum nuevo en 2024), Pablo Alborán (se retiró “temporalmente” en 2024, sacó una nueva canción en febrero de 2026), Quevedo (pausó y reanudó su carrera con apenas unos meses de diferencia en 2024, cambio de imagen incluido) o Lola Índigo, que se limitó a hablar de tomarse un “año sabático”. A efectos prácticos, el tiempo que pasa entre un disco y el siguiente, entre una y otra gira, es (casi) el mismo.

El hasta pronto parece haberse convertido en una parada obligatoria en la carrera de los artistas musicales. Y, en algunos casos, también parte de su negocio. En diciembre de 2025, el famoso dúo argentino Ca7riel y Paco Amoroso anunciaba una pausa por el burnout y la presión que habían recibido tras su repentino éxito. En 2026, sin embargo, regresarían con un nuevo álbum cuya promoción comenzó con un videoclip con Sting donde los tres figuraban en una especie de “retiro espiritual” que aludía a su anuncio de unos pocos meses antes. Tanto lo uno como lo otro, por supuesto, fue tendencia en todo el mundo.

Al otro lado del espejo, los fans de todos estos artistas han podido alegrarse con cada regreso o comeback, término bien conocido en el marketing debido a la rentabilidad que se le presupone: la expectación, la añoranza y, también, la empatía previa con el artista que anunció su necesidad de parar por motivos personales, profesionales o de cualquier índole. Al fin y al cabo, decir adiós en el mundo de la música siempre es una noticia que aparecerá en los medios y que apelará de forma directa a los fans, para los que una hipotética vuelta será motivo de atención inmediata.

"En comparación a las épocas analógicas, en el mundo digital el retiro de los artistas tiene mucho más impacto que antes“, comentaba al respecto el experto y asesor en marketing industrial, Cristian Leporati, en una entrevista con el medio chileno Radio Pauta sobre la ”industria del retiro". “La viralización logra una cobertura mucho mayor globalmente y también genera mucho más ruido aún. Por lo mismo, un retiro es de alguna forma la búsqueda no solo del impacto analógico, sino que también del impacto viral“.

Sting, Ca7riel y Paco Amoroso sentados en el suelo en posición de meditación. (YouTube)

Salud mental y sobreexposición

A pesar de todo, sería incompleto señalar el marketing como el único factor que ha hecho proliferar esos parones anunciados a bombo y platillo. En primer lugar, la relación entre problemas de salud mental y el mundo de la música es más estrecha que en otros ámbitos profesionales. Así lo comentaba con Infobae España el doctor Juan Manuel Orjuela-Rozas, que señalaba cómo “los músicos tienen hasta tres veces mayor riesgo de sufrir depresión”.

Este neurólogo hacía referencia al pocas veces conocido desgaste físico y psicológico que suponen las giras: problemas de sueño, inestabilidad económica, falta de tiempo con los seres queridos... “Todo eso lleva a ciertos niveles de carencia que, juntándose con que a veces no tienen los mejores hábitos, los puede llevar a un mayor riesgo de depresión”. A finales de 2025, Rozalén daría buena cuenta de ello aludiendo a su “agotamiento emocional” para anunciar un parón indefinido.

Rozalen en la gala de los Grammy Latinos de 2025. (REUTERS/Ronda Churchill)

Paralelamente, al mismo tiempo que han abierto la puerta a una comunicación directa entre los artistas y los fans, las redes sociales y la globalización mediática también han aumentado exponencialmente la exposición de estos, hasta el punto de muchas veces verse presionados a la hora de compartir su propio estado de ánimo o momento profesional. Muy sonado fue el caso de la cantante Aitana, por ejemplo, que tras pedir a los paparazzis que no grabaran su casa, recibió la respuesta de un periodista: “Para que no te persigan, tendrás que confirmar...”.

Así, parece que, aunque las retiradas puedan resultar rentables para muchos artistas conocidos, su anuncio no obedece al puro marketing. De hecho, históricamente ha habido artistas que incluso se han tomado el tema con humor. En 2004, casi a modo de profecía de lo que estaba por venir, Phil Collins anunció su First Final Farewell Tour (“primera gira final de despedida”). “Me voy, pero por su caso, pongo ‘primera’ en el título”, justificaba el legendario cantante en una de sus giras más exitosas. Por supuesto, en aquella ocasión su despedida tampoco resultó ser la de verdad.

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