Málaga, 1 abr (EFE).- José, condenado a dos años y medio de prisión por un delito de lesiones y otro de amenazas, ha sido liberado este Miércoles Santo en Málaga por la cofradía de Jesús El Rico tras su indulto aprobado por el Consejo de Ministros, una tradición de 1759 que está basada en una pragmática real de Carlos III.
El indultado cumplió parte de su pena en la prisión de Alhaurín de la Torre (Málaga) y desde diciembre gozaba de un régimen de semilibertad en el Centro de Inserción Social malagueño.
A José le quedaba por cumplir un año y nueve meses de la pena, a la que fue condenado en marzo de 2024 por unos hechos cometidos en 2020, aunque ha recibido el indulto a condición de que no vuelva a cometer delito doloso durante tres años.
El liberado ha participado en el acto vestido con túnica y capillo negro, que cubría su rostro, ante la puerta principal de la Catedral de Málaga, en uno de los eventos más relevantes de la Semana Santa malagueña.
En el acto también ha estado presente una amplia representación de instituciones políticas, judiciales y eclesiásticas como el obispo, José Antonio Satué, quien ha deseado que esta oportunidad sea un nuevo comienzo y que pueda también recuperar su "libertad interior" desde el amor.
Una vez firmada el acta de libertad, el tradicional acto anual de liberación ha concluido con la bendición impartida a los presentes por la imagen de El Rico, mediante un brazo articulado que hace la señal de la cruz acompañada de los sones de la marcha real, con lo que se confirma la libertad del penado entre aplausos del público.
Esta tradición se debe a la pragmática real que Carlos III dictó en 1759 tras una epidemia de peste en Málaga, que obligó a suspender las procesiones de Semana Santa de aquel año.
Los reclusos de la prisión de Málaga pidieron al alcaide sacar ellos la imagen de El Rico, pero se les denegó, y, por ello, se amotinaron, escaparon de la cárcel y llevaron a esta imagen religiosa por las calles de la ciudad en la procesión más larga que se recuerda en la Semana Santa malagueña.
Tras acabar, los presos volvieron a la cárcel, lo que coincidió con la repentina desaparición de la epidemia, y esto fue interpretado como un milagro que impresionó a Carlos III, por lo que concedió el privilegio. EFE
(Foto) (Vídeo)