¿Qué servir cuando recibes a invitados de toda la comunidad internacional? La respuesta es sencilla: buen producto español. Es lo que debieron pensar en la Casa Real cuando diseñaron el menú de la cena de gala tras la inauguración de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, una cita de alcance mundial que contó con la presencia de los reyes Felipe VI y Letizia en el Teatro Real.
Tras el evento, el Palacio Real se vestía de gala en honor a los 10 representantes de los 22 países de la Comunidad Iberoamericana que asistieron, en una cena que tenía lugar en el imponente Comedor de Gala, decorado hasta el detalle para la ocasión con vajilla de plata, centros de mesa y una enorme mesa para reunirlos a todos.
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Para esta cita tan especial, los reyes apostaron por el sabor asturiano, en una especie de homenaje a la princesa Leonor y su conexión con Asturias. Para la ocasión, ofrecieron un menú con productos y sabores del Principado, una propuesta que puso en valor la riqueza culinaria de la región.
Un menú con sabor asturiano
El menú comenzaba con unos aperitivos llenos de sabor y muy originales. Los invitados abrían boca con un consomé de bosque, un caldo muy concentrado gracias a las hierbas aromáticas y a ingredientes como las setas, el tomillo, el laurel u otras raíces. El caldo iba acompañado de un crujiente de semillas, levadura de tostada y champiñones.
Justo después le seguía otro especial entrante: una ensalada templada de ternera asturiana. Esta receta habitualmente contiene una base de hojas verdes y una vinagreta que, incluso, puede incluir la sidra como elemento principal.
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Como plato principal aparece el pixín, la manera en la que se conoce en Asturias al rape. En esta ocasión, este riquísimo pescado blanco iba acompañado de ‘su esencia cantábrica’, una guarnición de acelga aliñada con vinagreta de almejas. El sabor dulce llegó de la mano de la manzana, producto estrella de los campos asturianos, en forma de postre que ponía el broche a este especial banquete.
Cómo no, el maridaje tenía que estar a la altura de la ocasión, con caldos que acompañaban a cada plato desde el inicio de la velada. Los invitados brindaron con un vino asturiano, concretamente La Media Vuelta, un monovarietal de Albarín Blanco, una uva autóctona asturiana que se cría en las empinadas laderas de la comarca de Cangas de Narcea en el Principado de Asturias.
En los tintos, eligieron LG Valbuxán, un vino producido en el lugar de Valbuxán, en la parroquia de Villaseco, en la provincia de Orense, Galicia. Para el brindis de Felipe VI, se eligió un Juvé & Camps Brut Nature, un espumoso del Penedès.
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Los comensales podían disfrutar de este menú en una mesa preparada hasta el detalle por los trabajadores del área de Actos Oficiales. “Un gran mantel, cubertería y vajilla histórica, flores y candelabros son los elementos que forman parte de esta gran mesa”, detallan a través de las redes sociales, donde mostraron un vídeo con imágenes del imponente banquete.
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