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La economía española pierde fuelle y baja en el tercer trimestre hasta el 0,6%: el consumo se enfría y la inversión se estanca

El producto interior bruto se desaceleró una décima entre julio y septiembre y la inversión en maquinaria y bienes de equipo apenas avanzó un 0,2%, según los datos del INE

Trabajadores de la fábrica de SEAT montan un coche en Martorell, cerca de Barcelona. REUTERS/Gustau Nacarino

La economía española comienza a mostrar señales de moderación. El crecimiento del producto interior bruto (PIB) se situó en el 0,6% durante el tercer trimestre de 2026, una décima por debajo del registrado entre abril y junio, en un contexto marcado por la pérdida de impulso del consumo de los hogares y la desaceleración de la inversión. Los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan que la actividad mantiene su avance, aunque con un ritmo algo más moderado que en los meses anteriores.

El comportamiento de la demanda interna volvió a ser el principal soporte de la economía, con una contribución de medio punto porcentual al crecimiento trimestral. La demanda externa, por su parte, aportó una décima, gracias al avance de las exportaciones y a un menor ritmo de crecimiento de las importaciones. Este reparto evidencia que el dinamismo económico sigue dependiendo fundamentalmente del mercado nacional, aunque el consumo y la inversión comienzan a perder intensidad.

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Uno de los datos que mejor refleja este enfriamiento es la evolución del gasto de las familias. El consumo de los hogares creció un 0,6%, medio punto menos que en el trimestre precedente. El consumo de las administraciones públicas siguió una trayectoria diferente y avanzó tres décimas, hasta el 0,9%. Al mismo tiempo, la formación bruta de capital se frenó un punto, hasta apenas el 0,1%, mientras que la inversión, medida a través de la formación bruta de capital fijo, moderó su crecimiento tres décimas, hasta el 0,7%.

(Imagen Ilustrativa Infobae)

La inversión empresarial pierde impulso, mientras la vivienda resiste

La debilidad de la inversión resulta especialmente visible en las decisiones de las empresas. El gasto destinado a maquinaria y bienes de equipo pasó de crecer un 1,6% en el segundo trimestre a registrar un avance de solo el 0,2% entre julio y septiembre. Se trata de una desaceleración significativa que apunta a una menor intensidad en la renovación y ampliación de los recursos productivos.

También perdió velocidad la inversión en activos vinculados a la propiedad intelectual, como patentes, derechos de autor y marcas comerciales. Esta partida avanzó un 0,8% en el tercer trimestre, frente al 2,3% del periodo anterior. La evolución contrasta, sin embargo, con la registrada en el mercado inmobiliario y la construcción, donde la inversión aceleró su crecimiento desde el 0,2% hasta el 1%.

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Por el lado del comercio exterior, las exportaciones ofrecieron una evolución algo más favorable. Las ventas de bienes y servicios al extranjero aumentaron un 1,3%, frente al 1,1% del segundo trimestre. Las importaciones, en cambio, moderaron notablemente su avance: crecieron un 1,1%, más de un punto menos que en el periodo anterior, cuando habían registrado un incremento del 2,2%. Esta diferencia permitió que el sector exterior contribuyera positivamente al crecimiento del PIB.

El empleo también ralentiza su avance

El mercado laboral tampoco mantuvo el mismo ritmo que en los meses precedentes. Los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo aumentaron un 0,2%, dos décimas menos que en el segundo trimestre. Las horas efectivamente trabajadas crecieron un 0,5%, medio punto por debajo del avance registrado entre abril y junio. Los indicadores reflejan así una moderación de la actividad laboral, aunque todavía se mantienen en terreno positivo.

En materia de productividad, los datos ofrecen una señal algo más favorable. La productividad por hora efectivamente trabajada aumentó un 0,1%, frente al retroceso del 0,4% contabilizado en el trimestre anterior. Esta mejora se produce en un escenario en el que tanto el empleo como las horas trabajadas crecen a menor velocidad, por lo que será necesario observar su evolución en los próximos periodos para determinar si se consolida esta tendencia.

Desde la perspectiva de la oferta, el sector primario fue el que registró el comportamiento más dinámico. La agricultura, la ganadería, la silvicultura y la pesca crecieron un 1,5%, frente a la estabilidad que habían mostrado durante el segundo trimestre. La industria y los servicios mantuvieron un avance del 0,7% en ambos casos, sin cambios respecto al periodo anterior, mientras que la construcción se quedó sin crecimiento, después de haber aumentado un 0,8% entre abril y junio.

Santiago Carbó, catedrático del Departamento de Economía en CUNEF Universidad, nos explica la importancia de la población inmigrante en el crecimiento de la economía española.

Los márgenes empresariales vuelven a crecer

Dentro de los servicios, algunas actividades destacaron por encima del promedio. Las ramas financieras y de seguros lideraron el crecimiento, con un incremento del 1,7%, seguidas de las actividades profesionales, científicas y técnicas, que avanzaron un 1,4%. La información y las comunicaciones registraron una subida del 1%, mientras que el comercio, el transporte y la hostelería crecieron un 0,5%. La industria manufacturera, por su parte, mantuvo un ritmo de expansión del 0,7%.

En términos monetarios, el INE también recoge la evolución del PIB a precios corrientes, que alcanzó los 448.442 millones de euros en el segundo trimestre, un nuevo máximo histórico trimestral. La cifra supone un incremento de 7.450 millones respecto a los tres primeros meses del año y refleja el aumento del valor de la actividad económica, aunque este indicador incorpora tanto el crecimiento real como la evolución de los precios.

La distribución de las rentas muestra, además, diferencias en la evolución de los distintos componentes. La remuneración de los asalariados aumentó un 1,2% trimestral, frente al 1,6% del periodo anterior. El excedente de explotación y la renta mixta bruta, indicadores que permiten aproximar la evolución de los márgenes empresariales, crecieron un 1,6%, después de haber retrocedido un 0,3% entre abril y junio. Los impuestos netos sobre la producción y las importaciones experimentaron el mayor incremento, con una subida del 4,7%, frente al 0,8% del trimestre precedente.

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